Cine en su Casa es presentado por:
Publicado el 13 de agosto, 2020

La pintora naíf que conquistó a Richard Nixon

Periodista Ana María Gálmez

«Maudie» es un drama biográfico sobre la vida y obra de la pintora naíf canadiense, Maud Lewis, lisiada por una artritis remautoide que afectó su movilidad y aspecto. Estrenada el 2016, tiene a dos reconocidos actores como protagonistas, Sally Hawkins y Ethan Hawke, y tal vez su mayor logro es que no se queda en la victimización, sino que apela a la mirada de alguien que intenta ser feliz a pesar de un entorno que la margina por su discapacidad física.

Ana María Gálmez Periodista

Pese a venir de una familia donde el arte pesa mucho, jamás había escuchado hablar de Maud Lewis. Tengo que reconocer que comencé a ver esta película con un poquito de prejuicio por mis últimas ensartadas en Netflix, que ahora tiene que pelear codo a codo con la oferta de alta calidad que ofrecen AppleTV y Amazon Prime. Pero me encontré con una joya. De esas que sólo se recomiendan de boca a boca.

«Maudie» fue estrenada en el Festival de Cine de Toronto, Canadá, en 2016. Protagonizada por Sally Hawkins como Maud y Ethan Hawke, como Everett Lewis, es la adaptación al cine del libro escrito por Lance Woolaver sobre la vida y obra de la pintora naíf canadiense, Maud Lewis titulado The Illuminated Life of Maud Lewis y también protagonista de tres documentales de la National Film Board of Canada.

Lisiada por una artritis remautoide que afectó su movilidad y aspecto, Maudie fue siempre mirada en menos y sobreprotegida por su familia. El rechazo que produce a primera vista ver su figura maltrecha, un caminar renqueante y su dificultad para modular, se modifica en un segundo por ternura, ya que la belleza interior, la sonrisa permanente que ilumina su rostro y la sabiduría de esta artista cautiva desde el primer instante de la cinta.

Nacida en 1903 en Nueva Escocia, Canadá, su biografía es un ejemplo perfecto de superación personal. «Maudie» es un drama biográfico dirigido por la directora irlandesa Aisling Walsh y parte con la artista ya adulta, obligada a vivir con una tía porque sus padres han muerto; su único hermano ha malgastado la herencia y vendido la casa familiar para pagar deudas y todo el vecindario le hace bullying. Aficionada a la pintura desde pequeña y con el trauma de haber tenido una hija soltera -que su familia le aseguró que nació muerta y luego descubrió que habían dado en adopción- se rebela con este ambiente protector y comienza a trabajar como criada para un pescador local, Everett Lewis.

Everett es un ermitaño, huraño, de pocas palabras y mal trato, quien termina por convertirse en su marido. Su vida transcurre en una diminuta cabaña de madera en Marshalltown sin electricidad ni agua corriente que, poco a poco, comienza a transformarse en un hogar alegre con pájaros, flores y detalles de la naturaleza que Maudie va pintando en muros, ventanas, escalera y puertas. Su casita (que mide 3 x 4 metros) es considerada una obra artística en sí misma y se conserva en la Galería de Arte de Nueva Escocia. Si bien la película no está filmada en el pueblo donde vivió, la directora se encarga de enmarcar a la protagonista en paisajes agrestes yventosos que son la gran inspiración de sus obras.

Su vida cambia cuando una clienta de Everett llega a reclamar por unos peces que encargó y descubre a Maudie y su talento. Ella se emociona con las ingenuas pinturas y se toma entre manos la tarea de promoverla en Nueva York. El marido comienza a vender algunos de sus cuadros y postales junto a su pescado y la celebridad llega a tocarle la puerta sin moverse un centímetro de su villorrio.

De la noche a la mañana comienza un éxito extraordinario y sus pinturas, que al principio vendía por 5 dólares, terminan valiendo una fortuna. Llegan periodistas de distintas localidades a hacer reportajes sobre su vida; clientes con afán coleccionista y su familia lee consternada reportajes sobre “esta tullida incapaz de valerse por sí misma”. Pero su éxito no cambia para nada su estilo de vida ni la aleja un centímetro de la localidad costera donde vive. Su fama llegó incluso a la Casa Blanca y Richard Nixon pasó a ser uno de sus clientes más famosos.

Tal vez el mayor logro de esta cinta es que no se queda en la victimización de la protagonista, sino que apela a la mirada de alguien que intenta ser feliz a pesar de un entorno que la margina por su discapacidad física. Se centra en su fragilidad, pero que afirma al mundo que “no soy una lisiada, sólo camino diferente”. Un genio anónimo, ni bohemio ni atormentado, sino una mujer luminosa que vibra pintando cuadros coloridos, repletos de tulipanes, ciervos y paisajes marinos.

Su secreto radica en una infancia, corta pero feliz, junto a sus padres y ese tesoro que guardó para la vida se refleja en cuadros llenos de color y sencillez. Cada una de sus pinceladas despliega su rico mundo interior. Pero tal vez la belleza más grande de la película es el profundo amor de esta pequeña mujer, que transformó la rudeza de un hombre solitario en alguien que comenzó a quererla, incluso dejando la pesca y transformándose en su asistente.

Es una cinta de dos almas desechadas por la sociedad, porque no encajaban en los patrones de lo políticamente correcto, pero que demuestran que juntos son capaces de sobrevivir y lo más importante ser, a su modo, profundamente felices.

Un imperdible en Netflix.

Puedes ver el trailer aquí.

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

Suscríbete