La frase atribuida al respetado militar y filósofo chino del siglo VI antes de Cristo, Sun Tzu, resume a la perfección el momento en el que se encuentra el gobierno del Presidente José Antonio Kast. Ante las desavenencias entre los distintos partidos de la oposición —y al interior de varios de esos mismos partidos— lo que más le conviene al gobierno en este momento es sentarse a observar cómo la oposición debilita su propia postura.
En un contexto de dificultades económicas y de baja aprobación presidencial, la pelea interna de la oposición izquierdista está siendo una ayuda valiosa para un gobierno que no pasa por un buen momento. Pero como en la política todo siempre es relativo, el hecho que la oposición izquierdista pase por un momento todavía peor le da un significativo margen de acción al gobierno. Mientras la izquierda siga más preocupada de sus peleas internas que de montar una oposición unida, la travesía del gobierno se beneficiará con un especialmente útil viento de cola.
Hay buenas razones para preocuparse por las debilidades que ha mostrado el gobierno de Kast. El Presidente ha cometido errores torpes tanto en los nombramientos iniciales que hizo en su gobierno como en la necesidad de mantenerse disciplinado en torno al estilo y mensaje que debe cultivar su gobierno. Los errores no forzados de miembros clave de su administración, incluido el propio Presidente, han puesto a La Moneda en una posición innecesariamente complicada a solo cuatro meses de iniciado el gobierno. La creciente preocupación de la opinión publica con la economía y la falta de empleo y el poco avance concreto que la gente percibe en el combate a la seguridad han contribuido a que la desaprobación de Kast esté llegando al 60% y la aprobación se mantenga por debajo del 40%. Una mayoría de los chilenos cree que el país va por el camino equivocado. Lo que es peor, las personas crecientemente perciben que el gobierno no tiene lo que se necesita para lograr que el país retome el sendero correcto.
Pero hay una poderosa razón para que el gobierno siga siendo optimista sobre sus posibilidades de revertir la situación actual. El hecho que haya podido avanzar con su proyecto de reforma tributaria, que ya está en su paso por el Senado, demuestra que La Moneda ha logrado superar la adversidad que sugieren tanto las condiciones económicas como las encuestas de aprobación presidencial. La razón detrás de este sorpresivo éxito legislativo del gobierno radica en los errores cometidos por una fragmentada, dividida y descoordinada oposición.
Aunque en el papel, la oposición a Kast debiera tener suficientes votos para bloquear las iniciativas legislativas, las diferencias al interior de la oposición han debilitado al bloque de izquierda. Mientras los más radicales del sector impulsan una estrategia de confrontación de negar la sal y el agua al gobierno, los más moderados entienden que su capacidad de constituirse como una alternativa de gobierno supone facilitar la gobernabilidad hoy. Así, los radicales impulsan la estrategia de buscar que el gobierno se hunda y, aunque también se hunda el país, poder pavimentar el camino para el regreso de la izquierda más extremista al poder. La izquierda moderada, en cambio, busca hacer la tarea que deben cumplir los políticos y forjar acuerdos con otros políticos que piensan distinto, de tal forma de ayudar a que el país se ponga de pie y la gente tenga acceso a más oportunidades y mejor calidad de vida.
Hasta el momento, ninguno de los dos grupos de la izquierda ha logrado imponer su voluntad. Mientras una parte de la izquierda se abre a negociar con el gobierno, la otra parte alza su voz para denunciar tanto al gobierno como a los traidores de la izquierda (¿la izquierdita cobarde?) que buscan encontrar puntos de acuerdos con La Moneda. Esta cuasi guerra civil que se observa en la izquierda probablemente termine favoreciendo a los sectores más radicales que buscarán canalizar el descontento y la frustración de una población que quiere soluciones a sus problemas, pero que solo ve peleas entre miembros de la clase política.
En el corto plazo, el principal beneficiado en este enfrentamiento público entre la izquierda radical y la izquierda moderada es el gobierno del Presidente Kast.
Por eso, aunque es prioritario para el gobierno buscar avanzar la tramitación de su proyecto de reforma tributaria, La Moneda también debiera ser especialmente cuidadosa en evitar interrumpir a la oposición izquierdista, su adversario natural, ahora que está cometiendo una seguidilla de errores.

Navia confunde la debilidad de la oposición con la fortaleza del gobierno. Que el adversario esté dividido puede ofrecer un respiro político, pero no modifica las causas de la desaprobación presidencial.
Los gobiernos son reelegidos por sus resultados, no por los errores de sus opositores.
Concuerdo poco con el comentario considerando que Patricio dice que es gobierno debe sentarse en la vereda a ver pasar el cadáver de su antagonista (para no decir enemigo) ….
No puedo entender, ni conformarme, con el «error» del ministro Quiróz. Jugando a la «pillería» tan nefastamente arraigada en la cultura chilensis?