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Publicado el 07 de mayo, 2021

“First Man” (2018): Retrato íntimo de un histórico

Doctor en Comunicación. Consultor y profesor universitario Alberto López-Hermida

La llegada de esta película al catálogo de Netflix es ideal para quienes disfrutan de las hazañas que en estos mismos momentos se están logrando en materia de exploración espacial.

Alberto López-Hermida Doctor en Comunicación. Consultor y profesor universitario

First Man se sumó hace pocas semanas al catálogo de Netflix. Narra la archiconocida hazaña del Apolo 11 aquel 20 de julio de 1969, cuando por primera vez en la historia un hombre pisa la superficie de la luna. Sin embargo, lo hace desde un punto de vista sumamente interesante.

El filme, dirigido por el galardonado Damien Chazelle a partir del guion de Josh Singer quien, a su vez, se basó en el libro del historiador James R. Hansen, aborda la llegada del hombre a la luna desde una perspectiva íntima.

Galardonada con el Oscar a mejores efectos visuales y un sinnúmero de otras nominaciones en varios festivales, First Man se centra en la vida de Neil Armstrong (Ryan Gosling) y su viaje emocional, de altos y bajos, en los años previos al alunizaje.

En ese sentido, la película de 141 minutos, no gasta mucho tiempo en centrarse en la llegada al satélite propiamente tal de Armstrong, Aldrin y el recientemente fallecido Collins y el significado tecnológico, científico, político y diplomático que ello pudo significar, sino que se vuelca preferentemente a la relación entre el astronauta histórico con su mujer Janet (Claire Foy) y sus hijos.

Muestra, así, las tensiones personales, matrimoniales y familiares que significó para Armstrong el embarcarse en semejante empresa, incluso tomándose algunas licencias históricas con el objetivo de hacer aún más evidente la tensión personal que recaía sobre sus hombros. Quizás Gosling tenga un corto abanico interpretativo –de hecho, todos sus personajes tienen tintes de carácter demasiado marcados por el actor más que por el personaje–, sin embargo se logra una tremenda aproximación a lo que realmente pudo significar para un joven astronauta tener en sus manos una proeza que se sabía de proporciones históricas.

Otro acierto de la película, quizás sólo superada por Gravity (2013) de Alfonso Cuarón, es su capacidad de exponer la tremenda precariedad con asomos incluso de improvisación que significó el viaje del hombre a la luna, bajo la presión de un gobierno ya golpeado por los soviéticos tras la proeza de Yuri Gagarin el 12 de abril de 1961, cuando orbitó por primera vez el planeta Tierra.

Vale la pena ver la película para entender que detrás de toda gran hazaña hay personas que por muy espectacular que sea su profesión, deben lidiar con los problemas cotidianos de todo ser humano. Armstrong no es un superhombre y está lejos de serlo y eso, precisamente, hace aún más destacable su proeza.

First Man es una película necesaria –obligatoria– para quienes disfrutan los avances que precisamente ahora se están logrando en materia de exploración espacial, cuando el mundo ya no está dividido en dos y en la carrera espacial participan otros países como China e India e incluso se ha introducido con fuerza la empresa privada con tal de seguir expandiendo la presencia humana en el universo.

En Netflix.

Trailer aquí. 

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