La inteligencia artificial (IA) ya no es una herramienta experimental, sino un eje central en la estrategia de las principales compañías financieras del mundo. Así lo afirmó el socio de Bain & Company en Chile, Marcial Rapela, en conversación con Libre Mercado de El Líbero. Con 23 años en la firma y 11 radicado en Santiago, Rapela moderó el panel “IA: futuro y finanzas” durante el Chile Day realizado este mes en Londres, donde participaron ejecutivos de HSBC, BlackRock y Schroders.

Según cifras de Bain, el 97% de las empresas ha comenzado a experimentar con IA, pero solo el 40% logra hacerlo de manera efectiva. Para Rapela, esto demuestra que la clave está en la transformación cultural y organizacional que conlleva. “Esto no es solamente tecnología, sino un cambio en las formas de operar y en las dinámicas de las organizaciones”, subrayó.

Decisiones más rápidas y mejor fundamentadas

Uno de los principales beneficios de la IA en el mundo financiero es su capacidad de agilizar procesos. Según Rapela, «la inteligencia artificial permite automatizar muchos procesos que antes eran manuales y engorrosos para los analistas de inversiones y para tomar decisiones de inversión». «Permite correr escenarios en tiempo real, entonces deja de ser algo más reactivo y es algo mucho más en tiempo real propositivo», agregó.

Además, aseguró que permite procesar datos que antes inaccesibles. Rapela destacó que hoy es posible integrar información desestructurada -como reportes de empresas, comunicados de prensa o incluso redes sociales- en el análisis financiero. Eso abre un universo que antes estaba vedado para equipos pequeños. “Un equipo chico le puede competir al grande en bastante igualdad de condiciones, porque puede procesar mucho más, mucho más rápido y tomar muchos más puntos de la realidad que antes eran imposibles para ellos”, señaló.

Con un buen prompt, los analistas pueden simular escenarios y proyectar impactos de corto plazo con mayor precisión. Esto, según Rapela, se traduce en la posibilidad de mejorar rendimientos frente al mercado: “Si uno empieza a experimentar con estas cosas y a cambiar la forma de operar, el beta va a aparecer en forma significativa”. En este sentido, la tecnología está nivelando el terreno de juego y obligando a las instituciones financieras a adaptarse. No reemplaza al humano, pero lo apoya en cuestiones técnicas que en el día a día no siempre tienen tiempo de profundizar”, añadió.

Chile: rezagos y oportunidades

Respecto a la situación en Chile, Rapela señaló que algunas compañías ya pasaron de pruebas piloto a transformaciones completas en sus flujos de trabajo, aunque todavía existen limitaciones. “La estandarización de datos no es tan sólida y la escala de inversión es menor que en economías grandes”, comentó. Sin embargo, el país presenta ventajas que lo convierten en un terreno fértil para experimentar. “Chile es un buen campo para experimentar, porque los sistemas de gestión son más modernos que en otros países de América Latina”, aseguró. Empresas de sectores como retail, alimentación y minería ya están desarrollando casos de uso de IA que luego se replican en otros mercados.

Para Rapela, lo más relevante es entender que la IA no es únicamente un cambio de herramientas, sino de mentalidad. “Es una transformación mucho más humana que tecnológica”, concluyó, destacando que la experiencia acumulada y la capacidad de adaptación de las organizaciones serán lo que marque la diferencia en el futuro de las finanzas.

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