FOTO: LUKAS SOLIS / AGENCIAUNO

No sé ustedes, yo últimamente me encuentro un poco agotada. Como que tengo fatiga frenteamplista, fatiga comunista y fatiga electoral. Me cansan, me aburren y te lo digo que un día voy a entornar tanto los ojos que voy a aparecer en otra dimensión. Siento que estos cuatro años han pasado como si fueran cinco minutos…bajo el agua. Y no es porque no pasen cosas, por el contrario, pasan y han pasado tantas y con tan poquitas consecuencias que creo que han logrado cansarme. No es indiferencia (aún) ni que no sea capaz de asombrarme, porque si algo he aprendido estos cuatro años, es que parece que esa capacidad es infinita. Simplemente me cansaron. Puede que el invierno se nos esta poniendo demasiado largo y septiembre también y me falta luz solar, puede, pero ponte que ahora veo un actor diciendo que si sale Kast, se nos vienen los peligros de hace 90 años y siento un “ ¡bleh!”en mi corazón. O va el niño poeta a su Nueva York amada a hablarle a un montón de sillas a la ONU en nombre de Boriclandia y sus pulsiones, jamás de Chile y se me achinan los ojos. Solo puedo pensar “sí, sí, ya te vimos, gracias”. Solo me entusiasmé un poco, fíjate, con la candidatura de la Sra. Bachelet a la ONU. Me pareció fantástico, si eso es la ONU hoy, un organismo obsoleto, impotente que es el plan de retiro de las viejas glorias de la progresía. Y si me garantizan que no vamos a tener el fantasma electoral de Michelle Bachelet por unos años. Ella es sin duda la mujer para ese cargo, no podría pasarle a un peor organismo internacional, ¡vamos Michelle!

Pero hasta ahí, ahora estamos con la ley de presupuesto, con todo el gabinete enfrascados en una mocha con la candidata Matthei , que si lo van a hacer como siempre o peor, y qué te puedo decir, me fatigué, me cansé, estoy chata.

Es que esta campaña ha sido muy larga, como que partió el 4 de septiembre de 2022, cuando a este gobierno lo empezaron a seguir los gladiolos políticos y es mucho, mucho tiempo para una campaña. Este solo hecho sería suficiente para explicar esta anemia electoral que me cargo, pero hay algo más que no había comprendido hasta que tuve una epifanía de esas que vienen en la ducha de repente; no es solo lo largo de la campaña, no es solo que ya nos sabemos los chistes (fomes) de este gobierno y sus adalides, la fatiga que algunos estamos sintiendo viene de una desesperanza en el futuro. Y no me refiero a que Jara gane, me refiero a la que se nos viene si gana alguno de nuestros alemanes.

Permítanme elaborar mejor esta idea. Yo misma encontraba muy buena candidata a Jeannette Jara, pero puede haber sido el efecto de la comparación en sus primarias; estaba acompañada de candidatos entre malos y pésimos y siempre es más fácil hacerse la simpática cuando uno le esta hablando a gente que de entrada esta dispuesta a celebrarle hasta las ventosidades. Distinto es cuando uno tiene que gustarle a una mayoría y cuando la gente se pone impertinente y de verdad escucha, analiza y desmenuza lo que uno dice, o no dice. El programa, ¿cómo irá? Capaz nos dejan caer varios volúmenes, no se sabe. En fin, la candidata Jara, ya no es tan simpática, ya no parece tan cercana porque se nos anduvo sobreactuando, el relato aquel del amor y “no mentir” duraron menos que algunos amores de verano. Es que pobre Jeannette, cuadrar ciertos círculos es imposible y pedirle flexibilidad a los comunistas, excede por mucho aquello de las peras y los olmos. Además, ella no es Bachelet (¡vamos Michelle!) es bastante más irascible y tiene menos sentido del humor. Y no, soseguémonos, no estoy diciendo que debemos dar por cierto que Jara va a perder, porque a mi cuando chica me leyeron fábulas, todas. Y sabemos que hay un 30% de chilenos que son de la izquierda de Boric y Jeannette, a todo evento. Sin embargo, parece probable que el próximo presidente sea de alguna derecha, ¡bacan! ¿O no? ¿Por qué no estamos saltando en una pata? ¿Por qué nos sentimos más agotados que entusiastas?

¡Tate! Entonces se me apareció ese anacronismo con patas que es el profe Artés, siempre sincero, listo para ponernos en nuestro lugar, como pequeño burgueses, enemigos del pueblo, etc. Básicamente nos dijo que cuidaito con elegir a Kast, mira que ellos en la calle lo van a sacar. Estoy parafraseando, claro, pero no es una amenaza nueva, cada cierto tiempo sale el boquiabierto de turno de lao y lao a recordarnos que votemos “bien”. El profe vino a consolidar en unas pocas palabras lo que de hecho hemos visto estos últimos años; la izquierda solo es democrática cuando gana. Cuando dejen de tener el poder, ¡afírmate Catalina! Y es algo que llevo años pensando, la verdad. Hay gente de alma bellísima que me dice que no, que ahora la gente no está para eso. Claro, dale, la mayoría de la gente nunca estuvo para eso, pese a lo que se nos dijo, cuando efectivamente votamos todos, la respuesta ha sido contundente. Pero, un tercio de Chile capaz sí quiera salir a golpear su Thermomix y a cantar canciones de Los Prisioneros. Sumémosle a los poseros de siempre y a los anarcos y lumpen más o menos ideologizado y listo. La fórmula perfecta de un muy espontáneo not estashido 2.0. ¿Qué hacemos ahí? Algunos candidatos han sido más claros que otros en su intención de hacer cumplir la ley. Mira qué simple, que “Dorothy Perez”. Fantástico, me encanta. Pero qué hacemos cuando las señoras y no tan señoras de siempre empiecen con “ay pero no le pegue, pobrecito” (al delincuente que trata de matar carabineros con molotovs y peñazcos). ¿Qué hacemos cuando la voluble e impresionable opinión pública haga gala de su memoria de pez? Aquí esta el quid del asunto; lo que necesitamos es un cambio, pero cultural, un relato que nos eleve de las aflicciones conocidas y nos de esperanza y una mirada hacia el futuro. Un relato que reconozca que se nos vienen años difíciles pero que nos recuerde todos los días y a cada rato como es que logramos ponernos en esta difícil situación. Que nos inspire en algo.

Esta pitonisa ve clarito a un alemán en La moneda, no es tan difícil. Pero espero que entiendan que en esta etapa de un gobierno agotador y una campaña presidencial idem, aquello que les ha permitido mantenerse y avanzar en las encuestas, no les va a servir para este último tramo. Todo bien con las encuestas, pero en esta etapa necesitamos más. No es atacarse entre ustedes, tampoco siquiera atacar al gobierno, todo eso ya lo sabemos. Mucho menos ponerse a hablar de los años 70, porque los desafíos de este siglo son inmensos y les cuento que no estamos triunfando. En esta etapa, ustedes nos sacan la poesía, se conectan con su Churchill interior y nos recuerdan que se nos vienen cosas difíciles y debemos mantener nuestra convicción en que un Chile mejor es posible, no para mañana o pasado, si no, para los próximos 30 años. Un poquito de esperanza, otro poquito de realidad y harta inspiración. Solo es con un relato contracultural potente es que sobrevive un gobierno de derecha y se nos saca  de esta fatiga que dejada macerar puede volverse rápidamente en apatía.

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