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Publicado el 11 de abril, 2019

Smart Media, la columna de Fernanda Demaria: Apocalipsis ahora

Autor:

Fernanda Demaria

La información está. Pero no la vemos (o no queremos verla). La narrativa utilizada para comunicar los efectos devastadores del cambio climático ha sido poco efectiva. Pero hay excepciones. El reportaje del periodista David Wallace-Wells  -un fenómeno viral y ahora un libro éxito de ventas- y las declaraciones de la joven sueca Greta Thunberg lograron posicionar el tema con fuerza y claridad en la agenda mediática. Apelando tanto a los hechos como a las emociones, generaron un punto de inflexión en la toma de conciencia frente al calentamiento global.

Autor:

Fernanda Demaria

Los efectos del calentamiento global son tema obligado en los medios de comunicación. El verano pasado el hemisferio norte tuvo una ola de calor que provocó muerte y destrucción. En California los incendios forestales quemaron más de 500 mil hectáreas. Y esto es solo el comienzo. Recién estamos experimentando las reales consecuencias del cambio climático y la prensa no ha logrado comunicar un mensaje lo suficientemente potente como para generar un punto de inflexión. En un momento donde el presente está en juego (y no el futuro, como nos acomoda creer) recibimos información dispersa y poco efectiva.

Una excepción dentro de esta tendencia fue un artículo publicado en New York Magazine hace dos años. Se trata de “The Uninhabitable Earth”, del periodista David Wallace-Wells. El reportaje se convirtió en un fenómeno viral y consituye hasta la fecha la pieza más exitosa jamás realizada en la revista, tanto así que ahora es un libro encabeza la lista de los más vendidos de acuerdo con The New York Times. Se trata de “The Uninhabitable Earth: Life After Warming” (“La Tierra Inhabitable: La vida después del calentamiento”), un texto obligado al que, querámoslo o no, debemos enfrentarnos. En palabras del autor: “Es la prueba de que un tipo diferente de narrativa climática puede llegar a otras audiencias y atraer a lectores que antes no se interesaban por esta temática”.

Independientemente del nivel de información que se maneje, una cosa es reunir datos y más datos, y otra muy distinta tener la capacidad de articular un relato que convierta esa sumatoria de hechos en un discurso coherente capaz de generar una diferencia. Wallace-Wells sabe cómo apelar a las emociones y deja de lado el lenguaje científico que se utiliza muchas veces para darle más peso al mensaje. En este texto vemos no solo lo que nosotros no queremos ver, sino que lo que la prensa no quiere contar y lo que los científicos están callando.

Sin ser alarmista, David Wallace-Wells muestra una verdad que es tan abrumadora que varios prefieren no oírla.

“Hasta hace muy poco los hielos perpetuos no era un asunto principal para los científicos del clima, porque, como el nombre sugiere, era suelo que estaba permanentemente congelado. Pero los hielos perpetuos del Ártico contienen 1.8 trillones de toneladas de carbono, más del doble de lo que actualmente está suspendido en la atmósfera de la Tierra. Cuando se deshiela y se libera, ese carbono puede evaporarse como metano, que es una capa de efecto invernadero 34 veces más poderosa que el dióxido de carbono, cuando se analiza en la escala de un siglo; cuando se analiza en la escala de dos décadas es 86 veces más poderosa. En otras palabras, tenemos atrapado en los hielos perpetuos del Ártico el doble de carbono del que está actualmente destruyendo la atmósfera del planeta, todo programado para ser liberado en una fecha que no para de adelantarse, parcialmente en la forma de un gas que multiplica por 86 su poder de calentamiento”. Este es el estilo de Wallace-Wells. Horas de entrevistas y un acucioso trabajo de investigación. Un trabajo realizado por un periodista que sabe su oficio y el rol que el análisis juega en éste. Pero lo hace sin eufemismos ni miedo de parecer alarmista. Una verdad que es tan abrumadora que varios prefieren no oírla.

“Según el GIEC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la evolución del Clima), dentro de poco salir fuera de los edificios durante el verano se volverá un riesgo sanitario para la mayoría de las regiones del planeta. Eso sobre la base de un aumento máximo de 2º. Con 4º de aumento, de aquí al fin del siglo (lo que es más probable si no hay acciones inmediatas), ciudades como Calcuta o Karachi se volverán inhabitables”.

La sección más larga de la obra de Wallace-Wells se compone de 12 capítulos cuyos nombres hablan por sí solos: Muerte por calor, Hambruna, Muerte por inmersión, Incendios forestales, Desastres no naturales, Desaparición del agua dulce, Océanos Moribundos, Aire Irrespirable, Plagas del Calentamiento, Colapso económico, Conflictos Climáticos y “Sistemas”.

“La regla para los cultivos de cereales de base es tener una temperatura óptima en función del tipo de cereal, de la zona y del clima. Una elevación de 1º respecto a esta temperatura disminuye del 10 al 15% la cosecha. Con un guión a 5º de aumento de temperatura al final del siglo tendremos 50% más de población y 50% menos de cereales. La situación es peor respecto a las proteínas: se necesitan 16 calorías de cereales para producir 1 caloría de carne para hamburguesa (producida por una vaca que pasó su vida contaminando la atmósfera con el metano de sus flatulencias)”.

La joven sueca Greta Thunberg es candidata al Premio Nobel de la Paz porque -como dijo uno de los parlamentarios que la nominaron -si no hacemos nada para detener el cambio climático, será la causa de las guerras, los conflictos y los refugiados.

Un lenguaje similar a éste es el que utiliza Greta Thunberg. La joven sueca protestó frente al parlamente de su país para exigir que el gobierno disminuyera las emisiones de carbono suscritas en el Acuerdo de París. El video donde la adolescente de 16 años -considerada una de las personas más influyentes del año según la revista Time- dijo “tengo miedo y quiero que ustedes tengan miedo también” hizo que las redes sociales explotaran como pocas veces lo habían hecho con esta temática. Actualmente Greta es candidata al Premio Nobel de la Paz. El socialista noruego Freddy Andre Ovstegard fue uno de los tres parlamentarios noruegos que la nominaron: “Hemos propuesto a Greta Thunberg porque, si no hacemos nada para detener el cambio climático, será la causa de las guerras, los conflictos y los refugiados. Greta Thunberg ha lanzado un movimiento de masas que considero una contribución importante a la paz».

Tanto Greta como Wallace-Wells hacen uso de una narrativa mucho más cercana y concreta. La primera se paró frente a los asistentes a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Polonia y afirmó: “Dices que amas a tus hijos por encima de todo lo demás, y sin embargo, estás robando su futuro frente a sus propios ojos… Quiero que actúes como lo harías en una crisis. Quiero que actúes como si nuestra casa estuviera en llamas. Porque así es”.

Greta no acepta matices: “O elegimos continuar como civilización o no lo hacemos. Eso es tan negro o blanco como suena. No hay áreas grises cuando se trata de sobrevivir”. Para el autor de “The Uninhabitable Earth: Life After Warming” la situación es igual: “Porque toda esta información no ha sido capaz de transmitir la magnitud del problema. Que no es un tema para las próximas generaciones sino que el problema es aquí y ahora. No importa lo bien informado que se esté, seguramente no se estará lo suficientemente alarmado. Durante las últimas décadas nuestra cultura se ha vuelto apocalíptica con las películas de zombis y las distopias de Mad Max, quizás el resultado colectivo de la ansiedad climática mal ubicada, y no obstante, cuando se trata de  contemplar los peligros del calentamiento en nuestro mundo real, padecemos de un increíble falta de imaginación”.

FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO

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