“Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades». La frase es de Cervantes pero mi papá la citaba siempre. Es buena, especialmente si uno no nació con paciencia. Me felicito por haberla recordado porque si hubiera escrito esta columna el lunes hubiera sido sumamente diferente. Pero ya con la distancia , chica pero necesaria y acontecida, de una semana, se ve distinta la cosa. Las elecciones de hace una semana nos dejaron a todos haciendo aquello de los analistas del siglo pasado, con que no se ganan ni se pierden, solo se explican. Que puede ser cierto si a uno le están pagando por explicarle al PC por qué perdieron, pero eso no es lo que hacemos en esta columna. La verdad es que la derrota para la izquierda fue inmensa. Las derechas sumadas son una abrumadora mayoría y si incluimos todas las oposiciones, en realidad es para que se le baje el mechón a Jeannette. Y claro, todavía hay bolsones de compatriotas dispuestos a votar por Winter o Bea Sánchez, pero yo diría que más tendríamos que preguntarnos ¿por qué, recorcholis, era tan re bueno este sistema electoral que arrastra gente como los restos de un naufragio del que no nos terminamos de deshacer? Claro, nos dijeron que era un avance civilizatorio, igual que el voto voluntario, pero yo no puedo evitar ver ciertas pezuñitas metiéndose a las urnas. ¡Permítanme en este punto nuevamente cantar mis loas al voto obligatorio; chita que es distinto Chile así! ¡Gracias al Pulento!
Con todo, la izquierda tuvo su peor desempeño en décadas.
Les dijimos que el centro está en calidad de occiso y así se confirmó. ¡Lo siento amiguitos, hay que entender el momento en el que uno vive!
Varios partidos entraron a la lista de desaparición; karma, justicia divina, usted dígale como quiera pero que las acciones tienen consecuencias, las tienen.
Con Chile Vamos pasó lo que hasta las columnas de sátira les anunciamos. Espero que hagan un mes culpa aunque sea chiquitito, porque todas las cosas mueren, incluso las políticas pero de sus cenizas tienen que surgir cosas mejores, cosas que no sigan con la tonterita de los acuerdos,de ser buenitos frente a las ideas ruinosas, de entregarlo todo y seguir buscando lo que no se les perdió en el centro. Pero los voy a dejar quietos porque en esta semana se han portado súper bien, hagamos como eso que cantaba mi tata; “Cuando paso por el Cementerio
«Recuerdo el misterio,
de un ser que hay, allí,
y le rezo un Resquescant in pace,
pa’ que otro que pase lo rece por mí,
Vamos a beber, a beber,
Vamos a gozar, a gozar,
Vamos a beber vamos a gozar,
para amar.”
¿Hasta aquí vamos bien, o no? Íbamos regio hasta Parisi. Sorpresa total, desmayos y en redes, la izquierda que no terminaba de decidirse entre chuparle los calcetines (porque somos gente elegante en El Líbero, pero todos sabemos que fue un poquito más que eso) y el fachopobreo y roteo más brutal que se recuerde desde el triunfo del rechazo. Mención especial para los académicos progres que ya no sabían qué paper citar y empezar con esa ordinariez sin nombre de citarse a sí mismos pero en inglés. ¡Es difícil ser progre!
Bueno pero aquí viene la parte en que dejar pasar el tiempo es importante y es que los primeros análisis iban más en la línea de la desesperación y esta cosa de creer que los candidatos y sus electores son la misma cosa o están controlados por el mismo seso. No lo están. Y bueno, era dejar que se vertieran lágrimas y océanos de tinta y caracteres en todos los medios, tradicionales y nuevos para que asomaran las verdades que a veces son así medio tímidas. La primera; no hay que venderle el alma al diablo para que un candidato “garantice” que sus votos irán pal lado de uno.
Bueno, tarde le estoy llegando a la señora Jara con esto. Sorry, not sorry.
Y es que la salida de su generalísimo Darío Quiroga tras conocerse una repasada feroz que le pegó al candidato Parisi y a su hermana , básicamente por flaites (en sus palabras) , solo vino a consolidar la desesperación que se respira en el comando de la candidata comunista convertida a la Socialdemocracia y hoy, bueno, hoy pdegenina. Creo, nadie sabe. El siempre soberbio Quiroga había pedido disculpas hace meses, pero no importó. No era el momento pa que se note que la izquierda champagne es clasista, pueh. El destino de los guillotina-lovers, es siempre el mismo.
Segundo, no hay que ser demasiado erudito para cachar de dónde viene el voto por Parisi. Sabemos que hay una gran masa de chilenos que tiene hace tiempo la sensación de estar siendo guaneado por lado y lado, por las élites , de tener que pagar la cuenta de una fiesta a la que no está invitado y de haber sido estafado en los sueños que les vendieron.
Los conocemos, son anti sistema, se ha dicho harto, pero solo porque el sistema lleva 10 años fallándonos. Son los que dicen “da lo mismo quien salga total mañana igual hay que trabajar”, y ahora obligados a votar por supuesto que vieron en Parisi una retahíla de ofertas que les hicieron sentido. Por si alguien tiene dudas , todas las teorías políticas o sacarles a Max Weber, les importan 45 hectáreas ustedes saben de qué. Sí porque fueron buenos alumnos , llegaron a las universidades, hicieron su parte, donde quedó el sueño chileno? Después de patear hartas más piedras que las que puede haber encontrado el diputado Winter en el Verbo, se encontraron jugando un juego con las cartas marcadas, donde no pueden cambiar las reglas. ¡Chita! ¡Hasta a mí me dieron ganas de votar por Parisi! No, no , tranqui. El problema es que Parisi dio con un diagnóstico pero las soluciones que él mismo y la autodenominada “abuela” puedan dar, son cosas que no deben confundirse. Claro, la idea de Jara ha sido agarrarse de las ofertas como Rose a la puerta del Titanic. Y exacto igual. Sin embargo parece más inteligente lo que ha hecho JAK; asumir que nadie es dueño de los votos y salir a conquistar esos mismos con este nuevo diagnóstico pero sin vender el alma a nadie. Después de todo, el mismo Parisi dijo que había que hacer eso…
Efectivamente con el paso de los días el pánico que inspiró Parisi en algunos, ha ido modelándose y así debiera ser.
Lo que tenemos al frente es comunismo, de toda la vida. Este no es el momento de mezquindades, detalles y brincos, no es más importante tener razón y claro que ser cínico es mejor que ser cándido, pero todavía mejor es ser sabio; este es el momento en que todos vamos a reencantar a Chile. Es ahora, como decían por esos terribles días de octubre en 2019, en ese entonces para someternos, hoy para liberarnos; ¡con todo si no pa’ qué!
