He llegado al convencimiento de que la realidad no existe. No existe quizás para nadie, pero no existe definitiva y certeramente para quienes ocupan las esferas del poder, para los políticos en general y muy especialmente no existe para S.E. Gabriel Boric.

En él es marcado e indeleble. Lo que sí existe en todos ellos, es la interpretación que hacen de la realidad y conforme a ella desarrollan todas sus acciones. Es esta confusión entre lo que es y lo que interpretan que es, lo que está llevando a Chile por el peor camino que podíamos imaginar.

Gabriel Boric interpretó que el país estaba en un estado de suficiente reflexión para aceptar comprensivamente su decisión de indultar a violentistas, delincuentes, terroristas y cualquier combinación de ellos. Pero la realidad ha sido diferente porque el país no estaba para este bollo. Y como la realidad se mostró tan descarnada, la culpa fue de las “desprolijidades” de sus subalternos a quienes enristró estos inexcusables errores. En su interpretación, el problema de los indultos es meramente de forma y no de fondo, y es de otros y no de él.

Camila Vallejos por su parte, que comparte sin duda la misma interpretación de la realidad que su antiguo compadre de juveniles delirios estudiantiles y de marchas pingüinas, interpretó que declarando la ignorancia de Boric en conocer el contenido de los curricula vitarum de esos jóvenes idealistas, el país entendería y aceptaría que ese detalle y no otra causa más profunda, ni tampoco presiones de sus pares de extrema izquierda explican que un Castillo y un Mateluna hoy gocen de una inmerecida libertad. La realidad probó ser una debacle para el gobierno porque solo ha aumentado la responsabilidad del Mandatario.

Han salido voces de todos los sectores políticos y por lo tanto voces de políticos, que en su particular interpretación de la realidad que afecta al Gobierno, es decir de su desplome en los niveles de apoyo, de su imparable seguidilla de errores, de la continua y creciente suma de abusos, de excesos en gastos en celebraciones, de robos descarados y de inoperancia general, que es necesario y urgente un cambio de gabinete.

¡Por favor! ¿Con quién pretenden cambiar a quién? ¿Puede ser quizás con Giorgio Jackson en el Ministerio de Medioambiente porque donde quiera que vaya el ambiente se enrarece? ¿Con Marcel en el Ministerio de Transporte, para que este país por fin avance? ¿Con Nicolás Grau en el Ministerio del Deporte porque al escuchar sus declaraciones la gente se inclina a salir corriendo? No, un gobierno integrado por personas que no tiene las competencias para ser gobierno tiene un problema insoluble y de fondo, no de forma.

El más grave problema que tiene el que quienes ostentan el poder interpreten la realidad de un modo particular y confundan esa interpretación con la realidad misma, es que con sus acciones cambian la realidad de todos los ciudadanos que no tenemos ni arte ni parte en esas acciones, y con ello empeoran las condiciones de vida de la población, las esperanzas de un mejor futuro -las encuestas lo demuestran- y nos sumerge en el desaliento, el desengaño y el pesimismo.

Etiqueta Negra

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