Con la inscripción de las primarias de la izquierda ha comenzado formalmente el proceso electoral presidencial de este 2025. Durante los últimos meses ha habido muchos análisis y discusiones, han surgido nombres y propuestas para resolver los problemas de los partidos y coaliciones, hay numerosas personas recolectando firmas para poder presentar sus candidaturas y algunos partidos avanzan en sus etapas de formación. Pero todo eso es parte del sistema, no la elección misma. Hoy la cosa es diferente.
En la izquierda se inscribieron cuatro postulantes para sus primarias. Ellos son Carolina Tohá (PPD-Socialismo Democrático), Gonzalo Winter (Frente Amplio), Jeannette Jara (Partido Comunista) y Jaime Mulet (Federación Regionalista Verde Social). Otras tantas candidaturas quedaron en el camino, por distintas razones, aunque principalmente la bajada se dio por ausencia de apoyo popular, como ocurrió con la socialista Paulina Vodanovic y el liberal Vlado Mirosevic.
Cómo suele ocurrir en estos casos, se mezcla la realidad política con las aspiraciones personales o grupales. De esta manera, a los candidatos con mayor respaldo se suman otros de escasa adhesión; se combinan los candidatos permanentes (Marco Enríquez-Ominami o Eduardo Artés) con otros que van apareciendo a través del tiempo. La auto percepción o la voluntad de participar han llevado a cientos de personas a inscribirse para reunir firmas y levantar, eventualmente, sus respectivas candidaturas presidenciales.
La muerte prematura de Sebastián Piñera privó a Chile Vamos de la quien seguramente sería su candidato y que podría haberlo llevado por tercera vez a La Moneda. Partidos históricos como el Socialista o Renovación Nacional han perdido capacidad de levantar nuevos liderazgos. Otro factor para considerar es que, desde el 2009, han surgido postulaciones alternativas a la centroizquierda y la centroderecha, que no han sido testimoniales sino competitivas. El caso más claro se dio en la última elección de 2021, cuando pasaron a segunda vuelta José Antonio Kast y Gabriel Boric, de fuerzas nacidas en la década de 2010, como son Republicanos y la nueva izquierda que devino en el Frente Amplio.
La pregunta obvia es qué ocurrirá este 2025 en materia electoral, querer saber de inmediato quién llegará a la papeleta y quién triunfará. Sin embargo, es muy temprano todavía y muchas cosas pueden pasar en una u otra dirección, lo que podría alterar los pronósticos que se hacen en semana a semana con tanto interés. Si la elección fuera este domingo triunfaría Evelyn Matthei, pero sabemos que será en noviembre. En las campañas algunos candidatos crecen por las circunstancias o los méritos, así como otros se achican, por acciones propias o el éxito de las alternativas. Así ocurrió en 2021, en la elección más parecida a la actual desde el regreso a la democracia.
Hay otro factor relevante que debe ponerse en los primeros lugares para comprender el proceso: se trata de las elecciones parlamentarias. Ambos comicios -para La Moneda o para el Congreso- son importantes y se retroalimentan. Por lo mismo, la conformación de las listas puede ser un factor que contribuya al éxito o fracaso de una candidatura o coalición.
Si volvemos a las primarias de la izquierda, es muy fácil percibir el cambio que se ha producido durante la última semana. La bajada de Paulina Vodanovic ilustra no sólo el trabajo improvisado y contradictorio del Partido Socialista, sino también la volatilidad del momento político. Una encuesta Panel Ciudadano-UDD de este 1 de mayo muestra la siguiente tendencia entre quienes votarían en las primarias de la izquierda: Carolina Tohá logra el 39%, Gonzalo Winter llega al 30%, Jeannette Jara obtiene el 27%, mientras Jaime Mulet solo logra el 4%. La situación es clara: la bajada de Vodanovic tiene un efecto político que se traduce en apoyo electoral para la candidata del PPD. Sin embargo, la campaña está recién comenzando y todavía puede pasar mucha agua bajo el puente. En cualquier caso, llama la atención el voto duro de Winter y Jara, que se entremezcla con la incapacidad de crecer.
En otras palabras, se puede decir que la campaña ha comenzado, pero queda camino por recorrer. Sólo la izquierda tendrá primarias porque la centroderecha fracasó en su intento (quizá nunca quiso hacerlas, más allá de las presiones mediáticas y un curioso intento de último minuto), en tanto la derecha tenía otra posición al respecto. Mientras los partidos de gobierno centrarán su labor en ganar las primarias, la oposición deberá mostrar capacidad para no desaparecer del escenario político, que podría llenar con propuestas, anuncios y a través de ejercer con inteligencia y claridad su muchas veces licuado rol opositor.
La campaña ha comenzado: permanece la incertidumbre del resultado final y la certeza de que todavía quedan novedades por descubrir. Con todo, no basta con esperar los errores de los ocasionales adversarios, sino que es preciso consolidar las propias virtudes, la solidez intelectual y política del programa de cada candidato haga al país, la coherencia entre lo hecho en el pasado y la propuesta de futuro.
Por último, es necesario considerar que se ha producido un cambio significativo desde la elección de 2021 hasta la de este año: si aquella se desarrolló en medio de un clima revolucionario, tras la elección de Convención constituyente y camino a un cambio crucial en la historia de Chile (que finalmente fracasó tras el rechazo del 4 de septiembre de 2022), este 2025 el país vive el ciclo contrario y, en principio, la oposición tiene mejores oportunidades para triunfar. Esto no solo muestra las veleidades de la política, sino también una tendencia a la que es necesario poner atención, como son los constantes triunfos opositores en América Latina, que contrasta con la dificultad que tienen los que gobiernan de mantenerse en el poder.
