Señor Director,

Camino hacia la adultez, la adolescencia es una etapa especialmente vulnerable. Tanto en su desarrollo psico emocional como neuro fisiológico.

Desde el punto de vista psicoemocional, se produce un distanciamiento necesario de las figuras que fueron el modelo a seguir, como parte del proceso de individuación y búsqueda de una identidad propia. En muchas oportunidades, los jóvenes en nuestra sociedad llegan a esta etapa ausentes de un modelo adulto a quien imitar lo que los vuelve extremadamente vulnerables cuando encuentran una ideología, una moda que les dé un sentido a su vida. Primero se identifican entre pares, hablan parecido, se visten casi iguales y comparten su propio universo adolescente.

De aquí nace que aquel que piensa diferente es rechazado y puede surgir el temido bulliyng que tantas desgracias ha traído. Deserción escolar, aislamiento, depresión y suicidios. Sin embargo, hay ciertos factores que se relacionan con más frecuencia en la mayoría de los suicidios; entre ellos, depresión, dependencia de alcohol y otras drogas.

En los últimos años, Chile se ha convertido en el segundo país de la OCDE que más ha aumentado la tasa de suicidios en el mundo. En el caso de los adolescentes, se estima que cada día un joven se quitará la vida en nuestro país, según cifras del ministerio de Salud y las proyecciones de población de Naciones Unidas y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

La ausencia de cuidado atento a las reales necesidades de las etapas previas a esta edad, en especial durante la primera infancia. Entre los 0-5 años trae como consecuencia una irrupción a la adolescencia ávida de la necesidad de ser reconocido y visto por los otros, por sus pares con quienes comparten esta sensación de abandono y el reclamo y la rabia hacia una sociedad que sienten los ha dejado de lado.

Esto es lo que ocurre al identificarse con una ideología, una suerte de “moda” muchas veces, que siguen sin medir sus consecuencias. Pero no miden consecuencias porque su cerebro aún en desarrollo no ha alcanzado la total madurez, de hecho, esto ocurre alrededor de los 25 años.

Las dificultades para medir las consecuencias de los actos a largo plazo, la falta de control de impulsos, la mesura y un pensamiento que sabe esperar para satisfacer necesidades inmediatas, no están logrados. Tras el abuso del alcohol y otras drogas se esconde soledad y abandono. Como sociedad, debemos sanar la infancia porque el malestar que manifiestan en la adolescencia, a todas luces, está siendo utilizado por adultos que los manipulan perversamente en busca de cumplir sus propios deseos y que no tienen nada que ver con las inquietudes adolescentes.

Hagamos cargo de esto.

Mg. Jacqueline Deutsch G.

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