CAE

Otra promesa incumplida de este gobierno. Antes de fines de septiembre ingresaría una propuesta para crear un nuevo sistema de financiamiento y modernización de la educación superior, que para el grueso del vulgo se traduce en la condonación del Crédito con Aval del Estado (CAE).

Fue el compromiso que asumió el Ejecutivo al aprobar la Ley de Presupuesto para este año y debía presentar el proyecto antes del Presupuesto del próximo, que debe ingresar a fines de mes. El anuncio lo hizo en mayo el Ministro de Hacienda, Mario Marcel: “hay un compromiso de hacer una propuesta en septiembre”. Luego lo reiteró el Presidente en su Cuenta Pública al país el 1 de junio y lo volvió a ratificar en el Consejo de Gabinete del 6 de septiembre.

Y a menos de una semana del redoble de tambores, porque se esperaba el anuncio en una cadena nacional mañana domingo, luego de las Fiestas Patrias, se aguó la fiesta y comenzaron las excusas. Que hay una “sobrecarga legislativa complicada”, justificaron los ministros de Educación y Segpres, Nicolás Cataldo y Álvaro Elizalde, respectivamente, aludiendo a las acusaciones constitucionales contra ministros de la Corte Suprema o a las tramitadas agendas en materia de seguridad y economía que avanzan a paso de tortuga. También se dio como explicación el viaje del titular de Educación a la Organización de Naciones Unidas en Nueva York, acompañando al Presidente Boric la próxima semana, cuando era algo planificado hace rato.

La verdad es otra que no tiene nada que ver con las excusas sacadas del sombrero a último momento.

Lo prometieron y seguramente fue fundamental para llevar a esta generación al poder la oferta de condonar el CAE, que permitió masificar la educación superior en Chile, llevándola a sus actuales niveles de 1,2 millones de estudiantes.

Había mucha ilusión y mucho voto entre medio. No aceptaron mejorar el sistema sacando a la banca, como propuso Piñera 2, además de otras granjerías como escalonar la deuda según ingresos, aunque hoy el pago se suspende si la persona está cesante y se exige destinar sólo el 10% del sueldo.

El repetido argumento demagógico era que la deuda era «asfixiante”, que hay un compromiso “con las familias” (lo mismo que dijeron para indultar a delincuentes del octubrismo); o que la carga es inabordable porque los deudores no logran cumplir con los pagos sin afectar su bienestar. Pero la realidad, como siempre, es incompatible con la visión frenteamplista: el 80% de los deudores que sirven la deuda paga actualmente un promedio mensual de 32 mil pesos (Comisión Ingresa 2023). El Informe de la OCDE corroboró el premio de los beneficiados con el crédito estatal. «Education at a Glance 2024” reveló que en Chile las personas con educación terciaria ganan un 161% más que aquellas con solo secundaria, superando al promedio OCDE.

Pero esta administración no cejó de sembrar las esperanzas en un perdonazo (página 139 del programa de Boric) y prueba al canto es cómo se disparó la morosidad en estos años ante la expectativa de “condonación universal de las deudas estudiantiles”. De los 896 mil deudores del CAE en período de pago, los morosos con más de tres cuotas vencidas subieron del 40% en 2021 a casi el 54% en 2023, sumando un total de 539 mil. En el primer año de Boric subieron en 56 mil, en 2022 en 81 mil y en 2023, en 94 mil. Es que “llegó el tiempo de cosechar”, como señaló el Presidente en el Consejo de Gabinete del pasado viernes 6 de septiembre, cuando relanzó la iniciativa para poner término al CAE y urgencia al proyecto de ley de eutanasia. Ambos, según el oficialismo, populares y eficientes para allegar votos en las elecciones de octubre.

¿Y qué pasó que intempestivamente dieron un paso atrás sus ministros? La verdad es que tiempo para trabajar la propuesta no les ha faltado. Ya han transcurrido 2 años y medio de esta administración socialista. No es que tampoco la hayan desechado porque ante la estrechez fiscal haya que focalizar los recursos en las prioridades de la gente: la seguridad y la situación económica. Tampoco es que finalmente se hayan convencido de que los mandatos para educación son otros: atacar la deserción escolar, superar las brechas que dejó la pandemia con las escuelas cerradas y concentrarse en ampliar la oferta parvularia.

No, nada de eso. No es que hayan resuelto dejar de hacer populismo electoral en víspera de las elecciones del próximo mes.

La razón para postergar el anuncio es que su propia promesa electoral les explotó en la cara (como tantas otras). Ya se había allanado La Moneda a que no hubiera condonación universal, lo que costaría cerca de 12 mil millones de dólares (primer baño de realidad), pero ahora no sabe cómo salir del embrollo ante sus pares. Los del Frente Amplio y el PC son poco matizados y quieren pasar por caja a cobrar lo prometido. No hay que olvidar cuántos de sus diputados estaban entre los morosos del CAE hasta el año pasado.

Desde el socialismo democrático se han generado diversas advertencias: que abordar esa promesa electoral no responde a las prioridades de los chilenos asolados por la delincuencia y el deterioro económico, que “esto del ofertón de la condonación del CAE no es posible y creo que solo se hace por motivaciones electorales”, como señaló en mayo la presidenta del PS, Paulina Vodanovic.

La triste realidad es que los equipos pensantes (no sintientes) de este gobierno no han sido capaces de elaborar una propuesta técnica que calce la realidad con las aspiraciones populistas que sembró sobre la condonación del CAE y deje satisfechos a quienes, dentro del oficialismo, quieren perdonazo, versus los que aceptarían una mejora o renegociación crediticia. Es decir, entre quienes aspiran a una condonación y quienes consideran que eso sería “inmoral”, mientras no se le otorgue nada a quienes pagaron todo con esfuerzo (Oscar Landerretche, economista socialista).

Por definición, el populismo nunca se concilia con la realidad. La administración socialista se ve lejos, sin traicionar a sus votantes, de reemplazar lo que Boric llamó en su programa “una política fracasada de endeudamiento estudiantil”.

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1 Comment

  1. Este gobierno nunca deja de sorprender. La mejor forma de describirlo en buen chileno aprovechando el 18: peeenca!

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