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Publicado el 01 de julio, 2021

“Franca: Caos y creación”: Retrato de una mujer de moda

Abogada y periodista Lucía Vázquez Ger

El director de cine Francesco Carrozzini documenta los últimos dos años de vida de su madre, Franca Sozzani, quien fuera editora jefa de Vogue Italia durante 28 años. Dueña de una personalidad libre y creativa, Sozzani dio voz propia a la revista, haciéndola parte de la conversación política y social del momento y convirtiéndola en uno de los medios gráficos más influyentes.

Lucía Vázquez Ger Abogada y periodista

“Franca: Caos y creación” es un reportaje sobre una de las personalidades más interesantes del mundo de la moda y al mismo tiempo una carta de amor en la que una madre y un hijo se encuentran y se despiden. En este documental, el director de cine Francesco Carrozzini dibuja un retrato de su madre, Franca Sozzani, editora jefa de la revista Vogue Italia durante 28 años. El filme se produjo durante los últimos años de la vida de Sozzani y se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Venecia unos meses antes de la muerte de la protagonista, en diciembre de 2016.

“Después de que mi padre murió me di cuenta de que no le hice preguntas y que nunca decidí llegar a conocerlo como uno debería conocer a sus padres”, cuenta Carrozzini al comienzo del filme, entre las imágenes de una escena en sepia de su madre caminando por el Central Park nevado.

A través de una composición coral, el director conversa con su madre y con distintos personajes relacionados con ella y así va reconstruyendo, en distintos planos, momentos de la vida de Franca, una mujer poco convencional para su época, caracterizada por una enorme sensibilidad y un espíritu libre. Paralelamente, se van intercalando aspectos del vínculo madre-hijo, marcado en algún punto por la ausencia de una mujer tan dedicada a su trabajo. En una escena llena de ternura, Carrozzini le pregunta si ella lo había llevado al parque de niño. Franca admite que no, que nunca lo llevó ni siquiera en cochecito ni estuvo en su graduación de la primaria.

“¿Cuál es tu primer recuerdo?”; “¿Cómo eras de niña?”; “¿Qué te enseñaron tus padres?”; “¿Fue tu matrimonio exitoso?” son algunos de los interrogantes que disparan el diálogo.

Surgen también conversaciones filosóficas en las que la italiana comparte su visión de la existencia. Según ella, en la vida se necesita ligereza: “La ligereza para mí es cuando estás tan inmerso que puedes permitirte volar alto (…). La ligereza es no tomar las cosas con demasiada seriedad. ¿Una foto salió mal? Pues, bien. ¿Un fracaso matrimonial? Pues, bien. ¿El segundo fracasa también? Pues, bien. Al final, las páginas se dan vuelta, al igual que los matrimonios. Todo gira. La vida comienza de nuevo cada día”, dice. Hablan también sobre la nostalgia, la fe, el fracaso, la creatividad y el amor: “El amor grande, absoluto y verdadero es una bendición que le toca a muy pocos. Creo que encontrarlo debe ser muy hermoso y que puede ocurrir a cualquier edad”, opina.

Franca Sozzani marcó un antes y un después en la línea editorial de Vogue Italia, convirtiéndola en una de los medios gráficos más influyentes de moda de los últimos tiempos. Sus revistas fueron contra la corriente del momento, cruzando la línea de lo convencional. “Reconstruyó la autoridad creativa de Vogue y les brindó a los fotógrafos una gran licencia artística”, admite en el filme Jonathan Newhouse, presidente de Condé Nast International.

A través del lenguaje visual, Sozzani le dio voz propia a sus revistas y las hizo parte de la conversación política y social del momento. Por ejemplo, en agosto de 2010, lanzó una editorial inspirada en el derrame de petróleo que había ocurrido unos meses antes en el Golfo de México. Las fotografías, tomadas por Steven Meisel, mostraban a modelos vestidas de negro cubiertas con plumas y con un líquido negro, acostadas y asfixiadas en la playa. El número fue noticia, como lo fueron también otros muchos con esa forma rupturista de comunicar. Abordó temáticas como la cirugía plástica, la guerra, la drogadicción y rehabilitación, la violencia doméstica, la discriminación y la inclusión. “No creo que hoy una revista de moda pueda mostrarte únicamente la ropa y ya. Una revista de modas está conectada con el arte, con el cine, con todo”, señaló Sozzani con autoridad.

Sus fotógrafos la describen como una mujer libre que se expresaba y dejaba a otros expresarse. Valoraban la confianza y la libertad que ella les daba para crear y destacaban el hecho de que a pesar de ser una revista de moda, importaba más la fotografía que el pantalón o el vestido. La italiana también aprendió de ellos, porque a través de sus fotografías, pudo viajar a nuevos mundos y verlos desde distintos puntos de vista.

Fue quizá esa libertad creativa que Franca daba y encarnaba la que impregnó de surrealismo a sus creaciones, dando espacio para el sueño y la imaginación. Porque, según ella, “el sueño es el único momento cuando puedes estar libre con tu fantasía y tus pensamientos. Soñar no cuesta nada. No debes ser avaro con los sueños. Los sueños deben ser grandiosos”.

Para ella los fotógrafos eran intérpretes de sueños y por eso había que elegirlos con calidad. Porque sin calidad… “¿Qué clase de sueño sería? Es una pesadilla”, se pregunta y se responde.

En Netflix.

Trailer aquí.

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