Gastronomía es presentado por:
Publicado el 05 de abril, 2018

Los premios del Círculo de Cronistas bajo la lupa

Autor:

Pía Orellana

Cada año, desde 1994, el Círculo de Cronistas Gastronómicos (y del Vino) de Chile se reúne para deliberar sobre lo más destacado de la escena local en cuanto a comer y beber se refiere. Les presentamos los ganadores del 2017, con una pequeña y constructiva crítica al proceso de elección.
Autor:

Pía Orellana

Crítica a la crítica. ¿Por qué no? Cada año desde 1994, el Círculo de Cronistas Gastronómicos (y del Vino) de Chile se reúne para deliberar sobre lo más destacado de la escena local en cuanto a comer y beber se refiere. La misma asociación aclara que los premios “se otorgan de manera independiente y objetiva según los criterios profesionales desarrollados por esta Asociación Gremial, la que reúne a los principales comunicadores del sector gastronómico y del vino”. Es por esta suerte de manifiesto que las piedras que esta temporada nos trae este río merecen más de una apostilla, ​porque al final los usuarios usan estos podios para guiarse sin desvíos ni extravíos.​

Ahora hay que entender, esto es una crítica, más que a las personas, a los procedimientos. Son las reglas las que habría que dejar más claras en pos de la transparencia y el posicionamiento de los queridos y requeridos rankings y listados. Se pierde toda credibilidad cuando juez y parte pertenecen a la misma vereda o cuando los premiados son los organizadores; si no basta citar las polémicas que ha desatado el premio Coookings (ver detalles de este premio acá), que con más glamour que rigor este año se adelantaron con sus veredictos y generaron algo de impacto en la opinión pública.

Porque cuando hay colisión de intereses, el llamado es a restarse o inhabilitarse. Por ejemplo, los jurados que atienden y trabajan en comunicaciones de restaurantes deberían restarse de la posibilidad de votar, simple. Quienes participan o participaron en un proyecto editorial, lo mismo (al menos cuatro integrantes del jurado de esta premiación participaron en la publicación que resultó ganadora). Un premio justo, que esta doble función premiador-premiado mancha en su mérito.

También se advierten votaciones en bloque, como las que se entrevé sutilmente en el campo de los vinos. Aparecen las diferencias generacionales (un tira y afloja bastante más complejo y que no merece  reducirse al viejo antagonismo entre moda y tradición, entre apocalípticos e integrados). El sondeo de restaurantes de regiones es escaso y la opinión del trendsetter que tuvo la suerte de visitar el comedor regional generalmente arrastra a quienes confían en su criterio, su vara y juicio para llegar a un ganador. Otra pata coja de esta mesa.

El triunfo de las RRPP se deja ver. Como replicaba el crítico gastronómico Ignacio Medina, basta mirar Instagram a la hora de almuerzo para darse cuenta que un dueño de un restaurante había invitado a los periodistas chilenos a almorzar (un mismo plato fotografiado casi en 360º, desde distintos ángulos). Cuando hay una visita masiva (invitación mediante), hay serias opciones de conquistar una presea. Apunten eso los relacionadores públicos, porque en la actualidad el terreno está más fértil que nunca para cosechar no sólo publicaciones, sino que también reconocimientos de capitán a paje, de “críticos” a influenciadores. Esta misma “mano” se advierte en al menos tres reconocimientos: el mejor restaurante del año, el de cocina chilena y en un ganador de regiones.

Caso aparte es el reconocimiento principal que entregan cada año los cronistas. Generalmente es  el plato fuerte de la ceremonia, el premio Rosita Robinovitch, mujer que fue piedra angular de la crónica gastronómica moderna en nuestro país. Este año, el premio recayó sobre el winewriter más influyente del terruño, el periodista Patricio Tapia que coincidentemente ya celebra los 20 años de su carta de presentación más sólida y poderosa, su Guía Anual Descorchados (revisa más detalles acá).

Revisemos a los condecorados correspondientes al año 2017, premiados este martes 3 de abril en una ceremonia realizada en BordeRío:

Mejor Restaurante: Karai (revise la nota acá).

Mejor Chef: Gabriel Layera (para conocer más de la propuesta de este chef, revise la nota acá).

Mejor relación precio-calidad: Silvestre Bistró. Si quiere revisar un listado de otros paradores que cumplen a cabalidad la premisa de esta buena relación, visite el este directorio.

Mejor restaurante de Cocina Chilena: La Tasca de Altamar. Tradicional comedor que se mantiene intacto desde hace décadas.

Mejores restaurantes de regiones por zonas:

Norte: Cooperativa de pescadores Los Vilos. Un emprendimiento sustentable a cargo de pescadores que le dan un valor agregado a su trabajo de mera extracción.

Centro: Macerado Algarrobo (revise su propuesta acá).

Sur: Cazador (más detalles de este comedor acá).

Mejor publicación: Comino (revise esta propuesta bilingüe en este link).

Enólogo del año: Roberto Henríquez (si desea detalles de una de las vinificaciones de Henríquez más reconocidas, lea acá).

Mejor Proyecto Vitivinícola: Maturana Wines, emprendimiento proveniente del valle del Cachapoal que trabaja con cepas poco masivas o exploradas como Semillón, vinificaciones naranjas de la variedad Torontel y vinificaciones de cosecha manual y producción limitada. Más detalles en www.maturana-wines.cl

Como cada año, el Círculo también eligió las mejores empanadas de la capital y este año decidió innovar y destacar en su evento más emblemático del año a las tres mejores exponentes históricos. Los reconocimientos este año fueron para Rosalía (Lo Barnechea), La Nonna (La Reina) y La Empanada Mía (Recoleta).