FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

Cuando era chica, mi tía, abogada, mujer inteligente y práctica, me regaló un libro que se llamaba “Dile NO a los extraños”. Era un libro para pintar en que se mostraba a distintos niños en una serie de situaciones de riesgo.

El primero era fácil, salía un niñito con alguna similitud a papelucho al que el “extraño”, siempre muy simpático le ofrecía un camioncito. Tras un análisis que no recuerdo, se llegaba a la conclusión de que había que decirle que no. Fácil. Y así con distintas situaciones y regalos. ¡Muy fácil poh tía!

Pasaron las ofertas de dulces, muñecas, paseos y yo, firme. Hasta que salió un extraño super dije con un perrito… Y ahí se enredó todo porque los animales siempre me han fascinado.

Mi tía, más por tía que por abogada, notó la duda en mi voz y ahí hincó el diente. ¿Y si le digo que voy con él pero que antes me pase el perrito? Pero el extraño decía que justo tenía que ir con él a su casa para elegir uno o varios de los perritos que tenía. Era una excelente solución… ¡No!, era una pésima solución, porque aceptar irse con él o tratar de negociar con alguien que ya tenía el control de la situación, era el fin.

La vida adulta a veces no es tan diferente. El problema sigue siendo para algunos el anticipar los escenarios, por un lado y por otro el conocerse uno mismo. Todos tenemos uno o más temas que nos hace tilín en el corazón y está bien que así sea, pero, al igual que con el extraño de mi libro, las brujas de los cuentos y bueno, un larguísimo etcétera literario cabe preguntarse una sola cosita ; ¿a cambio de qué?

Algunos compatriotas insisten últimamente con que la propuesta de la CC tiene cosas tan buenas como los derechos sociales, las definiciones respecto de la naturaleza plurinacional de Chile, la protección de la naturaleza y los animales, etc. Además, su origen es tan democrático … puro tilín. 

¿A cambio de qué? ¿De un texto separatista, que sembrará la desconfianza y el incordio entre chilenos? ¿De un sistema político que no garantiza la protección de los individuos frente al poder del gobernante de turno? Y de una nueva organización que, de implementarse, pese a sus encantadores deseos, va a estar difícil que cumpla con mucho de lo que promete. 

Los extraños autores de este texto pueden estar ahora, más escondiditos pero están ahí, en el espíritu del texto y es claro que los mueve más instalarse en el poder que hacer un Chile mejor.

Muy pocos, los más fanáticos están por el apruebo a secas. Mismos fanáticos que llevaron la voz cantante en la CC e incluso algunos, más cándidos han admitido que no hay animo de reformar una vez aprobado el texto. ¿Y por qué lo harían? Si antes nos dijeron que todo se arreglaba en el pleno, comisión, armonización… Si además se creó para que fuera difícil de cambiar.

Lo que se está sometiendo a plebiscito es este nuevo texto, de estos autores, con estas características y de esta calidad. Si uno aprueba por una oferta que le gustó, debe entender que esto no se trata de un buffet y aprueba todo lo otro también.

Esta pitonisa piensa que hay que volver a poner el énfasis en qué es lo que se está plebiscitando y esto no tiene nada que ver con la derecha y las cuestas que los activistas quieran o no subir, tiene que ver con la voluntad de Chile y el animo en que se encuentra.

El rechazo le pertenece a todo chileno razonable y que en libertad decide que no quiere lo que le están ofreciendo y por más tentador que parezca, sencillamente, no nos vamos con el extraño.

K-Sandra

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