De mis recuerdos más antiguos son los de estar sentada con mi papá y él leyéndome a Condorito. Incluso antes de los Cucalón antiguos de mis hermanos y las muy posteriores Patoaventuras, mucho antes de saber leer siquiera, estuvo Condorito. Con sus patitas en el aire y un vistoso ¡Plop!, otras veces exigiendo una explicación, Condorito es parte importante de mis primeros años existiendo en esta tierra que es la suya. Puede haber influido que mi papá le ponía cualquiers Flow, cierto, era un hombre de muchos talentos. Como haya sido, Condorito, al igual que muchas otras cápsulas de felicidad infantil nos ha acompañado incluso cuando la vida se ha puesto peluda. Pero otro día les contaré eso, Condorito se me apareció esta semana por otros motivos. Porque no sé si les ha pasado, estos últimos seis años, pero en especial esta semana, me di cuenta que vivo entre el “¡Plop!” y exigir explicaciones que no terminan de llegar. O capaz, nuestra situación es peor, porque las explicaciones que llegan son entre malas y pésimas. Permítanme ofrecerles tres ejemplos y solo tres, porque es domingo y todos tenemos derecho a descansar de nuestro Pelotillehue en live action.

Partamos con el P, porqué no. Bueno, resulta que el P es bueno pa hablar, pero malo para dar entrevistas, ¿se han fijado? Sí, porque esta cosa de que la prensa debe incomodar al poder es una frase que ha sido desmantelada por la realidad, una y otra vez. Yo creo que, como buen personaje  como Pepe Cortisona, medio narcisón, medio tiranillo, la espontaneidad es difícil de manejar cuando uno tiene la mecha cortita. Y bueno, esta semana se envalentonó y dio una entrevista en Tolerancia Cero. Y claro, se confirma; Disoito le dio muchos talentos, los hemos celebrado incluso en esta columnita, ser bueno para las entrevistas, no es uno de ellos. Podríamos decir, citando a Karol, que lo hizo como el P. Pero de todo, dos joyas resplandecieron más que todas; “el que no haya el nivel de protestas del 2011 o el 2019 no es suerte, eso es gobernabilidad” ¡Plop! Te lo juro que ni se arrugó. Y frente a una posverdad tan flagrante hasta Chile Vamos encontró los h…humores, que nunca encuentran y salieron a contestarle que no sea patudo. Todos sabemos quiénes estaban ahí manteniendo vivos los fuegos revolucionarios poh. Cabe señalar que el país esté peor y nadie esté sacando semáforos de cuajo, no se debe a que este gobierno tenga una oposición “decente”… ¡pppfff! La mayoría de la gente no sale a quemarlo todo y en general la calle nunca ha sido algo que las derechas valoren especialmente. ¡Déjense de leseras, estamos ocupados!

La segunda perla que nos lanzó fue una defensa cerrada de su cuñis. Te lo juro que casi lloré. Después caché que era alergia. Pero, en serio, hubo un instante en que mi gélido corazón casi casi sintió algo. Voy a tener que hacerme un holter de arritmias, porque presentar el caso como que casi que debiéramos rendirle un homenaje por ser tan patriota de renunciar cuando la pillaron chanchita viajando con licencia por enfermedad del hijo… ¡Exijo una explicación! Pero una buena, y no hay poh, si no hay Suseso que aguante. Pobre, la Suseso, nunca habían transpirado tanto.

Vamos ahora con Ungenio González, ¡perdón! Claudio Orrego, el inefable Gobernador de la Región Metropolitana que ha apostado por negar a su otrora “hermano”, Alberto Larraín, más que San Pedro a Nuestro Señor, pero ahora gracias a esa heroína contemporánea que es Dorothy Pérez, se encuentra en la incomodísima situación de tener que negarse a sí mismo. O por ahí. Porque resulta que el muy ducho político, Orrego, Claudio (él dijo que hiciéramos hincapié en distinguirlo del otro Orrego) se encontró necesitando más coaching que algunos amigos recién separados. Un coaching millonario financiado presuntamente, con recursos públicos, para saber cómo ganarle a Pancho. Te digo, yo una vez salí con un jóven que estaba muy metido en eso del coaching y no le gustaba que uno hablara de “problemas”, sino de “desafíos”. Aquello no prosperó, porque me encontraba “poco coachable”, cosa que agradezco y sospecho que también porque yo le decía cosas como que estaba “desafiada hasta las …”. No, no prosperó, como tampoco creo que prospere la estrategia del muy “desafiado” Claudito.

Permítanme concluir con Evelyn, ¿o Matthei? Sí porque los 14.567 genios de su campaña al fin se hicieron cargo de esta ambivalencia, ¿nos encontramos con la dulce Evelyn que, en sus ratos libres, recoge flores o hace su propia ropa? ¿O se trata de Matthei, la dura, la güena pal garabato y la espontánea salida de madre? O dicho en esta columna, ¿Yayita o doña Treme? Honestamente lo que he viso de estos primordios de campaña lo dejan a uno en el terreno de los ¡Plop! Y luego pidiendo explicaciones, porque cuesta comprender que eso se logre con 11 voceros y como 300 asesores, o vaya a saber uno a estas alturas cuántos son. Yo solo me he cuidado de no andar caminando distraída por afuera de la UDI, te lo digo que termino de asesora y no, por favor, no. Los videos y lanzamientos que parecen inspirados fuertemente en otras campañas, incluso en Brasil (Orden, Progreso y Esperanza) no terminan de convencer y a ratos, dan un poco de vergüenza ajena.

Esta cosa poco natural de mandar a callar a la vocera, con las risas de los voceros y menudencias varias atrás, me hizo recordar un espectáculo similar que montaron Boric y Giorgio casi al inicio de su gobierno, cuando creían que el apruebo iba a ganar y el poder, era un horizonte infinito. Lo critiqué entonces por matonesco, y es justicia que lo haga ahora, por lo mismo. Y con vocera subrogante pa más, que, con mucho respeto, dentro del gobierno, es peso ultra pluma. Uno esperaría que alguien con la experiencia de Matthei (no Evelyn) hubiera podido manejar mejor los obvios y esperables ataques del gobierno. Pero no, y perdón si alguien no lo quiere leer, pero yo así, creo que Evelyn no shega. Y lo digo en argentino, para mayor énfasis.

Esta pitonisa ve últimamente con claridad cómo estamos recreando la vida del entrañable Condorito, pero con harto menos humor, inocencia ni buenas intenciones. Solo nos queda afirmarnos las ojotas y exigir explicaciones, más y mejores explicaciones, sobre todo en un año electoral. No sé ustedes, pero yo, ya no quiero encontrarme contemplando la actualidad nacional con un ¡Plop! Gigante sobre mi cabeza.

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