“Con el objeto de dar cumplimiento permanente e ininterrumpido a su mandato legal, requiere contar con la contratación del desarrollo de dos campañas comunicacionales”. Así describe en sus bases la licitación que abrió recientemente el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). 

La primera campaña, a lanzarse en agosto de este año, será sobre “voto informado” para el plebiscito de salida. La segunda, sucesiva, para erradicar la xenofobia y el racismo “en contexto de crisis migratoria que afecta a Chile”. Ambas suman un presupuesto de ochenta millones de pesos.

Según reconocieron a El Líbero algunos de los miembros del Consejo del INDH, estas campañas no les fueron consultadas: fue una decisión de los directivos del organismo. Lo anterior pese a que el Consejo, compuesto por once integrantes, toma las decisiones institucionales «más relevantes».

Plebiscito y “voto informado”

Entre los antecedentes para justificar la campaña para el plebiscito, se indica que el proceso constituyente “permite el ejercicio de varios derechos, como los de autodeterminación, participación y libertad de expresión, y a la vez, la Constitución que se genere en dicho proceso deberá contemplar el reconocimiento y protección de los derechos humanos”.

El documento establece que el foco de la iniciativa estará puesto en localidades rurales de baja participación para el plebiscito de 2020. Además, resalta entre sus líneas que la campaña en «ningún caso invitará a votar por ninguna de las dos opciones».

Como principales requerimientos, las bases señalan el desarrollo de un concepto creativo e informes basados en datos del Servel para definir un plan de medios. Este plan contempla un spot televisivo, jingles, piezas gráficas, y videos para Instagram y para Tiktok “en que dos influencers inviten a los adolescentes a informarse y a votar”.

Sobre este último punto, el INDH especifica, la empresa que se adjudique la licitación deberá presentar una propuesta de nombres. Estos deberán contar con una “conducta intachable en términos públicos, en coherencia con una institución de derechos humanos”.

Contra el racismo: la segunda apuesta del INDH

Sobre la segunda campaña, a lanzarse en noviembre, las bases afirman que se enmarca en el contexto de «crisis migratorias»: exponen casos como la violencia en Iquique, que culminó “en la instalación de un estado de excepción”, y el conflicto migratorio en las comunidades de Colchane.

Sobre los productos exigidos, se indica una propuesta de concepto creativo y un plan de medios. Este último debe contemplar contenido para jóvenes en Tik Tok, y para adultos de regiones nortinas y de la Metropolitana en Facebook, Instagram, televisión y radios.

Esta campaña también tiene que presentar un listado con nombres de influencers y actores. Sin embargo, precisan que para el spot televisivo deberán ser personas migrantes que “cuenten con reconocimiento público” y que “sensibilicen a las audiencias”.

No son las únicas campañas con fondos públicos

Sobre las iniciativas de carácter “informativo” que provienen desde el Estado, el gobierno dispuso cerca de mil millones para dos campañas sobre el plebiscito.  Esto sin contar la campaña «Hagamos historia»: si bien el Ejecutivo indicó que su financiamiento no estaba asociado a presupuestos extras, fue acusado de intervencionismo.

Además, destaca las ya mencionadas inversiones en comunicaciones de la Convención Constitucional. En particular, los recursos que reasignaron desde participación ciudadana a publicidad. De estos, ya van 272 millones de pesos gastados en avisos y agencias.

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