Parece que estamos destinados a repasar a todos y cada uno de los ministros de este gobierno, a veces todos al mismo tiempo. Y es que, como decía mi agüelita, “se están viendo cosas que nunca se habían visto”. Quiso la suerte que esta semana debamos dedicarle unos caracteres a nuestro canciller Alberto van Klaveren. Ha tenido días, semanas (meses, dirá él) intensos el pobre. Seamos justos, para cualquier ser humano semi normal, no dado a las inclinaciones y excentricidades de la generación que nos gobierna, no puede ser fácil tener un jefe como Gabriel Boric. ¿Me puse buenista? Jamás. Me criaron personas genuinamente buenas, y la gente buena no es cándida, ni débil, a veces ni siquiera son especialmente simpáticos, pero sus acciones se anclan en bases profundamente morales y justas.
Pero ya, bajémosle a la filosofía y entremos de lleno a los aciagos días de don Van. Partamos con esa teleserie interminable que ha sido el secuestro y asesinato del teniente Ronald Ojeda, con todo lo que vino después y que no es na’ poco. Resumámoslo en que la dictadura venezolana, siendo como es, el bully del barrio, se ha solazado en ningunear a Chile y sus instituciones, con el agravante de estar flanqueado por ese fiel escudero que es el PC, alma soberana de este gobierno, papi del Presidente, ellos también bully y vístima, en una performance super indigna.
Para nadie es un secreto lo que opino del comunismo, pero al menos en sus cuadros pretéritos había un calado intelectual y un cierto vigor que al menos uno podía respetar…pero ahora, no se les puede tocar ni con el pétalo de una rosa porque lloran, acusan persecución política, etc. Otseah, figúrate el melodramón que tienen montado con lo de Jadue y transmitiendo con las visitas conyugales de Hugo Gutiérrez. ¡Patético!
En fin, frente a semejante opereta, con fiscales venezolanos reclamando jurisdicción en Chile y el inefable fiscal Tarek, diciendo que se trata de una operación de falsa bandera, nuestro buen canciller procedió a mandar una nota de protesta…Vigorosa respuesta. Claro porque Chile obtiene tantos beneficios de mantener una relación fluida con el régimen chavista, por ejemplo: Nos reciben a todos los delincuentes que tenemos que devolverles y nos van a mandar en cualquier momento a los asesinos del teniente Ojeda ¿ah, no? ¡bah, qué raro!
Nuestro buen canciller ya estaba como chaleco de monkey sólo con eso, hasta que a nuestro bienamado y arbóreo líder se le ocurrió aumentar sus millas y fue a recorrer el mundo. Como su personalismo no conoce límites (sorry por cuestionar sus motivos, qué les puedo decir, yo debiera ser más alta, pero la maldad no me dejó crecer), y ahí donde lo ven, yo creo que S.E. sí que está pensando en su futuro en algún organismo internacional, bien progre y bien instalado en el primer mundo, tuvo a bien firmar en esta cumbre para la paz en Ucrania. ¡Bacán! Gran momento, brilla Gabriel, ¡brilla! El problema es que el PC es como esos amigos que asesinan los carretes, siempre hay uno, y salieron a guanearle el momento a su propio presidente. A replicar los mismos dichos de Rusia, que, pese a tener un gobierno de ultraderesha, el PC defiende con todo su colorado corazón ¿qué hubiera querido hacer don Van Klaveren? No lo sabemos, lo podemos intuir y también sabemos que no lo hizo, porque este es un gobierno del Partido Comunista.
Sumemos a estos pésimos días del canciller a ese amigo entrañable del Presidente, que cada vez que lo veo, me da como sed, pero de esa peligrosa, el sibarita y masajista amateur, el embajador de Chile en España, Javier Velasco. Un amigo no siempre es una luz y este amigo en particular se ha encargado de recordarnos cada cierto tiempo que es bueno ser selectivo con las amistades. Cáchate que este pastelillo, le anunció a España que, dado que él y su pandilla no quiere nada con Israel, capaz es tremenda oportunidad para que ellos se saquen su par de armas pa nosotros. No lo dijo así, pero cerca. ¿Y qué hizo, nuestro experimentado canciller? Tán- tán en el poto y nunca más Javierito. Te juro. O se los digo en labios rojos de vocera-vocera, “fue llamado al orden y ratificado en el cargo”.
Vamos con la guinda, Diosdado Cabello, el hombre fuerte de la dictadura venezolana se despacha esta declaración respecto del Presidente Boric: «Este bobo se mete con Venezuela y es incapaz de gobernar su propio país». Y espérate que siguió: «Saca a las patrullas, a las fuerzas para reprimir a los alumnos de educación media en Chile y los atropella (…ehh) y viene a hablar de DD.HH. aquí. No tiene nada que hacer, no tiene trabajo en su país, porque es un flojo, respete a Venezuela, señor. No se meta en los asuntos internos de Venezuela».
Cá-cha-te…las patitas. Y aquí mis queridos lectores, acompáñenme a cruzar hacia la dimensión desconocida, voy a hacer algo que jamás creí hacer: voy a defender a Boric. En realidad, no a él, al presidente de la Republica de Chile. Porque como dicen algunas amigas, cuando se ponen celosas de sus maridos “será una payasá, pero es MI payasá”. Es nuestro Presidente y no es aceptable que el matón de Sudamérica, que una narcodictadura venga a referirse a él en esos términos.
Se pregunta uno, ¿qué habrá querido hacer el ministro de RR.EE., cual habrá sido su primer instinto? ¿Dar un portazo diplomático, cortar relaciones, sacar al embajador? Eso es lo que nos gusta creer, porque frente a la inoperancia y falta de experiencia en absolutamente todo, muchos quisieron creer que la llegada de Alberto Van Klaveren a la Cancillería sería el remanso de sanidad al menos en el ámbito internacional que Chile necesitaba. Pero la dura realidad es que el canciller ha sido tibio, lento y acomodadizo, poniendo el rostro y no mucho más frente a una política exterior desastrosa. Siempre, se intuye, siguiendo el ritmo del Presidente y su pandilla que piensan exactamente como Javier Velasco.
Pero no eximamos a nuestro canciller de su responsabilidad, él aceptó el cargo y me cuesta creer que exista algo parecido a la ingenuidad septuagenaria. Entrar a este gobierno, era meterse a la cama con el PC y con su almácigo que es el FA. A estas alturas, yo me pregunto ¿vale la pena desmantelar y vejar una vida completa, una carrera completa nada más que por tener la oportunidad de anotar por ahí que fue ministro de RR.EE.? Con este desempeño y siendo parte de este gobierno, con este Presidente que ha llevado las relaciones internacionales de Chile de acuerdo con sus pulsiones, caprichos e ideales de extrema izquierda, en serio don Alberto, ¿es para estar orgulloso? ¿O me va a decir que los últimos 50 años de su vida, no cuentan porque usted en realidad piensa igualito que Javier Velasco o Lautaro Carmona?
Esta pitonisa piensa que llega un momento en la vida, en que, por dignidad, hay que salirse de ciertas situaciones, alejarse de ciertas compañías y tratar de salvar lo que quede de uno. No somos amigos, pero si lo fuéramos, yo le diría, canciller, que llega un momento en que uno se tiene que decir a sí mismo, esto está mal, me paro, me visto y me voy.
