La cocina política es presentado por:
Publicado el 25 de abril, 2019

La cocina política de Mecha Corta: El tradicional Velo de Novia del obispo Eduardo Durán

Autor:

Mecha Corta

Al líder evangélico le dedicaré un trago, a pesar de que se supone que no debería tomar alcohol, pero hagamos vista gorda otra vez. Total, es sólo una cosa más que se suma a la cantidad que hace y no debería. Ni venial…

Autor:

Mecha Corta

Velo de Novia

(Para compartir con la junta de diáconos)

1 tarro de leche condensada

2 cucharadas de ginebra

5 cucharadas de vermouth

5 cucharadas de brandy

5 cucharas de licor de naranja

1 1/2 tazas de agua

6 hielos

No lo resistieron, los fiscales se fueron de lengua otra vez. Los protagonistas de los chismes en los casos Penta, SQM, Caval y Bombas, entre otros, siguen con las malas prácticas, a pesar de que se les prohibió entrar con teléfonos a las reuniones. Sea como sea, al día siguiente siempre terminamos sabiendo con lujo de detalle lo conversado en las juntas privadas del Ministerio Publico. ¡Qué feo señores! Y el rey de la copucha es, según Sergio Moya, su jefe el fiscal Emiliano Arias. Por fin fue designado el fiscal Campos; es de esperar que comience a desenredar el guirigay que tienen, tal como lo hizo con Carabineros y su fatal derroche. ¡Bienvenido!

¿No encuentran que los alumnos de arquitectura de la Universidad de Chile se pasaron de la raya? No quiero ni imaginarme la cara del ilustre Andrés Bello, quien en 1849 impulsó la Escuela de Arquitectura en esta casa de estudios, al ver a sus actuales pupilos haciendo pataleta porque duermen poco y trabajan mucho y protestando para que les bajen la carga de trabajo. ¡Habráse visto algo igual! El que se subió al carro altiro fue Gabriel Boric (lo que no me extrañó para nada). Un recado para usted, diputado: el tiempo es limitado y en sus horas de vigilia usted y sus colegas deberían dedicarlas a las cosas importante y no a los berrinches de estos cabros. Hay muchos en Chile que se despiertan al alba, trabajan mucho y duermen poco.

El que prácticamente no pega un ojo (y no se queja) es el Presidente Piñera, quien esta semana se pasea por las tierras orientales de la seda. Él y su comitiva, entre la que se contaba un destacado grupo de empresarios encabezada por Andrónico Luksic, arribaron a China, donde el Jefe de Estado se reunió con su par Xi Jinping. Todo bien hasta que, sumando y restando, me di cuenta que faltaba el presidente de Codelco, Nelson Pizarro. A mí me enseñaron que Chile es un país minero y que Codelco es su billetera, por lo que me sorprendió su ausencia, tanto como al susodicho, quien no daba crédito a este desaire.

El que sin duda padece de insomnio es el obispo Durán, quien con tanta mujer, enredos fiscales y pega doméstica (“Es muy difícil estar solo, tener que planchar y hacerse el desayuno”, aseguró), difícilmente logra un sueño reparador. Eso sí, parece que al elegido por el Señor para dirigir a los evangélicos se le olvidó mencionar el ítem “lavado”, sobre todo considerando que está siendo investigado por hacerlo con sus activos. ¡Harto cara de palo el hombre! Tan cara dura que incluso su hijo, el diputado Eduardo Durán, deberá enfrentar a la Comisión de Ética de la Cámara por no declarar el dinero que recibe de su iluminado padre, quien le deposita mensualmente cuatro millones de pesos proveniente del diezmo de la Catedral Evangélica.

Admito que me costó encontrar un plato adecuado para dedicarle al pastor, ya que, con tanta mujer me imagino que está bien alimentado. Creo que es mejor dedicarle un trago, a pesar de que se supone que no debería tomar alcohol, pero hagamos vista gorda una vez más. Total, es sólo una cosa más que se suma a la cantidad que hace y no debería. Ni venial… Se me ocurrió el famoso “velo de la novia”, muy popular en las despedidas de solteras, y que gracias a la combinación de licores a las chiquillas se les suelta la lengua y comienzan a contar sus pecados de soltera.

Invite a los miembros de la junta de diáconos y que, por esta vez, hagan una excepción y se tomen un traguito. Quizá con éste se ablanden y pueda explicar el despelote que dejó. Que ellos a su vez lo aconsejen y resuelvan entre todos cómo diantres va a salir de este entuerto. Consígase entonces una licuadora y agregue la leche condensada el brandy, la ginebra, el Vermouth, el licor de naranja, agua y hielo. Apriete el botón y licúe.

Sírvalo en unas copas que le hagan honor a este trago y, si está de ánimo, puede sumarle algo para picar. Ahora siéntese tranquilo, déjese llevar por el alcohol que contiene este pecadillo y cuente todo. Como pastor me imagino que sabe que la verdad siempre gana.

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