El Presidente José Antonio Kast llega esta semana en la Asamblea General de la ONU en Nueva York con poco para mostrar. Lo que es peor, la propia decisión de viajar a la ONU es algo contradictoria con las posturas históricas de Kast que abiertamente criticaban la utilidad de estas instancias multilaterales en las que se habla mucho más de lo que se hace.
A seis meses de iniciado su gobierno, Kast ya parece haber mostrado todo lo que tenía en carpeta. Aunque tuvo éxito en pasar una ambiciosa reforma tributaria, los tropiezos en definir e impulsar su plan para combatir la delincuencia y el evidente enfriamiento de la economía hace que los chilenos estén perdiendo la paciencia con el gobierno. Además de repetir lugares comunes del discurso oficialista, en su alocución ante la Asamblea General de la ONU hoy martes 22 de septiembre, Kast tendrá poco para mostrar y todavía menos para anunciar.
En Chile, los presidentes prestan una atención incomprensiblemente elevada a la Asamblea General de las Naciones Unidas que se realiza cada mes de septiembre en Nueva York. Aunque esta cumbre anual algunas veces ha hecho noticia por incendiarios discursos -como cuando Hugo Chávez dijo que la testera desde donde hablan los presidente olía a azufre porque el día anterior había hablado el diablo, refiriéndose al presidente estadounidense George W. Bush- la interminable secuela de discursos de mandatarios de decenas de países del mundo no logra ni siquiera atraer la atención de los representantes diplomáticos acreditados en la ONU, toda vez que normalmente hay más sillas vacías que público presente en el salón donde se leen los discursos.
Los presidentes que acuden a la cita anual, y que pululan por la isla de Manhattan durante la semana que los neoyorquinos esencialmente asocian con problemas de tráfico y bloqueo de calles para acomodar a las numerosas delegaciones oficiales, a menudo hablan para sus audiencias nacionales más que para la desinteresada potencial audiencia de diplomáticos acreditados ante la ONU. En sus cuatro años en el poder, el Presidente Gabriel Boric, torpemente intentó emular a Salvador Allende en su histórica alocución de fines de 1972. Pero la alocución de Allende ante la ONU fue histórica para Chile, no para el mundo, en buena medida porque el presidente chileno habló en la ONU una sola vez. La recordada frase con que Allende inició entonces su discurso (“Vengo de Chile, un país pequeño, pero donde hoy cualquier ciudadano es libre de expresarse como mejor prefiera, de irrestricta tolerancia cultural, religiosa…”) fue, además, engañosa. Entonces, Chile ocupa el lugar 54 entre 166 países que existían en el mundo en términos de población y el lugar 38 en tamaño.
Aunque es normal que los presidentes chilenos viajen a la ONU, la decisión del Presidente Kast de viajar en su primer año a Nueva York resulta difícil de entender. En años recientes, e incluso durante la campaña presidencial de 2025, Kast fue especialmente crítico con los organismos internacionales que, según los argumentos planteados por la derecha radical, intentan avanzar una agenda altamente ideológicamente izquierdizada de políticas sobre el medioambiente, el género y el desarrollo económico. A comienzos de este año, antes de asumir el poder, en un viaje a Europa, Kast criticó lo que denominó una “batalla cultural” asociada a una agenda progresista en temas de género y derechos LGBTQ+. También ha criticado el “ambientalismo extremo” y el “animalismo radical” impulsado por organismos internacionales dependientes de la ONU. Como crítico acérrimo de la agenda internacionalista progresista, el Mandatario no debiera sentirse muy cómodo en la ONU. Lo lógico hubiera sido anunciar que ni siquiera iba a asistir.
Pero el Presidente chileno optó por mantener la tradición reciente de los presidentes chilenos de asistir, con enormes comitivas, a un evento que, en los últimos años, se ha transformado en una oportunidad para que los mandatarios intenten resaltar prioridades en sus agendas domésticas más que en una ocasión para lograr acuerdos globales o avanzar temas en la agenda internacional.
Cuando durante el día de hoy hable en la testera de la ONU -probablemente pensando más bien en su audiencia de Chile- Kast tendrá poco para decir. Aunque haga alusión a sus planes para combatir la delincuencia y el crimen organizado, los chilenos sentirán que cada peso gastado en financiar el viaje y la estadía de decenas de personas en Nueva York hubiera ayudado más si se hubiera dedicado a combatir el crimen en Chile. Como Kast hablará ante un organismo que él ha criticado por burocrático y altamente ideologizado hacia la izquierda, parece probable que lo de hoy sea solo una pelea a gritos entre extremos opuestos que no tienen interés en dialogar o ponerse de acuerdo.
Pero como el discurso ante la ONU siempre es un momento que inevitablemente fuerza a hacer evaluaciones, cuando hable ante una desatenta y desinteresada audiencia en la Asamblea General durante el día de hoy, el Presidente Kast tendrá poco para mostrar y, lo que es más preocupante, pocos planes concretos sobre lo que aspira a hacer su gobierno en los próximos meses.

Gran dosis de optimismo, voy a reenviar este artículo a personas con depresión, para su más pronta recuperación……….