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Publicado el 16 de mayo, 2019

La cocina política de Mecha Corta: Los Porotos “Negros” (con arroz) de la semana del Gobierno

La cocina política Mecha Corta

En honor a esta tostada semana, voy a preparar a la ministra Marcela Cubillos, y a sus colegas Nicolás Monckeberg, Felipe Larraín y Gonzalo Blumel, una deliciosa ensalada de porotos negros, a la que le agregaremos un puñado de arroz blanco para matizarla, dado el logro que se consiguió en la tarde del jueves. La idea es subirles el ánimo y sumarle una cuota de humor al ambiente.

Mecha Corta La cocina política

Ensalada de porotos negros (con un toque de arroz)

(Para los ministros de Hacienda, Trabajo, Educación y Secretaría General de la Presidencia)

¾ taza de porotos negros cocidos

1 tomate grande

1 cebolla media

1 cucharadita de ají verde picado

1 cucharada de cilantro picado fino

1 cucharada de aceite de oliva

Un par de cucharadas de arroz blanco graneado

Jugo de limón

Sal y Pimienta

Sin habla. Así me dejó la bochornosa actitud del diputado RN René Manuel García, al verlo gritar indignado y correr por los pasillos de la Cámara luego de una acalorada discusión durante una comisión investigadora por la compra de tierras indígenas. ¡Si hasta lanzó una patada a un periodista! Qué vergüenza, más aún al ver cómo se hacían alusiones a pantalones caídos entre el mencionado García, presidente de la comisión, y la diputada PPD Andrea Parra. Admitamos que en sus 20 años como parlamentario, el honorable nunca se ha destacado por su pasividad, pero esta vez se le pasó la mano. Y con creces. ¿Sabe qué, diputado? Con su arrebatada actitud le hace un flaco favor a la clase política.

La que no alcanzó a llegar a la fiesta fue la magistrada Dobra Lusic, candidata seleccionada por el  gobierno de la quina que propuso la Corte Suprema para ascender al máximo tribunal. Su mediática postulación dio para todo y uno de los roles protagónicos lo tuvo el abogado John Campos, debido a una supuesta ayuda que recibió de la Dobra a la hora de postularse a la notaría de San Miguel. Como era de esperarse, los parlamentarios se dieron un festín y esta semana el glotón fue el senador Harboe, quien habló de “operador judicial”. Otra mala señal para el ciudadano de a pie. Es tiempo de revisar cómo se eligen a los ministros de la Corte Suprema, porque estos deben ser intachables; no olvidemos que son los que están detrás de la última puerta que podemos tocar.

Al que subieron al columpio un buen rato fue al hijo del Presidente, Cristóbal Piñera. Este joven profesional y preparado emprendedor fue víctima y testigo de la típica maquinación política. ¿Cómo? Un grupo concertado de personas comenzó a llenar las redes sociales de falsas especulaciones y conclusiones sin sustento que, además de dañarlo a él, enturbia el ambiente, aumenta la desconfianza y enferma a un país entero. Así no más.

Esta semana no partió nada de bien para el gobierno. Y no estoy especulando. Tanto así, que pensé dedicarles una ensalada de “penca”, pero luego recordé que un destacado político ya se la ganó hace un par de temporadas. Primero fue el rechazo a legislar sobre Admisión Justa en la Comisión de Educación de la Cámara y luego el portazo que recibió de parte de la Comisión de Trabajo. Esto fue como ver el último punto de un set de tenis, en el que el diputado DC Raúl Soto dio el golpe final al comentar que “la respuesta del gobierno a los 10 pilares que planteó la oposición era muy genérica y ambigua”. Con esto se zanjó el rechazo a la iniciativa del gobierno de legislar en relación al tema previsional. Bien guardadito se lo tenía el diputado, pues hasta el último minuto no se sabía cómo votaría.

En la votación de este jueves en la sala de Cámara el diputado Soto mantuvo su actitud, pero eso no evitó que se aprobara la idea de legislar la reforma previsional. El gobierno tuvo que acoger las condiciones que planteó la DC y el PR, y gracias a eso pudo respirar aliviado. Ahora el proyecto vuelve a la comisión (presidida por Soto) para tramitar la ley en particular. Esto es sólo el comienzo de un complicado camino.

En honor a esta tostada semana, les voy a preparar una deliciosa ensalada de porotos negros, a la que le agregaremos un puñado de arroz blanco para matizarla, dado el logro que se consiguió en la tarde del jueves. La idea es subirles el ánimo y sumarle una cuota de humor al ambiente, porque les aseguro que la combinación de estos oscuros frijoles con la frescura del tomate los va a llenar de energía. Invito a la ministra Cubillos y a sus colegas Nicolás Monckeberg, Felipe Larraín y Gonzalo Blumel para que unan sus fuerzas y preparen la mejor versión de este plato.

Pónganse los delantales y así, tal cual, con sus mangas -como siempre- arremangadas para trabajar, partan por picar la cebolla en pequeños cuadraditos, luego la ponen en un bol y la cubren con agua caliente por unos tres minutos para que se amortigüe (no queremos que el golpe sea tan fuerte). Después, con la ayuda de un colador, pásenla por un chorro de agua fría. Eso mismo tienen que hacer con los miembros de las comisiones para que estén más dispuestos a escuchar.

Coloquen los porotos previamente cocidos en una fuente y añadan los tomates, la cebolla, el ají y el cilantro, todo meticulosamente picado. Para el aliño, una sencilla pero irrefutable mezcla de aceite, limón, sal y pimienta.

Vamos todos a la mesa. De copa de vino ni hablar, porque los necesitamos más concentrados que nunca para que sus proyectos prosperen. ¡Ánimo, vamos que se puede! Necesitamos ideas frescas como el tomate que acompaña los porotos para sacar adelante este país.

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