El aluvión bajó por la quebrada y se llevó casas, autos y árboles. La mala política, más lenta y más silenciosa, se llevó el empleo, la seguridad y la calidad de la educación. Todos son, y somos, responsables.

El barro no tuvo en cuenta a nadie que se le cruzara por delante. Como en el norte, como en el sur. Y mientras tanto, los posibles incendios queman esperanzas, si no se hace la tarea de prevención.

¿Quiénes dirigen y lideran hoy esta patria alicaída? No miren para el lado. Háganse cargo. Si alguien se equivoca, afuera del gobierno, y, sin premios o cargos posteriores. Si alguien pierde una elección, que lo asuma. Si no comunica, no lidera ni coordina, que acepte lo que dicen las encuestas y cambie el rumbo.

Hay una política de barro seco. Es la que queda cuando el agua se retira, endurecida y agrietada, llena de propuestas que no prosperan y de egos atravesados como troncos que tapan el cauce. No sirve. Y no siempre fue así, porque grandes líderes hemos tenido.

Están los refugiados de los incendios, de los aludes y de las lluvias. Y también los refugiados del político egocéntrico, que solo mira sus intereses actuales y futuros, los cargos y, ojalá, la presidencia. Ya hay tres nombres en campaña y faltan más de tres años. No es digno. Es lo contrario. Todos los que aspiran a la primera magistratura, creen que será el o la única en unir y resolver. Falta humildad, que es el reconocimiento de las limitaciones, pero lleva a la superación, y no impide, sino que promueve, alcanzar grandes metas en la vida. Y hay lideres jóvenes, pero les ponen un tapón. ¡Que rabia!

¿Saben acaso lo que es vivir con miedo? ¿Ser la mamá de un carabinero? En lo que va del año han muerto cuatro en servicio. ¿Y los padres de ese niño de apenas 16 años, sacado a la fuerza de una fiesta en Puente Alto y asesinado por la espalda en un sitio eriazo de Buin? Familias destruidas. Carabineros que se juegan la vida, mientras las leyes para cuidarlos y darles herramientas demoran años. Recién ahora salieron las RUF, con el voto en contra del partido comunista y Frente Amplio. Claro, no les importa. Son los mismos “malditos pacos” del 18 de octubre de 2019.

Y los delincuentes de otras nacionalidades entraron como Pedro por su casa. Fronteras permeables para asesinos. La buena migración existe y es muy importante, pero no supieron distinguir y dejaron entrar también al Tren de Aragua y al PCC. Ni hablar el trafico de drogas por los puertos, sin control alguno. ¿No se dieron cuenta los gobernantes?

Qué fácil es gastar la plata del Estado y subir los impuestos para gastar más. Y también para mal usar los dineros públicos. Se trafican influencias. Y en la justicia ya no se cree. Ni en el Parlamento. Ni en la clase política.

¿Y siguen igual? Políticos, sin nombres ni apellidos, por favor, basta de escenas para la galería.

Si promete no repetir errores del gobierno que le toca suceder, pues ¡no lo haga! (Entenderán que me refiero al empleo público, los asesores y los elevados sueldos).

Siéntense a conversar, a proponer, y háganse cargo de los errores de hoy y de antes. Depongan la dureza. Porque el barro, cuando se seca, ya no arrastra a nadie, pero tampoco deja caminar.

José Hernández lo dejó escrito en el Martín Fierro, en los consejos del gaucho a sus hijos. “Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera; tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de ajuera”.

Tantos hablan de soberanía. Pero la soberanía se cuida desde adentro. Se trata de reconstruir un país fuerte y unido.

Casi fuimos un Estado plurinacional, con once pueblos y naciones, sistemas de justicia paralelos y sin Senado. Una propuesta, además, infinanciable. ¿Qué sería hoy de nosotros? ¿De nuestro país? Se acercaba a lo que siempre soñó, dijo una expresidenta que, al parecer, aspira a serlo nuevamente.

Y quienes quieren gobernar, ¿tienen autocrítica? Sin revisar lo que hicieron mal, y sin hacerlo público, mal pueden volver a gobernar bien. Y los otros, los que perdieron, háganse cargo.

Nada es más importante que la democracia, que poder decidir entre todos, los destinos de nuestra patria. Pero no la cuidamos. No puede ser que una marcha de estudiantes, en “conjunto” con el Colegio de Profesores y la CUT, ideología pura, termine con un grupo golpeando a quienes piensan distinto. Estudiantes: estudien que deben hacerse cargo de construir el futuro. Dirigentes, ocúpense de que haya más empleo, y eso requiere paz social, no disturbios. Y ustedes, Colegio de Profesores, dedíquense a enseñar, y para eso deben estudiar.

Que los overoles blancos sean desterrados.

Hagámonos cargo. Si cometes un error, corrígelo. Eso es ser un verdadero líder.

Piero murió esta semana. Nos dejó, entre tantas, una canción que Mercedes Sosa convirtió en himno cuando Argentina recuperaba su democracia, “Soy pan, soy paz, soy más”. Pan es trabajo. Paz es seguridad, es caminar por la calle y marchar sin que te golpeen por pensar distinto. Y más es lo que una buena educación le promete a un niño. Eso es lo que la mala política se llevó. Y eso es lo que hay que devolver.

Cada persona que vive en nuestro país merece amanecer tranquilo, saber que sus hijos volverán a casa, y no tener que decir cada mañana ¡puchas, qué rabia y qué pena!

Soñar no cuesta nada.

Economista. Ex embajadora de Chile en Uruguay

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2 Comments

  1. Así estamos, tal cual como usted lo dice. Ojalá los jóvenes, con el mismo espíritu de los que han estado ayudando a sacar el barro de Las Condes, nos ayuden a destrabar y limpiar Chile.

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