Hoy, a nueves meses de iniciado el mandato de Gabriel Boric, el balance indica que estamos frente a un Gobierno que asumió el poder sin tener ni la preparación adecuada ni la experiencia que se requiere para gobernar, lo que se ha traducido en que el país navega sumido en la mediocridad con que se ejerce el poder y sin claridad hacia dónde se dirige y menos aún, que es lo que pretende el gobierno realizar.
Por parte del Presidente, destacan sus cambios radicales de opinión respecto de lo que opinaba y votaba cuando era diputado y lo que opina y dice hoy ejerciendo el poder. También sorprenden sus constantes variaciones retóricas tratando de satisfacer a Apruebo Dignidad y otras veces a la izquierda democrática, todo lo cual impide saber cuál es el verdadero Presidente Boric.
Los primeros seis meses de gestión los dedicó exclusivamente a ser el líder de la campaña del Apruebo, sin presentar iniciativa alguna para resolver los problemas más acuciantes del país, pues esperaba el triunfo en el plebiscito para imponer su programa de gobierno. Pero la respuesta de la ciudadanía rechazando sus pretensiones refundacionales, le provocó un abrumador fracaso, que pareciera no aceptar.
Siguiendo con el análisis, en relaciones internacionales la improvisación nos ha provocado más de un problema. Partiendo con España al culpar al Rey por el retraso en la ceremonia del 11 de marzo; la injustificada crítica a EE.UU. en la Cumbre de las Américas por desconocer a John Kerry; el inédito agravio al embajador de Israel; nombramientos fallidos de embajadores, como es el caso de su amigo Sebastián Depolo y el atraso intencional en promulgar el TPP-11, entre otros, han perjudicado la imagen y el prestigio del país en el exterior.
En educación, la grave crisis de violencia en los colegios emblemáticos continúa vigente. Solo en esta última semana, quemaron una sala al interior del Instituto Nacional y varios estudiantes agredieron a Carabineros, impidiendo así la detención de un individuo que internamente dirigía el ataque con bombas molotov.
En otro caso grave, la rectora del Liceo N° 1 de niñas denunció ante el gobierno la existencia de una red de prostitución y microtráfico al interior del establecimiento, el ingreso de manoplas y armas blancas, y comunicó que se tiene identificada una casa, donde las estudiantes están siendo adiestradas para que se manifiesten en las calles. Un extenso artículo sobre este caso fue publicado recientemente por El Líbero.
En economía, las noticias son aún menos alentadoras. Estamos en recesión, el Banco Central proyecta una mayor caída en la actividad y una mayor inflación en 2023; la confianza del inversionista extranjero en Chile se deteriora y su percepción se vuelve negativa; persiste la incertidumbre constitucional, la informalidad aumenta y el Gobierno en lugar de incentivar a los agentes económicos, impulsa una mala reforma tributaria en el peor momento para hacerlo y una reforma previsional que impone un verdadero impuesto al trabajo del 6%.
El país necesita crecer y para eso requiere el impulso creador del sector privado. Pero lo que está en el ADN del Gobierno y su coalición es “matar al neoliberalismo”, terminar con el rol subsidiario del Estado e instaurar un modelo estatista. Un ejemplo es el intento de acabar con las AFP, generando un monopolio estatal para la administración de las pensiones. En la mira están las Isapres, sistema que podría colapsar por el fallo de la Suprema. Se pretende crear un empresa estatal del litio, a pesar de que SQM es hoy el principal contribuyente de Chile, superando incluso a Codelco, lo que demuestra que el ideologismo es más fuerte.
Pero lo que supera todo lo anterior es el grave problema de seguridad. No solo son los actos terroristas en la Macrozona sino que también el auge de bandas internacionales fuertemente armadas que actúan con total impunidad; el narcotráfico aumentando su presencia territorial, sicariatos antes inexistentes, y los portonazos, extorsiones, usurpaciones, saqueos, robos y un largo etcétera, tienen al 80% de la población con temor de ser víctimas de un delito y un 51% opinando que es el gobierno el principal responsable de resolver este problema.
En resumen, se cumplen hoy nueve meses de un mal Gobierno, con muchos flancos abiertos y aún no se logra visualizar cuáles son las verdaderas intenciones del Presidente y su coalición con respecto al futuro de Chile.
*Jaime Jankelevich es bioquímico y consultor
