La cocina política es presentado por:
Publicado el 31 de octubre, 2018

La «cocina política» de Mecha Corta: El Carré de Cordero del Hijo Pródigo de la Diputada Ossandón

Autor:

Mecha Corta

Se me vino a la cabeza, diputada, esta parábola en la que, después de tanto problema y sufrimiento, el padre perdona a su retoño, lo recibe con los brazos abiertos y con un gran festín. Así que, Ximena, busca el carnero más gordo para esperar a Nicolás y, junto con el banquete, abrázalo fuerte, porque a este niño hay que quererlo.

Autor:

Mecha Corta

Carré de Cordero

(Para Nicolás y su familia)

1 carré de cordero (8 costillas)

1 papa

½ diente de ajo

1 rebanada de pan tostado

2 cucharadas de mostaza Dijon

1 vaso de vino blanco

Aceite de oliva extra virgen

Sal y pimienta

Hierbas (tomillo, orégano, romero y perejil)

 

¿Qué les pasó a estos niños? Mientras trato de entender, no puedo dejar de imaginarme a los ilustres ex alumnos, Patricio Aylwin y Nicanor Parra, coreando el himno de su querido Instituto Nacional Barros Arana: “Y honraremos tu nombre, Internado, combatiendo en las lides del bien. ¡Buenos hijos seremos primero, ciudadanos conscientes después!” Por Dios cómo han cambiado las cosas… Estos nuevos pupilos, vestidos de overol blanco y rostro cubierto, nos vuelven a espantar esta semana, lanzando una molotov a la rectoría de su colegio. ¿Qué más tendrán que hacer estos bandidos para que los políticos reaccionen y aprueben de una vez por todas el proyecto de Aula Segura? No es suficiente con cambiarle el nombre; es momento de decir basta, pero con mayúscula. Como dice el Presidente, esta es una necesidad urgente. Por mi parte, no soporto más la tontera, está bueno ya, dejemos de lado lo político y concentrémonos en nuestro futuro.

 

Y ganó Bolsonaro. ¿Adivinen cuál fue el primer llamado que recibió? Sí pues, de nuestro Presidente, quien lo felicitó por “una limpia y democrática elección” y de pasadita lo convidó a darse una vuelta por estos lados. La invitación fue rápidamente aceptada por el ultraderechista y al parecer seremos el primer país en recibir a este particular mandatario brasileño. Los comentarios en redes sociales no tardaron en aparecer y el escritor Pablo Simonetti los hizo arder cuando salió al ruedo pidiéndole a Piñera que inste a su par carioca a que “respete los derechos humanos”. Amigos míos, sólo puedo decirles que es momento de honrar la voluntad del pueblo, el que, en esta pasada, dejó clarito que la corrupción nunca gana.

 

Los que están de muerte y se siguen lamentando por la masacre que sufrió el Partido de los Trabajadores en Brasil es la izquierda chilena. Con cara de velorio salieron a la palestra Ricardo Solari, José Miguel Insulza y Ricardo Núñez, entre otros, tratando de reflexionar sobre los errores cometidos. ¿Se los hago fácil, señores? Aquí está la respuesta: la gente está cansada de los políticos viciosos, quiere cambios. Les recomiendo además que se preocupen de su compañero Carlos Ominami, debe estar muy triste el hombre.

 

Para mí, la heroína de esta semana fue la diputada por el 12° distrito de la Región Metropolitana, Ximena Ossandón, quien entregó a su hijo a la justicia después de participar en una riña entre muchachos donde uno de ellos terminó en la clínica. Siempre de una línea, declaró: “Se trató de una lamentablemente pelea de jóvenes donde participó mi hijo y en la que otro joven sacó la peor parte”.  Después de eso, entregó a su hijo Nicolás a la justicia.

 

Se me vino a la cabeza diputada la Parábola del Hijo Pródigo, esa en la que después de tanto problema y sufrimiento, el padre perdona a su retoño, lo recibe con los brazos abiertos y con un gran festín. Así que, Ximena, busca el carnero más gordo para esperar a Nicolás y junto con el banquete, abrázalo fuerte porque a este niño hay que quererlo.

 

Manos a la obra entonces. Preparemos un jugoso carré de cordero porque, aunque el niño se portó mal, necesita del amor de madre más que nunca y un buen corderito, es una gran forma de demostrarlo.

 

Partamos por separar la carne de los huesos de las costillas, sin llegar a la base, pero cuidando de que queden limpias. Una vez impecables, hay que salpimentar la carne y untarla con una cucharada de mostaza.

 

Amarre luego las costillas con una cuerda de cocina y colóquelas en una bandeja de horno. Moje la carne con vino blanco y acompáñelas con una rama de orégano. Deben hornearse por 15 minutos a 220°C.

 

Pida ayuda y que alguien de la familia prepare el majado, esa pasta de ajo, sal, hojas de orégano, tomillo, perejil, romero, aceite y pan tostado triturado, todo machacado en un mortero y bien mezclado. Retire el carré del horno, úntelo con el majado, agregue el resto de la mostaza y vuelva el cordero al horno por dos minutos para que se dore.

 

Estamos listos, pero no se olvide de las papas fritas, las que hay que cortar muy finas con la ayuda de una mandolina. A la mesa entonces, disfruten en familia y con una sonrisa de este rico plato. Todos metemos la pata más de una vez en esta vida, usted lo vivió en carne propia con lo del “sueldo reguleque”, ¿se acuerda? Aprovechen la oportunidad de dejarle una buena lección a Nicolás, sin perder de vista que estos chiquillos son el futuro de nuestro país.

 

@politicaycocina

 

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