A raíz de todo el descalabro en Salud, recordemos a unos amiguitos, a las más brillantes frutas de Château Yungay.
¿Se acuerdan de queen Izkia y sus caballeros del zodíaco?
¿Se acuerdan cómo fueron? No había plumífero con acceso a excel que no se aventurara a crear un modelo fúngico para predecir el apocalipsis. Tenían todas las respuestas, todos los pandemiólogos, unos think tank, perdón, es mucho, tank no más, que nos asustaban todos los días; que el dilema de la última cama, el último ventilador, las bolsas para los cadáveres, los “infelices”, “terroristas sanitarios”, etc… Avivaron ese fuego sin importarles un país completo, porque la revolución no se podía extinguir poh, compañere.
Izkia se puso la capa de nueva mami de Chile y se echó a nuestro niño emperador al hombro en segunda vuelta, ¿Desinteresadamente? Desde luego que no. Para aterrizar en La Moneda a refundarlo todo, a crear el nuevo Chile que todos queríamos. Bueno, no todos, mi ciela. Tres doritos después el desbarranco político que provocaron estos niños índigos fue tan masivo que sus rostros están fuera. Desde luego que pensando cómo salir a pegar porque hay que hacer la pará de ser siempre críticos. Dale.
Los exministros han tenido que venir a arreglarles el helado y son gente elegante, con un sentido de país grande, generoso.
Yo no, a mí las disculpas privadas me parecen poca cosa. La crítica fue inmisericorde y muy pública. Las disculpas debieran también serlo.
Ahora bien, ¿les recordó a alguien todo este episodio? A mí mucho al subsecretario Ahumada, como que, la misma meretriz con distinto peinado. La ideología completamente desconectada de la realidad, llevada hasta los límites de los razonable y lógico. Pero a los que fuimos al colegio, la universidad, los que tenemos primos frenteamplistas no nos sorprende. Aquí debo reconocer que me equivoqué, siempre los consideré niños ricos excéntricos, inofensivos a unos y a otros, personas incapaces de agradecer lo que la vida, sus padres y el modelo (el maldito modelo) les permitió ser.
Son los hijitos malcriados de la Concertación, reconozcan.
Las mentiras, el buscar derivar la responsabilidad, el dar declaraciones sin saber de qué se habla y ojo, que él estaba dispuesto a no caer, a quedarse en su cargo. Todos lo vimos.
Seamos justos, la ministra debió salir también, sólo por sus declaraciones y su fallo en sacar al subsecretario. ¿Ustedes se imaginan en el mundo privado que una jefatura se plante a hacer declaraciones semejantes, a decir que el subalterno no había hecho la curva de aprendizaje y la informaron mal? Eso sin contar las declaraciones propias que tuvieron la misma empatía que un lagarto de museo. A cualquiera le hubieran dicho “¿sabi pescar?, pesca tus cositas y te vas”.
Pero nuestro Presidente ha demostrado una y otra vez ser pera del mismo saco, ¿no lo vieron de revolucionario de cuneta el fin de semana? Indolente, frívolo, ajeno a lo que es, en última instancia, su responsabilidad. Con todo respeto, tratemos de levantarnos temprano y llegar puntual a las cosas antes de querer refundar algo.
Digamos también y aunque se enojen (“no nos digan derechita cobarde”) había méritos para una acusación constitucional. Decir que uno no hará uso de un recurso para no ser como la oposición anterior es francamente tonto. Es muy distinto presentar acusaciones constitucionales día por medio para botar un gobierno en el suelo, a hacerlo cuando corresponde como era este el caso. Si es para hacer un punto de bondad con este gobierno, los invito a revisar las últimas dos elecciones y las encuestas, ¿no sería bueno preocuparse más por Chile? Además, uno se pone suspicaz, del tipo “que estarán negociando para no presentar una merecida acusación constitucional”. Ya se los he dicho harto, ese es el derrotero hacia la irrelevancia y aunque se enojen, en esta pasada, solo quedó republicanos.
En realidad, la conclusión aquí no va a sorprender a los solteros que hayan tratado de encontrar a su media naranja los últimos, digamos, 10 años. Tras un detenido análisis del frutero completo, ¿¡que increíble cantidad de frivolidad y narcisismo!?
Esta pitonisa piensa que es hora de dejar de tratar a estas peritas como si estuvieran verdes, como si fueran párvulos o alumnos en práctica, porque han dado sobradas muestras de su inoperancia, su desidia e indolencia. Es lo que son. Puede que seamos todos frutas, pero no todos iguales y a estos, su ideología los hizo acumular títulos hasta volverse como naranjas ornamentales que tiran pinta, pero han demostrado ser intragables. Ya basta, nuestros más pequeños no merecen sufrir por estos sacos de peras.
K-Sandra
