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En tiempo de campaña, sin competencia de campaña

Hasta ahora la toma de decisiones de Evelyn Matthei como candidata presidencial ha sido bastante lenta y hasta oscilante.

En el caso de la reforma previsional partió advirtiendo sobre consecuencias no deseables, en varios días no aclaró de qué se trataba, luego se elogió a los líderes de los partidos por la valentía demostrada al atreverse a negociar para conseguir avances, ahora propone que la decisión se postergue a la espera de que se entregue un informe de viabilidad fiscal.

Matthei no adopta la fórmula en previsión que conseguirá mayoría en el Parlamento (porque en ningún momento la ha encabezado), sino que acepta con tibieza sus resultados, manteniendo abiertas sus dudas.

La puerta de escape siempre la deja abierta. Su postura no es la de encabezar procesos, sino de certificarlos una vez que la situación termina por decantarse.

Aparte de hacer comentarios que nada resuelven, Matthei está adquiriendo la costumbre de pronunciarse cuando ya no hay nada que decidir o aceptando resoluciones que otros han definido por su cuenta o a pesar de sus dudas. Ratifica y confirma, pero no se anticipa.

Si se piensa en todo el tiempo en que la exalcaldesa ha ejercido como líder presidencial de la oposición moderada, no encontrará ninguna ocasión en que tome una determinación en cualquier materia decisiva antes que el asunto esté resuelto por su propia inercia.

Todo transcurre sin que a nadie llame la atención sobre estas nada pequeñas variaciones. Una muestra más que evidente de que la derecha no tiene ningún contendor al frente.

La bucólica etapa inicial

Lo que es compatible con la estrategia asumida es la presentación de bases programáticas más concentradas en criterios que la presentación de medidas.

No hay que olvidar que la competencia presidencial es una carrera larga y si en la etapa inicial, cuando se corre en solitario y sin exigencias externas mayores, se entregaría una gran ventaja a quienes armen su campaña con posterioridad y podrían responder a cada medida con propuestas mejoradas.

De allí que las presentaciones de Matthei en RN y la UDI reflejan las directrices de la campaña. Los criterios esbozados incluyen los lineamientos políticos iniciales, los principios orientadores de la gestión y las críticas al actual oficialismo.

Los lineamientos políticos que orientan el inicio de la campaña presidencia pone hincapié en evitar el exitismo porque los llevaría a una confianza excesivas que resultaría adormecedora.

La segunda directriz fija como objetivo conseguir el respaldo mayoritario tanto en la elección presidencial como en las parlamentarias. Esta es una candidatura que busca establecer una mayoría para el largo plazo, que es lo que se considera indispensable como fuente de gobernabilidad.

En los principios orientadores de gestión se le pone énfasis en seguridad y crecimiento, que ha sido una constante evidente.

Como es característico en el enfoque de derecha, se incluye el convencimiento de que los demás tienen un pensamiento ideologizado, mientras se asigna a sí mismo la búsqueda de soluciones prácticas a los problemas más urgentes.

En paralelo, también se busca identificarse la candidatura con ser una garantía de honestidad y buena administración junto a un sentido de largo plazo.

Por supuesto, siempre se hace, en paralelo, a una fuerte crítica al oficialismo en dos sentidos: declarando el fracaso del proyecto refundacional de la administración Boric. Al mismo tiempo, se responsabiliza al oficialismo del agravamiento de los problemas nacionales

En síntesis, se trata de una propuesta tradicional de derecha, muy parecida a la que se presentó con Sebastián Piñera en la primera oportunidad, descontando las propuestas más perfiladas. No se asume ningún riesgo, como vemos es un tono representativo de toda la campaña.

Y si llega la competencia ¿qué se hace?

Estamos en tiempo de campaña, pero no en campaña y la derecha se está acostumbrando a este tiempo de bonanza y placidez. Se ha acostumbrado a la soledad y le extrañaría que se iniciara una competencia efectiva. Sinceramente, no se podría pensar otra cosa con las señales hasta ahora dadas por el oficialismo.

Y la pregunta es si la centroderecha está preparada para ajustarse a circunstancias de auténtica tensión y máxima exigencia. Sobre todo, la mayor interrogante es si la candidata podrá hacer una buena transición a un período de competencia efectiva. Por el comportamiento que hemos descrito en tiempo despejado permite pensar que este proceso no será nada de fácil.

Hay que tomar en cuenta que la experiencia previa de Matthei no incluye la conducción de partidos ni tampoco de coalición, aunque su desempeño parlamentario y municipal, tanto como en campañas electores es muy importante.

Se suele decir por parte de los expertos electorales que la elección presidencial está completamente abierta. Es una afirmación que se obtiene observando cifras, pero no constatando la práctica política de todos los días.

En lo que se refiere al desempeño de colectivos políticos la diferencia no puede ser más amplio. La derecha tiene candidata, coalición de respaldo, estrategia definida y programa de construcciones.

La centroizquierda no tiene nada de esto y ni siquiera cuenta con una coalición revalidada, porque la actual está atada al respaldo a la administración Boric y no se sabe cómo se proyectará en el futuro.

Supongamos que la centroizquierda llega tarde, pero bien a la competencia presidencial. Si fuera ese el caso, el éxito de Chile Vamos dependería de tres factores: que la candidata no comete errores importantes, que la coalición asuma un protagonismo que compense los déficits detectados y que Matthei y su comando pueda responder a los emplazamientos que vendrán de dos frentes simultáneos, pero que esta vez vendrá con mayor fuerza desde la derecha más radical.

En síntesis, si la competencia se abre, pasando del actual resultado predecible a una auténtica incógnita, eso provendrá de un mejor desempeño político de la centroizquierda que vaya acortando la actual distancia electoral.

Mientras, podemos seguir con una candidata que dirige su sector desde la retaguardia y lo veamos como lo más natural del mundo.

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1 Comment

  1. Las izquierdas llevarán dos candidatos presidenciales, uno la centro izquierda más democrática y otro la izquierda dura, radical y golpista

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