Está terminando una semana muy importante en la política. Más allá de lo positivo de la aprobación en el Senado del proyecto de Reconstrucción Nacional pasando a tercer trámite en la Cámara, la izquierda dio a conocer lo que es capaz de negarle al país, lo que no está dispuesta a apoyar y como le miente a la gente al proclamarse los defensores del pueblo.

Lo que veremos a continuación es inconcebible por lo que implica para la seguridad del país. No fue muy difundido que en la Cámara de Diputados se votó un proyecto de resolución que declara como organización terrorista al Tren de Aragua, grupo criminal originario de la Venezuela de Chávez, Maduro y Diosdado Cabello, quien, no olvidemos, mandó raptar, torturar y asesinar al exteniente venezolano y disidente político Ronald Ojeda.

Pues bien, ese proyecto que se presumía no tendría oposición alguna para aprobarse tuvo veinte abstenciones; 9 diputados del Partido Comunista, 7 del Frente Amplio, entre los cuales está su excandidato presidencial Gonzalo Winter Etcheberry; 2 del Partido Socialista, 1 Demócrata Cristiano y 1 del PPD.

Es realmente increíble que con el problema que plantea esta organización en el país provocando secuestros, extorsiones, asaltos, tráfico de drogas, asesinatos, etc., 20 parlamentarios de izquierda no fueran capaces de sumarse a esa iniciativa prefiriendo abstenerse, lo que genera todo tipo de preguntas. ¿Por qué no lo aprobaron? ¿No creen que el Tren de Aragua es una organización terrorista? ¿Políticamente les resulta útil para atacar al gobierno en tema seguridad? ¿No quieren enemistarse con Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez? ¿Todas las anteriores?

Es cosa de tomar conciencia que el sector privado debió invertir US$2,200 MM en seguridad para darse cuenta de la gravedad de lo que el crimen organizado le significa al país.

Pero no es lo única demostración de como la izquierda engaña a la ciudadanía, pues circuló esta semana una gran mentira por parte de la exministra Camila Vallejo y la excandidata presidencial Jeannette Jara, quienes salieron vociferando en redes sociales que están en peligro las 40 horas -por un cambio legislativo en el proceso de cálculo de las 40 horas- y que el gobierno pretende alargar la jornada laboral a 52 horas semanales, lo que fue desmentido por el propio ministro Rau quien señaló: “Las 40 horas son las 40 horas. Lo único que cambia es el período sobre el cual se calcula el promedio”.

Estos dos hechos son una demostración de la demagogia populista y engañosa que utilizan en su comunicación política, porque dicen defender al pueblo, pero hacen todo lo contrario, porque a ese pueblo le están quitando de la boca el pan y el agua pues hay 980 mil cesantes buscando trabajo y más de 2 millones de personas en la informalidad, por lo que al votar en contra del proyecto de Reconstrucción Nacional -y no contentos con eso, llevarlo al TC para que lo declaren inconstitucional- le están negando al país contar con las herramientas que les permita a esos casi 3 millones de compatriotas el poder tener una vida digna, con trabajo formal bien remunerado, la posibilidad de llegar a tener casa propia, una buena salud, llegar a fin de mes habiéndose alimentado bien, y al país, superar la pobreza y volver a tener la posibilidad de un pleno desarrollo.

Pero, inhumana e ideológicamente, la izquierda prefiere que existan muchos pobres, como lo declaró públicamente cuando era Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien no tuvo vergüenza alguna en decir que mientras más pobres hubiera, mejor, pues así votaban por ellos. Y eso parece que es lo que busca la izquierda en todas partes y también en Chile, porque de lo contrario no se entiende que boicoteen el proyecto de Reconstrucción, lo quieran inhabilitar vía TC y rechacen el tema de la invariabilidad tributaria a los inversionistas con proyectos sobre los US$100MM que tanto éxito logró cuando estuvo vigente el DL 600, especialmente en la minería.

La izquierda no quiere que a Chile le vaya bien, porque demostraría que las ideas de la libertad son las que generan prosperidad, crecimiento, desarrollo, equidad y la posibilidad de que cada uno logre realizar los proyectos de vida que estime conveniente, de acuerdo a sus propios intereses. En cambio, sus ideas lo que han logrado en el mundo es miseria, hambre, opresión y cárcel a los disidentes, como la historia nos lo ha demostrado a lo largo de los años y sigue haciéndolo hasta hoy.

La izquierda no tiene proyecto alguno que ofrecerle al país, pero no está dispuesta a que la gente tome conciencia del fracaso de sus ideas, oponiéndose a todo, aunque no le permita al país prosperar. 

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4 Comments

  1. don Jaime, a la izquierda lo único que la mueve, es el poder, por lo que le negara la sal y el agua a este gobierno, siempre fue lo mismo.

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