¿Les pasa que a veces echan de menos cosas que no vivieron? A mí me pasa con alguna frecuencia. Extraño el tango de mis abuelos, los boleros, por ejemplo y últimamente extraño mucho la revista Topaze. Mi tata tenía cajas llenas y claro, pasaba algún rato explicándome el contexto y los personajes. Hubo una reedición por los 90 creo, pero desgraciadamente aquí estamos, enfrentando este siglo sin Topaze y con pocazo humor ¿han visto caricaturas de la revolución bolchevique, o alrededor de las guerras mundiales, incluso del Chile de los 70? Son increíbles. Y es que el humor a veces nos ayuda a separar la paja del trigo, lo bueno de lo malo, a encontrar una experiencia común. Es más, suele ser una expresión de libertad tan poderosa que su condena o derechamente, su prohibición, nos dicen todo lo que necesitamos saber de un régimen. Saludos vocera, lindos sus lentes.
Inicio así no sólo por la melancolía de los inviernos sin lluvia y sin sopaipillas, sino porque estaba pensando en lo mucho que necesitamos del humor como sociedad y de la abundancia de insufribles, lloriqueantes y tontos graves que hay en esta generación de políticos. Llevan su carrera política completa extirpando el humor y la ligereza, porque saben que cuando se desnuda el absurdo de sus ideas y acciones, es imposible parar de reír.
Material, sobra. Otseah, la inefable gira de S.E. ha sido una cornucopia de material; desde su obstinación por convertirse en personaje y no usar corbata ni frente al rey de España (soberbio e impostado, no sencillo, arbolitos), hasta su premiación al señor Garzón, que no conforme con ser contraparte de Chile en La Haya, azuzó el intento de derrocar al Presidente Piñera, es rábula del dictador Maduro (El Líbero lo investigó) y cayó en absoluto descredito por activista y corrupto entre sus pares. Pero no tranqui, el Presidente de Chile lo premió por otra cosa… o sea que uno puede compartimentar el actuar de las figuras históricas…mira tú.
Pero dejemos a S.E., si a todos nos encanta viajar, claro, la mayoría de nosotros financia sus propios viajes, pero bueno. concentrémonos en el primer amigo de la república, quien probablemente encarne mejor que cualquiera esta seriedad puritana de catón del régimen; baby Lenin. No olvidemos que todos estos voladores de luces tienen el noble propósito de hacernos soltar nuestra atención de las fundaciones fúngicas ligadas a RD.
Siempre me ha parecido que, de toda la santísima trinidad del octubrismo, hoy instalada en La Moneda, Giorgio, es el más peligroso. Y no porque yo sea especialmente perceptiva, no es difícil ver cómo ha sufrido una metamorfosis, por cierto que física, desde un querubín Anakin, hasta un consolidado Darth Vader.
Se ha convertido en el sumo sacerdote de los niños índigo que abundan en esta coalición. Tan enamorado de la supuesta belleza de su plan de gobierno que no se retrasa para nada, avanza sin ninguna consideración por aquello que de verdad interesa a la sociedad ni por la realidad que se le oponen. Parece imaginar que juega en un tablero de ajedrez, donde las piezas no tienen voluntad ni libertad y están a un telefonazo de ser silenciadas. #avanzamos
No cacha que estas piezas tienen otro principio de movimiento, distinto a lo que incluso por ley quisiera imponernos. El libre albedrio le es súper ajeno. Todo en torno a él es muy muy serio, tremendo y debe ser escuchado como quien recibe una profecía y una ley, no se les ocurra reírse, ah. Los límites se han corrido tanto que la realidad se pasea tres veces a la ficción, ¿qué es eso del cuento del tío con los computadores? ¿En serio? ¿Qué viene después? Van a hacer una vaca para juntar la plata de una fundación de multigiro y la van a “devolver” pa que nos quedemos tranquilos. No se pueden tomar en serio.
El problema es que mientras no tengamos una oposición decente, que no pise el palito (suelen caer de guata en el palito) de los 50 años, y del Presidente haciendo maromas para salvar a su Rasputín, no tenemos cómo salir de este círculo del absurdo del que, además, no nos podemos reír. Mientras no tengamos una oposición competente y capaz de organizarse de manera sensata, este gobierno, incluido su inefable ideólogo, van a seguir haciendo lo que quieren, porque pueden.
En cualquier caso, esta pitonisa es paciente y confía en la naturaleza humana y la chispeza chilena. Hay que ridiculizar lo ridículo, y dejar de asociar esa seriedad tremendista con corrección, superioridad moral o inteligencia. Me río toda la vida de su absurdo, de su torpeza, de lo burdos que son para intentar distraernos. Porque, sabi qué más, no somos tontos, ni pesados.
Y no, no se nos olvidaron las fundaciones.
