En una democracia representativa como la chilena, lo que debe hacer todo gobierno es incentivar la participación ciudadana. Pretender lo contrario y recurrir a trampas legislativas para lograrlo, es una clara advertencia de que estamos ante una amenaza de querer imponer un resultado electoral favorable al actual gobierno a como dé lugar. Pero aún más grave es intentar manipular las elecciones cambiando las disposiciones establecidas para dicho efecto en la Constitución y las leyes, pues eso constituye un atentado contra la democracia y el Estado de Derecho.
Está claro que el Gobierno teme tener un muy mal resultado en las elecciones de octubre y, por lo tanto, ha intentado cambiar burdamente lo establecido en la Constitución sobre el voto obligatorio, tres meses antes de la crucial votación municipal. Partió eliminando la multa, con lo cual el voto sería obligatoriamente voluntario; después inventaron que sólo los ciudadanos tendrían multa, por lo que los electores migrantes no tendrían sanción si no votaban.
Como eso tampoco les resultó, enviaron el veto con letra chica que se conoció el miércoles, el que establecía que quienes se encontraran enfermos el día de la elección, o “personas gestantes” en cualquier periodo del embarazo o quienes tuvieran 70 años o más, no tendrían sanción alguna por no votar.
Fue tal la indignación, que el gobierno retiró el veto ingresado en la oficina de partes del Senado, el que según informó La Tercera, estaba fechado 24 de julio de 2024, tenía el número “153-371” y contenía la firma del Presidente Boric y del ministro Elizalde, por lo cual, desmintiendo al propio Elizalde, quien dijo ”muchas veces circulan borradores”, se trataba claramente de un mensaje presidencial.
El nuevo veto que ingresaron reincorporó a los mayores de 70 años y a las mujeres embarazadas, pero lograron que la multa que partió en $200 mil y se bajara en la comisión mixta a $160 mil, quedara finalmente en sólo $33 mil (0.5 UTM), que es el límite más bajo de lo que siempre existió, con lo cual el incentivo facilitador de no concurrencia a las urnas quedó oficialmente establecido.
Más allá del resultado objetivo y haciendo un análisis meramente político, pienso que el gobierno se anotó un triunfo, pues queda la sensación que todo el maniqueísmo ejercido para saltarse la constitución y cambiar las reglas electorales fue una estrategia que terminó logrando su objetivo. Primero extremaron posturas, exacerbaron las críticas opositoras, retiraron lo inaceptable, repusieron el veto con letra chica, volvieron a retirarlo, restablecieron las multas a los mayores de 70 y las mujeres embarazadas, con lo cual, lograron poner a la oposición entre la espada y la pared de tener que aprobar el veto con multas de $33 mil, porque de rechazarlo, la elección sería sin multas para todos los electores.
Lo que sí es impresentable es que desde la derecha hayan surgido voces diciendo que hay que valorar que se tenga voto obligatorio amplio con una multa -como si eso no fuera una obligación constitucional que intentaron evadir- en lugar de exponerle a la ciudadanía las verdaderas intenciones del gobierno y su coalición, aunque después tengan que aprobar el veto porque es el mal menor.
Decimos que estamos en presencia de un veto con aires bolivarianos pues curiosamente, el jueves se le consultó al Presidente Boric por una declaración de Maduro sobre “baños de sangre” si no lo reelegían en la elección de hoy, y su respuesta fue: “Que acá no se puede amenazar bajo ningún punto de vista con baños de sangre, sino que lo que reciben los mandatarios y candidatos son baños de votos, que representan la soberanía popular que debe ser respetada a todo evento. En eso con el Presidente de Brasil estamos en la misma línea”.
Lamentablemente el mensaje del Presidente Boric al dictador Maduro ante las elecciones de hoy domingo en Venezuela son declaraciones para la exportación, puesto que en nuestro país, su gobierno ha intentado que en la elección de octubre no esté representada a todo evento la soberanía popular; ha intentado evitar recibir baños de votos contrarios al gobierno y sus candidatos y lo que están logrando al rebajar las multas es licuar el efecto obligatorio del voto, con lo cual terminaremos participando en una elección obligatoriamente voluntaria.
Finalmente, el intentar cambiar las reglas electorales tres meses antes de una elección, nos recuerdan las manipulaciones de la dictadura venezolana para impedir que en sus elecciones gane alguna vez la oposición.

Así es, confirman sus credenciales no democráticas…..