(Agencia Uno)

No creo en Venus ni en Marte

No creo en Carlos Marx

No creo en Jean Paul Sartre

No creo en Brian Weiss

Así cantaba Shakira en un lejano 1998, cuando todavía podía cantar lo que pensaba sin temor a perder fanáticos por no pensar exactamente lo que hay que pensar. Buenos tiempos.

Ustedes, ¿en qué creen? 

No parece una pregunta pa’ andar haciéndose un domingo en la mañana antes del cafecito, pero es justamente una de las preguntas importantes que nos han obligado a hacernos desde 2019 en adelante. Esta semana no ha sido la excepción con la presentación del gabinete de nuestro presidente electo JAK. 

Antes de cualquier otra consideración, les voy a confesar que cuando vi salir al nuevo gabinete, la ceremonia, el discurso, me anduve emocionando. Díganme si no es un upgrade brutal ver a gente que ya viene con la práctica hecha, bañaditos, peinados, que se ven olorocitos, vestidos y presentados de manera acorde al cargo que van a ocupar y con un curriculum que al menos impone respeto.

Superada esta primera y grata impresión, digamos que nos habían anunciado que nos sorprenderían y lo hicieron. Quedamos medio desconcertados, onda “¿qué clase de gremialismo es este?”. Probablemente la primera emoción y esta sorpresa sean testimonio de lo traumatizados que estos últimos años nos han dejado ¿Dónde están los partidos? ¡Esto está lleno de independientes y rechazones! 

Si no viviéramos en esta locura progre postmoderna en que nos cambian la línea de meta cada día por medio, la progresía debiera estar dichosa; es un gabinete casi perfectamente paritario, diverso, en orígenes, capacidades y hasta etnias. Ah, pero el detalle es que están ahí por sus propios méritos y no por un cuoteo forzado por los caprichos del bingo interseccional.

De este lado de las cosas, hubo algunos pucheros, por la ausencia de los partidos “de derecha”. Igual patudos, porque si hay un partido que se podría ofender es Republicanos y yo los veo bien. Alta tragedia porque quién va a defender a estos ministros, cuando este, el gabinete de leche caiga para dar paso al definitivo. Más o menos el equivalente a decir durante un matrimonio “brindo por los novios y espero acompañarlos en sus próximas nupcias, cuando este matrimonio fracase”. No sé, yo en la vida, tiendo a ser más Larraín, Carlos que Longueira, fíjate. 

Y después de algunos días entendí, que este gabinete es un reflejo de la experiencia política de JAK en estos años y de la gente que estuvo dispuesta a acompañarlo, cuando era cero cool. Refleja un poco también, la épica del Rechazo que tuvo una marcada presencia de independientes, o dicho con más sinceridad, hubo que esconder a varios políticos que nos generan urticaria. 

Igual tiene políticos con experiencia y mucha en cargos clave. Y por último yo pensaba el otro día en la ducha, no sé si se acuerdan, el nuestro es un régimen presidencialista. Capaz no nos acordamos porque a Piñera 2 le montaron un parlamentarismo de facto y Boric, lleva cuatro años apareciendo a las 11 am de lunes a jueves con la almohada pegada en la carita. Imagínate que ahora vamos a tener un presidente que va a tener que poner él los lineamientos políticos del gobierno.  Uno que va a ir evaluando de acuerdo con esto, qué ministros funcionan y cuáles no. Figúrate.

Otra crítica simpática es aquello de que no tienen experiencia en el estado, que les ha ido demasiado bien en el mundo privado, que los empresarios, ñiñiñi. Curioso país el que castiga el éxito. Yo fíjate que prefiero gente que le ha ido bien en la vida, que justamente por venir del mundo privado ha debido lidiar con todas las trabas y lo malo del estado y que, a diferencia del gabinete actual, está dispuesta a dejar un éxito económico cierto para servir a la patria.Y voy a decir algo que nadie dice porque es medio feo, pero me tomé mi matcha latte y estoy desatada; ¿me van a decir que esta gente toda brillante que ha hecho cosas difíciles en su vida, que tiene experiencias vitales, no va a poder aprender a gobernar en un tiempo más breve que Apruebo Dignidad? ¡Por favor! 

Las ministras de salud y educación llevan la vida dedicadas a esos temas y me informan por interno que son mujeres secas, correctas que no se cuentan cuentos sobre los dragones que van a tener que enfrentar. Para empezar esos gremios… ¡Mamita que hay que tener polleras! Y no parecen venir a obtener cirugías express para sus familiares directos. En las columnas de sátira tenemos buena memoria. 

La ministra de seguridad es de las pocas personas que se le ha plantado al tren de Aragua, ¡Córtala! Eso fue un golazo de don Kast. 

La dupla que pueden armar Arrau-Poduje me trae mucha paz. Ambos son inteligentes, preparados y valientes, obvio que quiero eso, deme de eso. 

Sobre todo, con miras a las reconstrucciones pendientes gracias al gobierno saliente.

Ahora bien, lo que no me gustó; la designación de evopolientos y pa más la de Francisco Undurraga en el ministerio de cultura. Me pegó aquí, ¡aquí!  justo en el medio de la batalla cultural. Y he sangrado por esa herida. Lo seguiré haciendo ah. No me gusta. Representa a una derecha progre que en los hechos y consecuencias se ha ido extinguiendo justamente por sus coqueteos y un poquito más con la izquierda.

Tampoco me gustó que libertarios no esté. Deberían estar, por sus votantes que les dieron representación en ambas cámaras y porque insisto en que le hacen bien a la derecha. Las definiciones y topografías son necesarias y la nueva derecha las necesita. Es bien evidente que a JAK le convenia tenerlos y es más evidente aun que a ellos no les convenia estar. Y la gente con buena memoria me podría decir que Kaiser está apuntando a seguir el mismo camino que siguió el propio JAK. Vale, pero es una apuesta, en condiciones distintas. Y lamentablemente es una apuesta que además requiere del fracaso del gobierno de JAK. El tono arrogantón es bien distinto y las peleas intestinas, pero del intestino grueso, también, muy públicas e innecesarias, también los ataques escorpionicos a la más minúscula critica. No es bueno abrir flancos a una izquierda que ya está salivando. Pero bueno, así es la adolescencia, este es un partido político prometedor, pero con espinillas aún. Y no, no soy globalista, ni ONUnista, ni 2030, ni George Soros me financia. ¡chis! ¡Ojalá!

Respecto de la reacción de la izquierda me gustaría detenerme en un punto antes; tengo amigos que ya están con la tonterita, que la izquierda después de las palizas electorales que se ha comido, ahora sí que sí, están golpeados, no se van a atrever, ahora sí que viene la madurez, la reflexión y la autocrítica. Ya poh. En serio, basta. Esperar un mea culpa del FA, del pc o de Chile Vamos es medio delirante a estas alturas. No ha pasado, no está pasando ni pasará. 

Cáchate que el gobierno de JAK aún no asume y ya están anunciando espontáneas y pacíficas manifestaciones. ¿Por qué? El 58% de Chile votó por esto. Ah no, pero como hemos dicho tanto en esta columna, a la izquierda la democracia les gusta cuando ganan no más, si no, es opresión. Y a las ya consabidas criticas el ataque a las mujeres, liderado por otras mujeres ha sido especialmente viperino. A Mara Sedini han tratado de hacerla pasar por “Cuma” …te juro. Solo porque se emocionó un poco en un par de capítulos de sin filtros y condimentó sus intervenciones con garabatos ¡Uy! ¡no! Las puritanas de izquierda salieron a perseguirla pa’tirarla a la hoguera. Te digo que no tienen vergüenza. Me voy a permitir una declaración de principios; yo no recibo consejo financiero de un frenteamplista y no acepto lecciones de decoro y elegancia de gente que amaba y promovía espectáculos que incluían hacerse un enema con la bandera de Chile.

Otra regalona de las criticas ha sido la ministra de la mujer Judith Marín. Mucha libertad de culto, pero no para todas las religiones, ustedes, sean como los católicos, calladitos y asustados y me practican su religión solo en el ámbito más privado que tengan, idealmente solo en su casa. Además, hay temas “de la mujer” donde el consenso es absoluto, es más, debiéramos dejarlo por escrito en la constitución. La progresía de izquierda y derecha, elitista y clasista como son tienen un desprecio especial por los evangélicos. O sea, el sector que ha venido a aleccionarnos sobre democracia, feminismo, igualdad, tolerancia, para variar no deja de mostrar la enfermedad y tiranía que llevan en el alma. Desde el fondo en el que habitan salieron las feministas a defender nuestros derechos, pero ¿por las leonas iranies que sí que arriesgan la vida entera oponiéndose a una teocracia criminal? No poh, si te digo que el bingo de la interseccionalidad las tiene guardando silencio cómplice frente a los ayatolas, pero ¿una evangélica a cargo del ministerio de la mujer? Eso no se puede permitir. Yo a Judith le tengo fe ya con saber que resistió defendiendo aquello en lo que cree en la USACH ni más ni menos. Capaz con un poco de suerte hasta le corte la cabeza a ese Holofernes que es el ministerio de la mujer.

Esta pitonisa ve con claridad un marzo difícil, una izquierda impenitente. Y les reconozco que no entiendo del todo el gabinete. La fe no es un don que se me dé con facilidad, lo admito. Pero estamos por iniciar el gobierno de un hombre que lleva toda su vida adulta esperando este momento, que fue dado por políticamente muerto muchas veces, que ha sido atacado virtual y muy físicamente por atreverse a expresar opiniones que hoy son aceptadas como sentido común. Quizás no haya venido a hacer gárgaras con la batalla cultural en este, un gobierno de emergencia y unidad. Quizás haya pocas cosas más efectivas para la batalla cultural que hacer las cosas brutalmente bien con ideas de derecha. Que entregarle a Chile los cambios radicales que nos ofrecieron. Y quizás por todo eso y porque quiero que a Chile le vaya bien, yo, elijo creer.

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