Si hay un punto que marca pauta en el proyecto de nueva Constitución que se plebiscita este 4 de septiembre, es el capítulo que aborda la plurinacionalidad. Por esto, y con el fin de empaparse de lo que ha significado este proceso en un país pionero, los exconvencionales Carol Bown y Eduardo Cretton (UDI), viajaron hasta Bolivia para sostener una serie de encuentros con ex constituyentes de la asamblea, diputados y representantes indígenas, entre otros.

Desde La Paz, Carol Bown conversó con Mirada Líbero para dar cuenta de los pormenores del viaje. Con respecto al texto se detuvo para decir: “Nos han dicho que la propuesta chilena es como la boliviana, pero con esteroides, y que es mucho más grave todo lo que se plantea en materia de plurinacionalidad”.

Eduardo Cretton, Pedro Portugal y Carol Bown

Otro de los puntos que comentó, fue el encuentro con el diputado José Manuel Ormachea, quien confesó que cuando escuchó al Presidente Boric llamar “gurú” al exvicepresidente boliviano Álvaro García Linera, pensó: “Chile cayó en la trampa. ¿Cómo puede alguien que odia a Chile ser el gurú del Presidente de Chile?”

También se reunieron con Pedro Portugal, indigenista y aymara, opositor al proceso constituyente de Evo Morales en 2006. Les dijo que la plurinacionalidad, los escaños reservados, la política identitaria más el sistema político “le permitirá a la izquierda radical perpetuarse en el poder, utilizando a los pueblos originarios”.

En conversación con El Líbero desde Bolivia, Pedro Portugal hace un llamado al pueblo de Chile a ser “cautos con la plurinacionalidad”, ya que según dice «el plurinacionalismo es socialismo disfrazado de indigenismo». Además, pide revisar las experiencias bolivianas y ecuatorianas, y cuáles han sido sus resultados.

«Ninguna nación ha podido resolver los problemas de integración indígena con la plurinacionalidad»

Al teléfono se escucha como un hombre apasionado y conocedor de los temas indígenas. No solo latinoamericanos, sino que constantemente hace guiños a experiencias europeas como España, Alemania e Italia. Pedro Portugal, indigenista, ex alcalde de un municipio rural aymara -Mecapaca- y dirigente aymara de Bolivia, dice que no se extraña del involucramiento de Álvaro García Linera en el proceso constituyente de Chile.

-¿Qué le parece que la propuesta de nueva Constitución de Chile incluya la plurinacionalidad?

-Lo que hace Chile es un intento por resolver un problema que debió resolver mucho antes. Es decir, por cuestiones muy particulares en América Latina ninguna nación ha podido resolver estos problemas de integración indígena con la plurinacionalidad. Lo interesante es que una propuesta plurinacional tiene dos vertientes: una teoría de multiculturalismo que es un intento de ciertas naciones por resolver los problemas de inmigración. La otra vertiente es más bien una repercusión política haciendo un proceso para tratar de integrar poblaciones en una nación y, esta especie de integración se ha dado en países que han fracasado en un Estado de nación viable.

-En esa línea, ¿qué puede esperar Chile si gana el Apruebo y, por ende, se adopta la plurinacionalidad?

-Chile tiene que ser cauto con la cuestión de la plurinacionalidad como la presentan fuerzas progresistas. Analizar cuáles han sido las consecuencias en España, Ecuador y Bolivia. Teniendo esa información, se pueden obtener las respuestas adecuadas.

-¿Por qué la plurinacionalidad cala tan hondo en Latinoamérica?

-La plurinacionalidad no es más que socialismo camuflado de indigenismo. Nosotros hemos hecho una diferencia entre indigenismo e indianismo. Mientras este último, es el movimiento político y social generado por los propios indios, el indigenismo es la especulación hecha por los criollos en nombre de los indios. Todo esto del multiculturalismo es fruto de experiencias políticas y, sobre todo, donde los indígenas no han participado. Ha sido elemento de estudios e interpretación para elementos totalmente ajenos. Mientras el indigenismo sea visto por gente que no tiene nada que ver con los temas indígenas va a ser siempre una cuestión sospechosa y que la historia demuestra que termina mal.

-Por sus palabras, pareciera ser que este fenómeno traspasa las fronteras latinoamericanas, ¿de dónde proviene?

-Por ejemplo, en Europa, los Estados son producto de que se ha logrado salvar ese sentimiento étnico o nacional en pos de un sentimiento nacional grande e integrador: Francia, Alemania, Italia. Sin embargo, en España hay una permanente confrontación entre los pueblos vasco y el catalán. La  plurinacionalidad latinoamericana ha sido principalmente influenciada por la vertiente catalana que vino a Bolivia. Son ecos de una esperanza que hubo en el viejo mundo.

¿Y por qué llega a Bolivia y a otros países?

-Vino a Latinoamérica para tratar de ser calcado por ciertas élites progresistas. ¿Por qué ese eco? Porque lo indígena tiene un gran eco últimamente, pero con aspectos fantasiosos y que perjudican los derechos propios de los indígenas. Porque el derecho indígena es la reivindicación de derechos comunes y el ejercicio del derechos dentro del aparato del Estado. Entonces, se ha mezclado como si el indígena tuviera otra vertiente cultural totalmente diferente.

-Y a propósito, el Presidente de Chile, Gabriel Boric, ha mostrado admiración por el exvicepresidente boliviano García Linera. Incluso, se habla de su influencia y la de Evo Morales en el proyecto de nueva Constitución. ¿Qué opinión le merece?

-No descarto su involucramiento porque hay una solidaridad entre los grupos políticos y esto a nivel de la izquierda. No olvidemos que la izquierda tenía la consigna del izquierdismo proletario. Ahora, se da lo mismo sobre los temas indígenas. Porque no son los grupos indígenas quienes se reúnen, discuten, plantean la plurinacionalidad, sino que son grupos grupos ideológicos que se la apropian. Por eso es normal que entre ellos se comuniquen y apoyen en la inspiración de personas que viven en otros lugares.

“Hay lugares en donde la plurinacionalidad son frases vacías, publicitarias y los problemas han crecido”

Si bien es cierto que Pedro Portugal militó en el Movimiento Indio Tupaj Katari (MITKA), hoy se encuentra abocado a las organizaciones indigenistas, trabajando en las comunicaciones y los problemas indígenas en Bolivia.

-¿El movimiento MITKA fue su primera incursión en política?

-Fue el primer movimiento indígena en el continente que surgió en los años 70 y en los 90 colapsó, porque no tuvo un buen desempeño en el contexto electoral boliviano. Además, encontró mucha resistencia de la izquierda y de la derecha. 

Pedro Portugal y dirigentes aymaras

-Fue crítico del proceso constituyente que impulsó Evo Morales en el 2006, ¿por qué?

-Porque fue presentado como reivindicativo para los pueblos indígenas. Después el Gobierno salió con esto de los delegados y que tenían que ser elegidos en una elección y en una lista de partidos políticos. O sea, la esencia misma que se habló de que fueran organizaciones gremiales o grupos étnicos que pudieran elegir sus propios representantes, se distorsionó con una cuestión política. Finalmente, los pueblos indígenas boicotearon esta asamblea constituyente y tuvieron que terminar sus sesiones en un cuartel, porque la población se levantó en rechazo a lo que se estaba haciendo. El Gobierno se vio obligado a conciliar y modificar aspectos. No fue esto que se presenta internacionalmente como armonioso.

-En Chile se acaba de redactar por medio de una Convención un proyecto de Constitución, en donde expertos coinciden en sus similitudes con la boliviana, sobre todo por el ítem de la plurinacionalidad…

-Uno sabe a través de la prensa, ahora nos visitaron exconvencionales e incluso por medio de las propias organizaciones indígenas. Pero hay que entender que existen problemas generales en el mundo indígena y también situaciones puntuales que se dan por la experiencia republicana de cada país. Se toman “recetas” indígenas sin tomar en cuenta las realidades locales que pueden comprometer la validación de los derechos indígenas.

-¿En Bolivia ocurrió eso?

-Lo mismo. Porque nuestra Constitución fue una copia de Venezuela. Una gran inspiración catalana que asesoró tanto a Venezuela como a Bolivia. Es inevitable que en Chile pase lo mismo, en donde hay más discursos que realizaciones concretas de lo que está escrito en una Constitución. Como existen ciertos mitos sobre los temas indígenas de Bolivia, es normal que tenga influencia en otros países, pero inexistentes en algunos casos.

-¿Cómo así? ¿Usted se refiere a casos en que la plurinacionalidad establecida en las constituciones no llega a puerto?

-Le pongo el caso de Bolivia que es grave. Pese a lo que dicta la Constitución, hemos visto que los pueblos indígenas no pueden tener autonomía sin que el Estado tenga participación. Las famosas autonomías no se dan. Y cuando el indígena busca una participación en el Estado, al indígena no le dan ninguna atención.

-¿Y en el caso de las tierras? Aquí en Chile, en el proyecto de Constitución quedó establecida la restitución de tierras a los pueblos originarios.

-En Bolivia las poblaciones mayoritarias son aymara y quechua. La población indígena suma en total un 40%, y tan solo la aymara son dos millones (un tercio de la población). Imagínese, se hubieran tomado en serio el derecho a la autonomía, La Paz, que es la ciudad más grande está prácticamente en territorio aymara y colinda con un lado que es aymara. Esto hubiera llevado a una guerra civil de llevarse a la práctica.

-Y a su juicio, ¿cómo y por qué este fenómeno (la plurinacionalidad) se ha esparcido por Latinoamérica? Aparte de Chile que está en un proceso constituyente, en Bolivia que es una realidad, y también está el caso ecuatoriano.

-En caso de aprobarse la Constitución en Chile con la plurinacionalidad que se propone va a ser algo sumamente teórico, lamentablemente generado por la izquierda. Antes fue con el problema obrero, ahora con los temas indígenas. Eso puede desencadenar aspectos negativos, no solo para Chile, sino que para otros países del continente. En la ley se puede justificar, cosa distinta es que las poblaciones obedezcan. Sin embargo, en Bolivia no ha existido ese problema, se ha desestimado la cuestión legal. En Chile, se puede tomar en serio y esto con sus consecuencias lógicas de sucesión y de administración en el territorio. Y yo no sé si la sociedad chilena está comprometida con eso. Por este hecho, y porque no hay una sintonía real con la población indígena, se pueden desencadenar problemas políticos en donde salgan perdiendo las poblaciones indígenas y la sociedad chilena.

-Hace un rato comentó de “experiencias internacionales”. Es decir, ¿este tipo de fenómenos van más allá de Latinoamérica?

-Si vemos en perspectiva, esto que parece progresista, es tan perverso como el proyecto que tenían en África para resolver el apartheid. Porque se trataba de esto mismo, de regiones gobernadas y que no pudieran inmiscuirse con otros poderes. Esto ha dejado de ser teórico y también se ha tratado de plasmar en España, y en otros lugares donde ha fracasado como Ecuador y Bolivia. Hay lugares en donde la plurinacionalidad son frases vacías, publicitarias y los problemas han crecido. Lo hemos visto en Ecuador, donde los movimientos indígenas se han movilizado no en búsqueda de plurinacionalidad, sino que ser parte activa de los conflictos sociales que tiene el país.

-En la Convención chilena de 17 escaños reservados, dos fueron para el pueblo aymara: Isabella Mamani y Luis Jiménez. ¿Han tenido algún tipo de contacto con ellos?

-Hemos tenido contacto con algunas organizaciones aymaras, pero no con quienes participaron en la Convención.

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