En toda honestidad a mí me sorprendió más que todos, todas y todes tienen pololo (a, e, etc.). No se hagan, es medio sorprendente. O sea, ¿qué pasó con aquello del amors romántico que es tan remalo, cis y heteropatriarcal? Ah, no, verdad que nuestra exniprimeranidama nos explicó, que está todo bien mientras uno no siga las lógicas binarias que le han servido a la humanidad desde hace un rato … que se sho, desde que tenemos ombligo ponte.
Estamos hablando del escándalo de la diputada Pérez y la fundación de su pololo tras un millonario convenio con el Servicio de Vivienda y Urbanismo de Antofagasta. Fundación con el sugerente nombre de “Democracia Viva” que se define como: “fundación sin fines de lucro que tiene como misión institucional conectar a personas, organizaciones e instituciones con espacios de participación política, logrando tener incidencia en el debate público a través de la co-creación política, cultural y académica”. O sea, el viejo proselitismo de toda la life, pero dicho en frenteamplista, no ve que mientras más enredado se diga algo, más habiloso es uno. (No)
En palabras de Shakira; Pérame ahí, que yo soy idiota.
Llama la atención lo llenos de amor que están en la coalición de gobierno y menudencias varias. Deben tener como un Tinder/bolsa de empleo de Apruebo Dignidad. Y oye, si tu pololo (a, e, etc.) no te adjudica un cargo o te pone cerquita de donde te puedan caer unos cientos de millones de pesos, amiko, ahí no es. No seamos injustos, el amor ha chorreado en este gobierno anti-pitutos hasta amigos, parientes y recomendados. Y a ratos da la impresión de que si uno se pone a tirar del hilito va a llegar hasta Château Yungay mismo.
Son como un canasto de hamsters.
Es feo jugar al empate, es cierto, pero si somos honestos, es, además, imposible; otras generaciones les ha tomado décadas afanarse lo que esta generación de barquillo ha logrado en año y medio.
Pa’ eso sí que nos salieron eficientes.
Resulta insólito e incluso paródico que esta es la gente que nos dijo que eran distintos, moralmente elevados, aparezcan una y otra vez con estos viejos vicios. Bueno, también nos dijeron que se autodonaban y ahí está el quid del asunto.
El problema es moral y no se necesita ser rubia como Beatriz Hevia para darse cuenta, pa’ que sepan las hermanastras de cenicienta esas que la criticaron por nórdica. Porque esta generación ha demostrado una y otra vez que sí tienen una moral distinta, una especial, que se aplica a ellos y los suyos, a la tribu, a los que hablan un mal castellano (inclusivo le dicen), los que en serio creen que el género es un constructo social, fluido, que todo debiera ser estatal, que la gestión es un vicio burgués y la cuestión económica siempre está resuelta con más impuestos. Así las cosas, ni se arrugan pa’ desmarcarse de estos y otros escándalos y victimizarse ad nauseam (la especialidad de la casa).
Si me apuran, yo creo que ellos se sienten con derecho a los recursos del Estado, para financiar su cosmovisión (y sus gustitos más burgueses también poh, obvio) que es el camino correcto y por lo mismo, todo está justificado.
Mi instinto arácnido me dice que no deben ser pocas las nuevas fundaciones que llevan año y medio enchufadas al Estado para enseñarnos desde a dibujar clítoris hasta lo que sea que haga Democracia Viva. Y el otro dele amenazando con que, si no hay “nuevo pacto fiscal”, cómo no quieren que lo quememos todo. Primero, es reforma tributaria y segundo, sinceremos que son nuevos impuestos para financiar sus delirios, cuñados del momento, amigos y compañeros de la CC, piernas, pololos, atracamantes, expertos en género por todos lados, fundaciones de aparición y espíritu fúngico y toda una pléyade de artishtash dispuestos a corear todo lo que este gobierno quiera tocar.
Al final del día esta pitonisa piensa que como en la canción que presta título a esta columna, da lo mismo si sus adherentes los quieren mucho, tienen que reconocer que “habitar” los cargos a esta generación le quedó grande. Por lo mismo no deja de llamarme la atención que la base de apoyo sea de un tercio, me parece mucho para el despliegue de incompetencia, inoperancia y todos los viejos vicios que la nueva política ha logrado versionar con asombroso éxito. ¿En serio arbolitos? No ven que después uno cree que son una secta… ¿qué hace falta para que le digan a esta generación de políticos, tqm pero tqg?
