Además de definir quién será la persona que representará a la coalición oficialista de izquierda que ha gobernado a Chile desde marzo de 2022, las primarias del domingo 29 de junio dejarán en claro cuántos chilenos consideran que el país marcha por el camino correcto y quieren mantener el rumbo por los próximos 4 años. La cantidad de gente que salga a votar el domingo constituirá evidencia incuestionable de cuánto apoyo popular tiene todavía el gobierno del Presidente Boric.

En las tres votaciones que se han producido desde que Boric asumió el poder en marzo de 2022, el gobierno ha podido cantar victoria en dos ocasiones. En el plebiscito de septiembre de 2022, la paliza electoral contra el oficialismo de izquierda se sintió fuerte y clara. La derrota del proyecto de refundación oficialista fue inapelable. Después de septiembre de 2022, el sueño izquierdista de sepultar el modelo de libre mercado que ha tenido Chile desde el retorno de la democracia se desvaneció y el gobierno debió reinventarse con ropajes moderados que nunca le quedaron bien y con los que jamás se sintió muy cómodo.

En el segundo plebiscito constitucional, de diciembre de 2023, el gobierno pudo cantar victoria porque la derecha radical, que lideró el proceso, tampoco entendió que debía redactar una constitución que fuera aceptable para una mayoría del electorado. Después de haber insistido en que el país no necesitaba una nueva constitución, la derecha más dura nunca logró convencer a la gente de que el texto que redactaron era mejor que la constitución actual. Eso le permitió al gobierno celebrar una victoria pírrica, pero victoria al fin. Aunque el Presidente Gabriel Boric y toda la izquierda debieron votar para mantener la constitución de Pinochet, la derecha desperdició una gran oportunidad para mostrar capacidad de gobernar para las grandes mayorías.

En las elecciones regionales y municipales de 2024, aunque todos los partidos se declararon ganadores, al final del día, el oficialismo logró la gobernación en ocho regiones y la oposición de derecha en seis. En dos regiones, ganaron independentes cercanos a la centroizquierda. Aunque la derecha pasó de una a seis regiones, el oficialismo retuvo una mayoría de los gobiernos regionales. En alcaldías, la derecha mejoró al pasar de 87 ganadas en 2021 a 130 (contando los alcaldes electos en las dos coaliciones del sector). El oficialismo 111 alcaldías.

La votación de las primarias del domingo inevitablemente se comparará con la que obtuvo el pacto del Frente Amplio y el Partido Comunista en 2021. Entonces votaron 1.751.000 personas. Aunque este año hay más partidos en la coalición oficialista de izquierda, cualquier votación superior a la observada en las primarias de 2021 constituirá una victoria para el oficialismo. Si bien hay casi 16 millones de personas inscritas en el padrón electoral, las elecciones primarias siempre tienen menos participación que las elecciones generales. La vara que deberá pasar el oficialismo para demostrar que su apoyo no ha menguado pese a la baja aprobación que tiene el gobierno de Boric es la votación que obtuvo ese sector en las primarias de 2021. SI el oficialismo mejora su votación respecto a lo que ocurrió el 18 de julio de 2021, abundarán las sonrisas en La Moneda.

Las encuestas muestran que esta elección será cuesta arriba para el oficialismo de izquierda. La baja aprobación presidencial y la percepción generalizada de que el país va por un mal camino hacen difícil imaginar que la izquierda pueda mantenerse en el poder en la contienda presidencial de noviembre. En Chile, después de las elecciones de enero de 2006, la coalición gobernante nunca logró mantenerse en el poder. En cuatro elecciones consecutivas, siempre ha ganado un candidato de oposición.

Pero la política es dinámica y las campañas importan. Si hay suficientes votantes de izquierda que salgan a votar el domingo 29 y si la participación ese día es superior a la esperada, la persona que resulte ganadora en el oficialismo tendrá un incuestionable momento político. Es cierto que las encuestas no ayudan y que la baja aprobación del gobierno representará un pesado lastre para la candidatura oficialista. Es más, si hay una baja participación electoral en las primarias del domingo, el camino a una victoria electoral en noviembre para quien resulte ganador en las primarias será especialmente difícil. Si vota menos gente que en las primarias de la izquierda en 2021, la gran noticia será la baja participación, no el nombre de quien resulte ganador.

En cambio, si hay una participación superior a la de 2021, y si esa participación es sustancialmente mayor que lo que se espera, entonces la persona que resulte ganadora en esa contienda partirá la campaña con incuestionable aventón de entusiasmo y energía. Si las huestes que apoyan al Presidente Boric y al gobierno son más grandes que lo que hoy parece ser el caso, la alta participación en las primarias del oficialismo será un golpe anímico importante para la izquierda y una señal de advertencia para la derecha de que habrá que trabajar mucho para ganar la elección de noviembre.

Sociólogo, cientista político y académico UDP.

Participa en la conversación

1 Comment

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.