-Hola mejores lectores de Chile.

¿Cómo los está tratando marzo? No lo sé, pero me voy a aventurar y afirmaré que, sin importar los tacos, permisos de circulación ni inicio de clases que tengan que soportar, los está tratando mejor que a Karol Cariola. Y es que así pasa a veces, como tanto hemos dicho en esta humilde columna, los guionistas celestiales reservan para los que han sido piores los giros de guión más cuaticos. Es el caso de la presidente de la Cámara Baja , política profesional y comunista apasionada, los segundos labios rojos más famosos de la República. La dulce protagonista de la columna de esta semana lleva años deleitándonos con sus intervenciones y performances, siempre con su carita de niña buena y dulce y sus labios escarlata para que no se nos vaya a olvidar su pasión por Fidel y otros parecidos a él. Ha sido durante ya décadas (me duele más a mí reconocer que hemos envejecido) guaripola de marchas, cantos y campañas. Quiso el destino, o más bien el partido que no tuviera las portadas. No, esas eran para Camila. Pero toda buena generala necesita a su segunda a bordo. O ¿qué hubiera sido de esa intervención que hicieron en el centro durante el not estashido? ¿Se acuerdan? Esa obra era para un dúo. Cuando justo, pero justo las dos diputadas iban pasando y los malvados carabineros que además, tienen la mejor puntería del mundo, le mandaron con toda alevosía un balín de goma al muslo de un pobre funcionario del INDH. Como plañideras comunistas contemporáneas peregrinaron mostrando el proyectil, sufrieron por la represión, la verdad lo dieron todo en la cancha. Eran las primeras en enarbolar cánticos anti Piñera, las primeras en rasgar vestiduras, las primeras en lanzar la primera piedra.

-“El que baila pasa para ti es una manifestación de violencia o no?”

-“No, yo creo que no”

    Por supuesto, para nuestra dulce Karol, solo la ultraderesha es capaz de violencia, desde luego. La única capaz de corrupción. Si se trataba de los suyos, eran simples malos entendidos. Como cuando con toda su carita amorosa nos propuso marcar las casas que estaban por el Apruebo…obvio, ¿por qué no? Harto académico salió a defenderla esa vez, siempre tratando de convencernos que lo que respira como fascismo, habla y camina como fascismo, no lo es. Del mismo modo, chita que alegaron porque a la ultraderesha no le gustaba la idea de poner una comunista, por más melosa que fuera, en el cargo de presidente de la Cámara…baia, baia…en verdad mi papá tenía razón; tener buena memoria es una bendición y una maldición.

    Ya, pero por qué estamos enrojeciendo (jeje) las orejitas de nuestra azucarada Karol. Bueno, porque esta semana la Fiscalía allanó su casa porque en el marco de la investigación por el caso Sierra Bella, salieron otras cositas interesantes que involucran a la buena diputada. Por un instante la atención se concentró en que justo estaba post parto de su primera guagüita. Y esto lo digo con total honestidad, suena terrible, por supuesto. Debe ser terrible. Sin embargo, se entiende que la Fiscalía no puede avisar una diligencia así y por la premura que supone, tampoco podía esperar tanto. Fue una mala pata atroz, sin duda, pero de ahí a jugársela entera por la victimización de género, tampoco.

    Acostumbrados como estamos a las filtraciones, ya conocemos los chats entre la inefable exalcaldesa de Santiago y Karol para favorecer a un empresario chino, declarado donante para sus campañas y parece que también al gobierno chino y solo Dios sabe que más. Sí, porque toda esa conspiranoia clásica de los fachos, que vienen los chinos a caballo del PC, parece que no era na tan conspiranoia. Como suele suceder en estos días, la realidad supera a la ficción y hay metida hasta una historia con carne de tortuga. Cosa que en lo personal me indigna porque las quiero mucho, en especial a mi Canela (QEPD) que vivió 27 años.

    Cuesta sorprender a estas alturas a quien ha estado poniendo atención estos años y sin embargo hay en estos chats algo que debiera sorprender aún al más curtido entre nosotros. En otras columnas hemos hablado de cómo ésta es una generación de influencers más que de políticos. Y es cierto, pero los alcances de la frivolidad, la banalización de la inmoralidad y la falta de respeto hacia el poder que ostentan, eso debiera aún asquearnos. Lo que no es de nadie no se cuida, el dinero y el poder son para servirse de ellos, para el propio beneficio y en eso, como siempre, no tienen pudor. Y sí, ya sé que la presunción de inocencia y que capaz no es ilegal, dale. Pero feo, claro que es feo y si por una coma resulta ser súper legal, me parece feo igual.

    Como quien intercambia datos de skincare, Karol, un poco catete, pide por su chino financista y sus amiguis, con la soltura corporal que le conocemos, ni un asomo de pudor. En el subtexto por cierto, don George desde el más allá, nos grita que, como siempre, los paladines de la igualdad no quieren que seamos todos iguales porque siempre habrá unos más iguales que otros.

    Esta pitonisa piensa que son ricos los gobiernos de izquierda, cuando uno está ahí arriba, en la espumita, rico. Lo que sí deberíamos ir descubriendo ya, es que no importa el maquillaje que usen, o que ahora tengan Instagram y el rojo más mate y de larga duración, no importa el edulcorante que usen, aunque la comunista se vista de seda…de seda china, pa más.

    Igual como en la película que presta título a esta columna, ya está bueno de estas mean girls, todas influencers que se tomaron la cultura y la política. Basta de aguantarles el bullying, su tiempo ya pasó, es hora de crecer y votar mejor.

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