Me agarró el covicc y después me repasó una amigdalitis que mi sobrino tuvo a bien donarme. ¿Como se deshereda a un sobrino? Es broma (75%).

Mi última fiebre fue en tercer año de universidad, influenza. Fue terrible, en mis delirios febriles veía que mi pieza se había convertido en un enorme arrozal lleno de orientales. Sí, mi mente febril se volvió alegórica y maoísta. Con 39ºC pegados pasé una tarde completa pidiéndole a mi papá que sacara a los chinos que me invadían. ¿Ven que soy pitonisa?

Esta vez mi delirio febril fue mucho más local. Las imágenes de camioneros en paro se mezclaban con la de nuestro presidente comiendo tacos mientras figuras noventeras se encargaban del país con esa cualidad alucinógena que tiene la fiebre. Conciliar la realidad de hace unos meses con la presente está así de difícil. 

Por un lado, tenemos a un gobierno que durante toda su carrera política se ha dedicado a validar algunas formas de violencia y “manifestación”, a horadar la confianza en las instituciones con miras a la refundación. Hoy, aplastados por la realidad, nos dicen que no, que en realidad nadie tiene derecho a obstaculizar el libre tránsito de las personas. Dale. No podría estar más de acuerdo. Llevo 3 años estando de acuerdo con esa afirmación y despreciando moral y estéticamente prácticas violentas y fascistas como las barricadas y aquello de hacer bailar a la gente para dejarla pasar, otrora considerado “simpático”. Pero ellos lo celebraron. Más aún, han tenido un estándar distinto dependiendo de quien se trate. 37,7ºC.

Tenemos también un cherry picking descarado cuando se refiere a la aplicación de las leyes, dependiendo de si les simpatiza o no quien se manifiesta. ¿Camioneros? Siempre. ¿Overoles blancos? No poh. ¿Terroristas? Es que es mala la ley, no sirve. 38ºC.

Así las cosas, muchos aprovechan de recalcar que es el Socialismo Democrático y su tridente de oro (se me coló el mundial) quienes están sacando la carita y, en la práctica, gobernando. Sumaríamos ahí también al ministro de Hacienda, supongo. Pero de nuevo el delirio febril no logra ganarle a la memoria, porque, reconociendo que frente a la total incompetencia y desconexión con la realidad del FA-PC en absolutamente todos los ámbitos, claro, ellos brillan como faros en la oscuridad y adquieren la estatura de estadistas.

Sin embargo, también hay ahí una historia, que es más bachelletista (2 pa’ más) que laguista y sumamente apruebista, con todo lo que eso significa. Desde luego que frente a un Presidente y ministros que llegan a negociar insultando y pateando la mesa, deslegitimando las demandas y a las personas, claro, la gente se aferra como a un clavo caliente. 38,5ºC.

Esta última semana de enfermedad me trajo un renovado aprecio por existir en una época de antibióticos, porque vivir en el delirio febril del caos en la adultez es terrible. Y ese es justamente el problema de este gobierno; viven en una adolescencia que no termina, incapaces de hacer e impermeables al evidente fracaso tanto de las ideas como de los métodos, pero sin renunciar a la ilusión de reencontrarse con su impulso revolucionario.  Así, lo único que pueden ofrecer es la dualidad febril del caos y el oportunismo. 

Esta pitonisa piensa que Chile ya está empezando a pensar en el arbolito y las papas duquesa, pero después va a llegar el momento de tomarse los medicamentos, porque los adultos no toleran bien ni por tanto tiempo esta fiebre y no podemos permitirnos llegar al caos total de los 39ºC.

*Ver todas las columnas de K Sandra.

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