indulto
Luis Castillo, indultado por el Presidente Boric.

Los fusibles, aquellos aparatos por todos conocidos, que nos sirven para evitar daños mayores cuando una sobrecarga de energía puede terminar quemándonos lo casa, también existen en política y se usan para los mismos fines.

Hace tan solo unos días, el Presidente, parado en medio de un grave conflicto que él mismo provocó, pensó que utilizando como fusibles a su jefe de gabinete y a la Ministra de Justicia, lograría salir del atolladero en que está metido y podría dar vuelta la página.

Dado que eso no le resultó, su siguiente intento para controlar la crisis fue hablar de desprolijidades, y como eso tampoco amainó las críticas, salió la vocera Camila Vallejo a indicar que los culpables eran otros y el Presidente inocente, pues si hubiera tenido todos los elementos a la vista para decidir los indultos, la situación habría sido otra, abriendo un nuevo flanco en lugar de calmar las aguas.. 

La RAE define desprolijidad como descuido o falta de esmero. Sin duda que las hubo, porque de lo contrario no estaría el Gobierno hundido en el fango como está hoy. Pero más allá de las desprolijidades que pudieran haber cometido subalternos, las del Presidente son peores. La primera, es que no respetó la Constitución, invadiendo las atribuciones de otro poder del Estado, al criticar como injusta una sentencia ejecutoriada fallada por la propia Corte Suprema, porque él tenía la íntima convicción que Mateluna, el condenado y posterior indultado, era inocente. De eso no puede culpar a nadie. 

Pero hubo otra desprolijidad de su parte aún más grave, que abre una nueva arista de impensadas consecuencias.

Como el Presidente tenía que salvar la cara de alguna manera, se decidió defenestrar a la Ministra Marcela Ríos. Se puede entender que hay que hacer sacrificios humanos para calmar a los dioses, pero la forma en que la echaron del gabinete fue indigna, humillante, señalándola con el dedo como la gran culpable de los errores presidenciales, al no aportarle todo los antecedentes que provocaron la actual crisis. Y el siguiente expulsado de palacio fue Matías Meza-Lopehandía, su íntimo amigo y jefe de gabinete, convirtiéndose en el segundo sacrificio humano ofrendado al país.

Cuando se culpa a terceros de las responsabilidades propias, como lo ha hecho el Presidente, cabe preguntarse cuán prolijo fue él al decidir indultar a esos 13 delincuentes.

Si el Presidente es el que cuenta con la facultad exclusiva de ejercer una atribución tan delicada como favorecer a personas condenadas, lo mínimo que se espera de éste es que revise detallada y minuciosamente los antecedentes de aquellos a quienes les va a otorgar el derecho a la libertad. Quiénes son, qué edad tienen, poseen o no prontuario, qué delitos cometieron, cuán graves fueron, cuánto tiempo han cumplido su condena, qué opina gendarmería del reo, sufren o no enfermedades terminales, si el caso está bien fundado, si cumplen con lo que la ley y la Constitución establecen, etc., y después de revisar y comprobar que con todos esos antecedentes se cumplen los requisitos exigidos, tomar la decisión de concederlo o rechazarlo. 

Pero al afirmar la vocera que si el Presidente hubiera tenido todos los antecedentes a la vista la situación hubiera sido otra, y Boric reconocer que hubo desprolijidades, quiere decir que el Presidente no se dio la tarea de revisar prolijamente la información de cada candidato a ser indultado como es su deber, con lo cual, lo que habría ocurrido en la práctica es que fueron sus subalternos quienes decidieron a quién indultar y a quién no y él simplemente firmó los decretos que éstos elaboraron, lo que equivale a haber delegado la atribución. 

Eso es lo que probablemente ocurrió y tanto el Presidente como Camila Vallejo, tal vez sin quererlo, lo han reconocido en forma implícita, al intentar explicar los graves errores de los indultos. Pero si esto no fue así, la única posibilidad que queda es que el Presidente sí tuvo todos los antecedentes, y al igual que en el caso Mateluna, simplemente él decidió que había que indultarlos, pues para él no eran delincuentes.  En ese caso, el que decidió los indultos fue Boric, el líder estudiantil de las protestas y no Boric el Presidente. 

Visto estos antecedentes, cabe preguntar ¿quién decidió los indultos?

*Jaime Jankelevich es bioquímico y consultor

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