Es impresionante la energía de Verónica Villarroel. Esa misma fuerza y pasión que le admiramos en el escenario, la tiene para conversar y hablar de sus proyectos. Esta vez la contactamos para conversar sobre su estreno, este viernes 15, en el Weill Recital Hall del Carnegie Hall de Nueva York, como parte del concierto “Tremün”, que significa «crecimiento» en mapudungún, y nos traspasa vitalidad.
“La razón del concierto es positiva y bella, es el momento de unirnos en amor, en armonía, y compartir estos momentos tan importantes que se están viviendo en el mundo y sentirnos orgullosos de interpretar esta música”, subraya la soprano chilena, quien a fin de mes vendrá a Chile a preparar una presentación programada para el 18 de diciembre.
Se trata de un espectáculo organizado por la Fundación Notes for Growth (https://www.notesforgrowth-chile.org/), para celebrar la música inspirada por pueblos indígenas del mundo, como Perú, México, Jamaica y Chile, y que ha agotado sus entradas. El atractivo y variado programa, estrenará nueve obras nuevas de cinco compositores chilenos: Patricio Molina, Ramón Catalán, Aina Sandoval, Carlos Zamora (likanantay) y Sebastián Vergara, en colaboración con las poetas mapuche Roxana Miranda Rupailaf y María Lara Millapan. Darán vida a estas creaciones, una docena de excelsos ejecutantes en piano, viola, flauta, viola, clarinete, entre otros.
Como soprano estrella, estará nuestra Verónica, nuestra diva, quien cantará en el emblemático escenario de Manhattan cuatro piezas para deleite del público que la ha extrañado. Desgraciadamente no habrá transmisión en directo vía streaming, pero lo más probable es que luego el concierto sea subido al sitio web de la fundación.
Desde su ajetreada vida en Nueva York, donde tiene su estudio privado de cantantes, clases y proyectos varios que se van alternando, Verónica nos transmite su alegría y emoción de ser parte de este evento lírico único, gracias a la iniciativa de Notes for Growth, entidad sin fines de lucro –fundada y presidida por el abogado chileno Felipe Lecaros-, que se dedica a recuperar instrumentos musicales gratuitos disponibles en Estados Unidos para trasladarlos a alguna entidad artística de América Latina que los requiera, con todos los cuidados de su transporte. En una campaña de recolección de pianos, uno de ellos fue obsequiado a la Academia de Canto Verónica Villarroel y de ahí su conexión al concierto.
“No es ajeno para mí cantar obras indígenas”, nos cuenta. Explica que en 1996 cantó en el Covent Garden en Londres una obra verdiana llamada Alzira, sobre una princesa azteca. Después, grabó un CD con la BBC de “Il Guarany”, del compositor brasilero Carlos Gómez, y montaron la ópera en Bonn, Alemania, y en el Kennedy Center de Washington DC, nada más y nada menos, que con el cineasta Werner Herzog en la dirección de escena. En el caso de “Florencia de las Amazonas”, que cantará ahora, ya la interpretó antes en la Ópera de Los Ángeles, California.
-¿Cuál será el repertorio a interpretar?
La primera pieza que voy a cantar es un aria de la ópera “Lautaro”, de Eliodoro Ortiz de Zárate, el primer escritor de ópera chileno, pero a quien no le fue fácil mostrar sus obras. Escribió “Lautaro” a fines de 1800 pero la estrenó en 1902, en italiano y no se ha vuelto a cantar fuera de Chile desde entonces, e interpretarla en el Carnegie Hall será un hito histórico. El material se perdió, pero se pudo rescatar el aria que canta la heroína, Guacolda, con un peso más importante en la historia que Lautaro. Cuando están presos por la Inquisición española, ella es llevada a la hoguera y allí declara su amor a su pueblo y da testimonio de sus creencias, al sol, a la tierra y a Lautaro. Es primera vez que interpreto esta aria y es muy bonita.
Además, haré dos canciones aimaras, cuya dicción trabajé con Sandra Caqueo, soprano de ascendencia aimara y ex alumna de mi academia, quien me contó del significado de estas piezas, con mensajes muy bellos de amor a la Pachamama. Se llama “Janarmasindi” y dice: “Hermosos ojos te olvides de tu gran pueblo, de tu familia, del abuelo cóndor, de cantar a la madre tierra…no te olvides del buen vivir, aprender de los mayores, colaborar en reciprocidad con música, agradeciendo a la Pachamama”. La otra canción es “Cuculí”, sobre el canto de un pajarito que habla del amanecer, de la aurora con su canto madrugador. Son mensajes llenos de sabiduría.
Terminaré con el aria final de la ópera “Florencia de las Amazonas”, escrita por el mexicano Daniel Catán en 1996, que he cantado antes en la Ópera de Los Ángeles. Cuenta la historia de una diva –Florencia Grimaldi-, que retorna desde Colombia a Manaos en Brasil, a cantar un concierto con la esperanza de ver a su viejo amor, un mestizo cazador de mariposas. Hace un viaje en un barco a vapor por el río Amazonas y allí se conecta con los espíritus del río, es una composición hermosa, inspirada en parte en el libro «El amor en los tiempos del cólera» de Gabriel García Márquez.
-¿Llegó el momento de incorporar la creación musical indígena en los grandes escenarios?
Nunca se ha hecho un concierto con este contenido, ni en Carnegie Hall ni en ningún otro teatro. La idea es incorporar música antigua y moderna, con un repertorio diverso e interesante. No es que yo piense que llegó la hora, está este concierto y está sold out.
A mí me gustaría que mucha música se incorporara, que los grandes escenarios de Chile y también los más pequeños, tengan una cartelera más amplia, donde exista la oportunidad para nuevos compositores de presentar sus piezas. Como la tuvo este Ortiz de Zárate hace más de cien años, pero que después no más.
Los teatros debieran abrirse a antiguas y nuevas composiciones de distintos estilos, desde una ópera a un trote, un merengue o un réquiem, así como lo han hecho con la música popular. Necesitamos abrirnos más y eso es responsabilidad de todos. Yo he cantado en muchísimas lenguas -inglés, italiano, chino, ruso, japonés, polaco, etc- y es bonito cantar en una lengua indígena de mi país. Creo que este es el momento, pues como ha tenido mucho éxito respuesta del público acá en Nueva York, me imagino que tendría la misma buena respuesta allá en Chile. Lo importante es rescatar la razón de la música, del contenido, en un acto hermoso de comprensión, de entender las diferentes lenguas y las diferentes culturas a través de la música.
-¿Le gustaría hacerlo en Chile?
Sí, me gustaría para dar a conocer repertorio clásico de las Américas, este continente tiene mucha riqueza artística, mezclas interesantes. Hay composiciones en óperas y conciertos muy buenas, con letras bellas. Ojalá poder rescatar viejo repertorio clásico, así como activar compositores nuevos en el mundo clásico. Sería maravilloso.
Para ver el making of de Tremün click aquí.
Premier mundial: viernes 15 de octubre de 2021, 8 p.m.
En redes, toda la información en @CarnegieHall y en notesforgrowth.org/tremun
