Bienvenidos a nuestro tutorial estrella de 2026. En tiempos en que se busca regresar a cierta normalidad, transitar a tiempos de tranquilidad e idealmente prosperidad, sabemos lo importante que es para una generación completa destruir, aniquilar, desmantelar, todo lo antiguo, vetusto, obsoleto y tradicional (¡ew!). Es de toda lógica, si todos sabemos que el mundo partió el día en que usted nació, ¡evidente! ¡Qué gran regalo del destino que usted haya venido a cambiarlo todo! Pero claro, las fuerzas reaccionarias no descansan, ni comprenden que su tiempo ya se acabó; hoy, estamos llamados a algo distinto, a reformar la política desde adentro, a dinamitarla si es posible. Dado que, esto no es tan fácil como parece, les tenemos este manual introductorio y en ningún caso exhaustivo, que tiene por objeto iniciarlos en el milenario arte de la revolu…perdón, el progreso. Ajusten sus cinturones y anoten ahí;
- Todos sabemos que la política no sirve, para nada, no tiene ninguna utilidad. Salvo, para repartir, cargos, poder y plata, pero eso es una rotería, nadie lo quiere escuchar. Entonces ¿qué hace usted? Pregúntese, ¿qué quiere la gallá? Drama, pasión, reality show, 24/7. Entonces usted va y corre a su cámara más cercana, si no ve alguna pastando tranquilita por ahí, la llama, directamente, la vida es hoy. Y con sus ojitos de siberiano se dedica a criticar el manejo de un temporal del cual no ha caído ni una sola gota. Jamás permita que la realidad opaque su oportunidad de brillar; si se tomaron las medidas preventivas oportunamente, usted, estaba sentado muy atrás, no escuchó, no se enteró, le falló internet, ¿se fija? Vaya y agite (literalmente) si es posible, las aguas-lluvia, de la manera más vistosa posible, dándole a esa cámara su mejor ángulo. Todo se hace mal en el gobierno que a usted no le gusta, no le permita a nadie sacar al gobierno anterior, no señor. Para todos los efectos la historia empezó el 11 de marzo de 2026. Y cuando el temporal salga de las noticias, a otra cosa, rey, su tiempo es muy valioso.
- Le aprueban el corazón de su megarreforma, es su momento de brillar, ¿cierto? No. Usted no cacaree los huevos que ponga, permita que otros controlen la agenda, que le quiten la pelota. Aquí lo que queremos es que la gente sienta siempre, que todo está mal, idealmente que está peor y que terminen por tener la peor opinión de la política, que nadie le encuentre utilidad ¿Que fue golazo de los ministros encargados de sacarla adelante? Ah, pero ¿supieron de la sociedad de la nieve XXX en el cajón del Maipo? Eso es infinitamente más importante. O sea, ¿ustedes sabían que, si uno se pierde por allá, hay alguna posibilidad de que Pangal y sus primos la rescaten?… ¿Cuál megarreforma?
- Mantenga el tono de las discusiones en el Congreso, en todo momento en el limite de lo cuma. En todo momento. Este punto es fundamental; la ciudadanía está observando y usted no puede permitir que sientan ni por un segundo que tienen representantes a la altura del cargo, gente prudente, respetable, decente, preocupado de los problemas reales de Chile, no. Por supuesto que no. Revisemos un ejemplo; “por su intermedio, presidente, y ¿voh que mirai?, Ven a decírmelo acá poh”. Perfección. Dejamos que esto macere en el tiempo y unos añitos después a nadie le interesa votar y con un poco de suerte, a nadie le importa que los mismos de siempre quemen Chile.
- Todos sabemos que los seres humanos somos imperfectos y la política, en tanto actividad humana también lo es, ¿cierto? ¡No! Primero, no existe en el mundo nadie más importante, preparado, lleno de títulos y competencias que usted. Primera cosa. Segundo, usted es el ángel que vino a abrir las ventanas, a orear la política chilena de una vez por todas, si no se lo permitieron es porque se trata de gente mala, fome, mugrienta, cochina. Usted era una perla entre tanto cerdo que no la merecía, cuatro décadas de pura ingenuidad, autenticidad y de nuevo, brillantez y talentos. Usted es la pasionaria de la batalla cultural, está destinada a ser la “abuela de derecha” o algo así. Con un poco de suerte y un par de termocéfalos y termo otras cosas, logrará montarse en el pony arcoíris de la superioridad moral y se convertirá en la amazona del clivaje élite – antiélite.
Es de toda importancia que los damnificados por el temporal pierdan la atención de la prensa y el país, y que la política demuestre una vez más que es la farándula de los feos. De los más feos.
Con esto cerramos nuestro manual para pitearse la política y recuerden; hay que desprestigiarla todo lo que puedan, sin descanso. Con empeño, si nos aplicamos, dentro de poco, estaremos dedicados al manual de cómo pitearse la democracia.

Buena, así es…….pero, no desmayeis