Ayer sábado en el Puskás Arena de Budapest, Hungría, se disputó la final de la Liga de Campeones de la UEFA 2025-26. El París Saint-Germain se coronó bicampeón de este torneo al derrotar al Arsenal en la ronda de penales por 4-3, luego de empatar 1-1 tras el tiempo extra en esta opaca final, reconociendo al final de cuentas que la escuadra dirigida por el exitoso técnico español Luis Enrique, fue un justo campeón por el juego desarrollado en las etapas previas de la competencia.

De verdad esperaba mucho más de esta final, considerando esta instancia la más importante a nivel de clubes profesionales del planeta. Cuando se enfrentan dos gigantes financieros de la talla del Arsenal y el PSG, con plantillas desplegadas en el terreno de juego que juntas superan los 2.500 millones de euros, la expectativa mundial es ver un espectáculo intenso, dinámico, goles y un fútbol de altísimo nivel. Nada de esto ocurrió.

Los 61.035 espectadores en el estadio y los 500 millones de televidentes que lo vimos por TV y en distintas plataformas, sin lugar a dudas quedamos defraudados. El temprano gol del Arsenal a los 5’ minutos conspiró para esta final deslucida, ya que los ingleses al encontrarse con este regalo, optaron equivocadamente en refugiarse en su arco y prácticamente cerraron el partido. El PSG con sus figuras como Vitinha, Dembele y Kvaratskhelia, que estuvieron lejos de su nivel promedio, no fueron capaces de penetrar el cerrojo defensivo del Arsenal. La paridad definitiva llego a través de un gol vía penal a los 64’.

Al mismo tiempo en que se disputaba la finalísima en el Puskas Arena en Budapest (estadio en homenaje a Ferenc Puskás, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, compañero de Di Stefano en el mítico Real Madrid de los años 50, también fue entrenador de Colo Colo en 1977), a 12.700 km de distancia se jugaba en Valparaíso, Chile, en el estadio Elías Figueroa Brander (nuestro gran Elías, uno de los grandes e importantes futbolista chilenos, respetado y querido por todos) el encuentro por la 14° fecha de la Primera B del fútbol chileno entre Santiago Wanderers y Unión Española, los dos equipos más antiguos del fútbol chileno, fundado en 1892 los caturros y en 1897 los rojos del Santa Laura. También fue un empate, pero este fue a dos. En la cancha ambos equipos “pesaban” 8,5 millones de Euros con alrededor de 5.500 espectadores, más un par de miles más que lo presenciábamos por TV. Este fue un encuentro emotivo y entretenido con cuatro goles de muy buena factura convertidos Andrés Vilches para la visita y por Marcos Camarda para los locales.

Tengo que reconocer que vi los dos partidos intermitentemente y que me entretuvo más el partido de Valparaíso que el de Budapest. Las expectativas que tenía de la finalísima europea eran de acuerdo a la jerarquía de los protagonistas, sin embargo, en el disputado en el puerto me pasó lo contrario. Por eso, en muchas instancias, menos, es más.      

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