¡Qué mes! Cada día alguien de este gobierno de dirigentes estudiantiles sub 40 nos sale con algo. Nos dijeron desde la campaña que se iban a equivocar, que estaban aprendiendo, que son tan jóvenes, que lo importante es que son buenazos para pedir perdón… Es una excelente estrategia, pero ¿cuánto aguanta antes de ponerse tóxica esta relación?

Nuestro flamante presidente, probablemente inspirado por su inefable reciente viaje, se aventuró a comparar su primer mes en el cargo con un despegue turbulento. Pero incluso antes muchos internautas ya lo habían comparado con la película de 1980 “¿Y dónde está el piloto?”. No son pocas similitudes, veamos: igual que el avión de la película, Chile ha enfrentado turbulencias, en todas las cuales se echa de menos la voz de nuestro capitán. ¿Dónde está? El nuestro no se intoxicó, está ocupadito en twitter. En la película, cuando ya es evidente que hay problemas, sale el doctor a tranquilizar a los pasajeros, emitiendo información incorrecta. ¿Les suena? Claro, la nuestra también es médico. Luego tenemos como asistente de cabina a nuestra vocera que aparece para encantarnos y convencernos de que lo que vemos y escuchamos está solo en nuestras cabecitas locas, gaslighting creo que le dicen a eso. Y, por último, igual que en la película, si algún pasajero se alborota al comprender lo que resulta obvio a estas alturas -estamos cayendo-, se forma rápidamente una fila de ministros, subsecretarios, constituyentes de toda ralea, periodictivistas y desde luego la inquisición de beatos progresistas de redes sociales, todos listos y dispuestos a agarrar a charchazos al alborotador.  

La turbulencia del quinto retiro parece un poco más difícil de sortear. De la manga de alguien (que en mi opinión no usa corbata y tiene poco que peinar) salió un proyecto alternativo que ofrece una salida elegante a la bancada oficialista. Bonito el proyecto, tengan cuidado al abrir la noticia eso sí; yo lo abrí y me salieron tres polillas del closet de Marx… es la quimera que nace cuando un comunista se preocupa por la inflación. (¡Agáchate Semana Santa!). ¿Qué hace Marcel poniendo su rostro en todo esto? Si fuera mi amigo, le diría que saliera de ahí.

La apuesta entre la primera y segunda vuelta fue tomar a un joven revolucionario y en semanas convertirlo en alguien que uno podría presentarle a la mamá. Y vamos prometiendo. No falla. El 11 de marzo se vieron escenas de éxtasis que no se veían desde la primera visita de los Backstreet Boys. Luego vino la estrategia del silencio que se resume en que el que habla poco, se equivoca poco. Ha funcionado para el Presidente y ahora para su Ministra del Interior. En medios de comunicación, redes y asados en todo Chile se han escuchado arbolitos defendiendo a su bienamado líder, pero ¿cuánto dura el enamoramiento? Mi vasto conocimiento en revistas de peluquería dice que 2 años. Las encuestas ya muestran que los conversos menos fanáticos empiezan a notar que caemos y sin piloto. Y los que votaron con convicción, las “socias” (sic) que ya gritan “amarillo” porque se dan cuenta que la única promesa que podrán cumplir es la de equivocarse, ¿a cuánto están de sacar sus cartelitos con una nueva versión de la famosa consigna “no son 30 pesos, son 30 días”? 

Esta pitonisa piensa que el desamor será intenso y vendrá muy pronto y saltarán los fusibles de este primer gabinete, probablemente desterrando las corbatas de una vez. Ajusten sus cinturones. 

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