No sé si han visto pero el Presidente electo Donald Trump, ha estado haciendo exorcismos con agüita de rocoto al wokeísmo con sus elegidos para gabinete y oficinas varias. Manantiales de lágrimas progres como pa superar la sequía en varios estados. En particular el nuevo secretario de defensa, Pete Hegseth, me dejó considerando seriamente pedirle a don Donald que me elija marido… en eso estaba sumida en mis pensamientos y ensoñaciones de green cards, cuando escuché a lo lejos: “Ante hechos como estos, yo invito a que todos nos preguntemos qué es lo que espera la ciudadanía de nosotros. Hay algunos en política que van a preferir elevar la voz, llenarse de adjetivos, apuntar al gobierno y generar más división y polarización”.
Era la melodiosa voz de SE, ahora de vocero (no está quedando cuadro, te lo digo) dirigiéndose a la nación tras una noche que calificó como “difícil”. Así le decimos ahora cuando matan a muchas personas en poquito tiempo en esta pornocumacracia llamada Chile.
No vamos a venir a descubrir hoy, aquí, una vez más la flamboyante personalidad de nuestro Presidente, pero igual impacta un poco. Porque si respiramos un poquito y vemos el panorama general, chita que hay que ser descarado pa mandarse una declaración así. Con cero humildad, me permito recordarle al Presidente que la crisis de seguridad es tan profunda y permanente que, tras un mes, recién detuvieron al que hasta hace poco era el segundo de a bordo del Ministerio del Interior, acusado de violación. Ministerio que insólitamente aún tiene como cabeza a Carolina Tohá. O sea, sólo renuncian los que quieren un carguito en el Congreso y lo peor es que capaz los elijan pueh, si no somos un pueblo de memoria privilegiada. Bueno, qué más podemos esperar, si creen que la dignidad es una plaza.
Pero nuestro arbóreo Mandatario no había terminado con su piñata retórica de esta semana. Cuando se conoció la detención de Monsalve, fue harto menos locuaz que pa ese ya infame punto de prensa, esta vez sólo nos iluminó con un escueto, “En Chile nadie está por sobre la ley”. No lo sé, Rick… cuántos, acusados de violación, pueden ir a avisarle a sus familias, tener acceso a las cámaras que grabaron sus acciones y bueno, pa qué sigo. Uno ya se pierde en los detalles, pero si fuéramos un país serio, parece que habría que echar al Ministerio del Interior entero. Porque parece que mucha gente sabia muchas cosas muy graves y parece que los esfuerzos estuvieron más alineados con los intereses del acusado. Y aquí, yo no ando de pañuelo verde, yo creo en ese pilar civilizatorio que es la presunción de inocencia. A lo que me refiero es a lo que hicieron con la acusación. Y a la evidencia que ya se ha dado a conocer. Es en ese contexto que nuestro Presidente llega tarde y, pa variar, se queda cortón. No caeré en la talla fácil, no insistan.
No sé ustedes, pero en estos últimos meses como que toda la información es una eterna crónica roja, que los Hermosilla, los Jadue, las Barriga y los Monsalve… mareada estoy con la decadencia moral de Chile. Súmenle las historias de linchamientos, asesinatos, turbazos y un largo etcétera. Como que uno teme que debamos dejar de hablar de “crisis de seguridad” porque esta es nuestra distópica realidad; una ciudad gótica sin Batman a la vista.
Peor aún, las declaraciones del Presidente sólo suman a esta sensación. Porque Apruebo Dignidad no puede hacer lo que hay que hacer porque no creen en eso y no sabe lo que la ciudadanía espera de ellos a este respecto. A ninguno, en realidad. Y es que la evidencia es clara y contundente y no era inexperiencia y juventud, las ideas eran malas, frívolas, siempre lo fueron y es por eso que tenemos RUF con perspectiva de no sé qué y a funcionarios públicos, del Presidente pa abajo que no saben qué hacer con una denuncia de violación. Sólo nos queda esperar que el tiempo pase rápido y que esta vez, Chile vote mejor. Empecemos con que es Francisco y no Claudio, no importa el ninguneo ni a quién abrace este último.
Ojalá, en el futuro, seamos capaces de reconocer los disfraces de socialdemócrata, porque, con todo respeto presidente, déjeme, lo voy a ayudar ¿Sabe lo que espera la ciudadanía de ustedes? Nada. Ya, absolutamente, nada.
K-Sandra
