El presidente Boric ha anunciado un proyecto de ley para el retiro voluntario y excepcional de fondos previsionales, para evitar la vergüenza de que sus propios partidarios aprobasen un quinto retiro. Entonces, lo disfraza y adorna con requerimientos que son tan básicos, que igual muchos millones de personas podrán acceder a él. Nuevamente el mundo político cree que la gente es tonta y no va a comprender que la movida es para ocultar su fracaso político, pero cuyo costo lo asumirán muchos chilenos de bajos ingresos, que tendrán más dificultades de acceder a créditos hipotecarios razonables y menores ingresos reales producto de la inflación. Qué decir del tremendo impacto en el ahorro para la jubilación.  Muchos en la clase política están creando las condiciones para tener jubilados pobres.

La magnitud del quinto retiro era algo menor a los US$15 mil millones de cada uno de los otros tres retiros. Según como está redactado el proyecto, los cálculos del gobierno de que la cuantía de este “retiro acotado” se limitaría a US$3.000 millones son muy difíciles de creer, y en base a las cifras de la Superintendencia de AFP, la deuda bancaria y no bancaria de personas podría llegar a lo menos a los US$7.500 millones. Con ello, los efectos adversos serían similares a los retiros sin restricciones: no solo se notarán en un incremento en la demanda agregada con los consabidos efectos en inflación, sino además en las tasas de interés, sobre todo las hipotecarias. El crédito hipotecario es crucial para la movilidad social, pues el pagar poco interés y a muchos años plazo hace posible la casa propia, lo cual es esencial para el progreso y desarrollo de los sectores menos aventajados.  

Según las cifras de la propia Superintendencia de AFP, de las más de 11 millones de cuentas en las AFP, existen poco más de dos millones que no tienen saldo, con lo cual los retiros no quedan a su alcance. Después existen algo menos de 5 millones de personas con saldo positivo pero menor a $5 millones (cerca de lo máximo que se podría retirar), que podrán acceder a sus fondos si cumplen con las causales definidas por el Gobierno en este nuevo proyecto. Usualmente los que caen en esta categoría son los muy jóvenes, pero también gente con poca capacidad de ahorro, por ende, gente que está en los quintiles inferiores de pobreza. La cantidad de retiros de más de la mitad de los ahorrantes más pobres sería un tercio de la otra parte más pudiente. No muy equitativo como política pública. La guinda de la torta es que será exento de impuestos, es decir nuevamente privilegian a los chilenos más acomodados.

Si a esta actitud errática del Gobierno respecto de los retiros y del ahorro para la vejez, le agregamos la incapacidad de los convencionales constituyentes para afirmar y plasmar en ley orgánica que declare inexpropiable el ahorro de los trabajadores, entonces este plan del gobierno es funcional al de algunos mal intencionados que quieren seguir con los retiros limitados, hasta que queden cerca de sólo un millón de trabajadores más acomodados con saldo en sus cuentas, y como esos presumiblemente son de centro derecha, entonces ahí con la mayoría simple de la nueva constitución se expropiarán dichos fondos, que podrían sumar más de US$100.000 millones. Una cantidad que, de ser repartida, podría comprar muchas voluntades y asegurar elecciones por muchos años.

Muy mal el presidente Boric, pero no me extraña porque él apoyó todos los retiros anteriores, no sé si con la intención de apoderarse del saldo de ahorro de los más pudientes o porque simplemente pensó que era popular. A fin de cuentas, el daño está hecho. Sin embargo, poco le duró al ministro Marcel la garantía de seriedad que ofrecía. Queda por ver cuál será la reacción del Banco Central a esta medida que, en tiempos de inflación alta, no puede ser más complicada. Lamentablemente, no faltarán los que dirán que el Central está boicoteando y castigando a los más pobres, como si las políticas irresponsables, implementadas por políticos aún más irresponsables, no fueran causa directa de parte de la inflación actual, del alza de tasas y del dólar, que como sabemos golpean más duro a los más pobres.

Martin Luther King, estadounidense, premio Nobel de la Paz, uno de los principales líderes del movimiento para la defensa de los derechos fundamentales e importante valedor de la resistencia no violenta ante la discriminación racial, sostuvo: “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”. Lamentablemente en este país, ahora plurinacional, tenemos muchas personas que, por ignorancia sincera, votan por estúpidos concienzudos. Así la cosa, nuestro país se acerca a pasos agigantados a transformarse en otro país latino y mediocre, donde la pobreza y la inflación son rampantes.

*Manuel Bengolea es Estadístico de la PUC y MBA de Columbia.

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