Warren Buffett decía que los mercados se ven más claros por el espejo retrovisor que por el parabrisas. La política en cambio no se ve clara por ninguno de los dos, de hecho tan diversas son las interpretaciones del pasado como que al encargado de organizar la celebración de los 50 años del golpe lo echaron por decir lo obvio, que el período pre golpe debe ser analizado por los historiadores y que la política de todos los colores debe condenar las violaciones a los DD.HH. que las siguieron. Distinto es el futuro. Algunos creen que lo construirán las grandes tendencias demográficas, tecnológicas o geográficas otros que las personas y sus personalidades. Es un viejo debate de historiadores en que ambos tienen algo de razón. Es la combinación de personas e ideas y los condicionamientos geográficos, económicos y tecnológicos, los que construyen los futuros.
Para trabajar en esta y otras interrogantes que nos presenta el futuro y en particular para tomar algo de distancia de la coyuntura, un grupo de mentes brillantes, que provienen del mundo privado y de la academia, decidió reunirse y analizar con algún rigor metodológico los escenarios 0posibles para el Chile del futuro. Ese esfuerzo gracias a los organizadores y autores Manuel Antonio Manterola y Woody Wade, se condensó y estructuró en un libro denominado “La Travesía”, que en poco más de 100 páginas y 10 capítulos ordenaron, describieron y analizaron cuatro de los futuros alternativos para el Chile de la próxima década.
El libro es un ejercicio intelectual de primer orden. Se parece al trabajo bien hecho que se hace en la academia o en la empresa privada y que se echa tanto de menos en la política. Usando una metáfora náutica de una travesía, el libro (en venta en Amazon) analiza los escenarios desde el más favorable hasta el menos auspicioso para la próxima década, donde cada uno presenta oportunidades y desafíos muy distintos entre sí.
A partir de sentarse a conversar y discutir, el grupo de notables integrado por 10 profesionales además de los dos autores, decidieron profundizar en la metáfora náutica y analizaron el futuro de Chile desde cuatro factores; el mar, factor exógeno que resulta incontrolable y difícil de predecir (guerra en Ucrania, precio del cobre, litio, etc); el casco, cuyo diseño, construcción y mantención depende de nosotros (Constitución, institucionalidad, etc); el capitán y la tripulación, que serán las personas que elijamos y la forma en que ellos interactúen para llevar al país a buen puerto, y la bandera, que se refiere a los valores que inspiran esa navegación desde la libertad individual y la preferencia por las personas hasta el colectivismo y la opción por la identidad tribal o de grupos.
El libro llama la atención para aquellos que somos escépticos de que exista tal cosa como la ciencia política, porque el ejercicio que hacen estos profesionales de diseccionar la política y analizarla desde distintos ángulos, permite visualizar mucho mejor las relaciones de causa efecto y las contradicciones argumentales y de políticas públicas que muchas veces escuchamos y vemos, al punto de reconciliarnos con la idea que algo de lógica hay en la política. Este ejercicio intelectualmente riguroso aburrirá a los que creen que la política es acción, lucha e ideología, pero entusiasmará a aquellos que buscan un sentido y dirección en la cosa pública y sobre todo que la política no consiste sólo en soñar sino en razonar y proyectar.
Yo me muevo con ambivalencia entre el mundo de la política como arte irracional y el mundo de la política como un ejercicio de administración racional, pero valoro el aporte que hace el libro a ordenar la cabeza de aquellos que están en la primera línea de la contingencia política como aquellos que nos situamos más atrás.
Nuestras acciones y las ideas tienen consecuencias y este libro nos ayuda a ordenarlas, entenderlas y priorizarlas. Si este grupo de notables hubiera analizado el fenómeno de los retiros previsionales; hubiera previsto que los retiros generarían un boom de consumo, seguido de inflación, pero sobre todo que hubiera reconciliado a los chilenos con la capitalización individual y las AFP, al punto que hoy nadie marcharía en contra de ellas. Probablemente la izquierda que ahora vota en contra de los retiros, no los hubiera apoyado si hubiera pasado por el ejercicio que promueve este libro.
El libro además tiene una diagramación novedosa, lo que lo hace entretenido y ágil de leer. Ese diseño demuestra que la aridez del trabajo intelectual riguroso se puede combinar con un diseño atractivo demostrando que los autores conocen el secreto mejor guardado de las editoriales: que los libros se venden por el dibujo de la tapa..
Ahora bien, si usted es de aquellos que prefiere esperar la película, le recomiendo que no lo haga porque el libro tiene más de realidad que de sueños, de causalidad que de aleatoriedad y de ciencia que de arte y como tal resulta muy inspirador para la ciencia política, pero poco para el séptimo arte.
Gerardo Varela A. – Abogado




