Cuando la estrategia te escoge a ti

Los acontecimientos se están sucediendo a una velocidad asombrosa. El gobierno de Kast se estrenó con la estrategia de imponerse asumiendo la iniciativa en temas prioritarios, buscando apabullar a los críticos con velocidad y efectividad.

En 90 días, el respaldo ciudadano se debía consolidar y el apoyo de la opinión pública obligaría a la oposición a someterse ante la evidencia de la imposibilidad de oponerse a un avance arrollador.

Ya en su segundo mes en el poder, lo que tenemos no es sólo la presencia de los inevitables contratiempos propios de cualquier estreno. Lo que se consolida es la imposibilidad de implementar la estrategia definida en el comienzo. Este es un gran problema porque en el punto de partida no se dispone de un plan B.

La última encuesta conocida, de Data influye, no deja dudas sobre la percepción ciudadana del actuar de la administración y de cómo evalúa sus iniciativas.

La gestión de gobierno es respaldada por el 32% de los encuestados y la conducción de Kast es aprobada por un modesto 33%. En seguridad, el 82% percibe que los homicidios se mantienen igual o peor. Casi la mitad estima que se ha retrocedido en materia de empleo y más de la mitad afirma que se está agravando la situación en cuanto a inflación y costo de la vida. El 56% considera que vamos en reversa en materia medioambiental.

A la percepción de la ley miscelánea no le va mejor. Los que consideran que este proyecto beneficia a los más ricos o a las grandes empresas suman un insólito 80%. El 42% responde que los costos serán asumidos por los consumidores y, además, el 60% opinan que estas medidas no reactivarán la economía.

O sea, llegó la tromba y salió con trauma. Cambio drástico hubo, pero en un sentido inverso al que se pretendía. Se están consumiendo los meses dedicados a brillar y el panorama no es auspicioso. El problema no es enmendable porque las iniciativas ya están lanzadas. El propósito era imponerse en los primeros días y no se logró.

Es cierto que la administración Kast ha tenido que hacer frente a una crisis inesperada producto de la guerra en el Golfo Pérsico. Se trata de un factor que no se podía controlar. Pero las dificultades más significativas han tenido un origen interno y no porque se hayan identificado mal las tareas, sino por las fallas detectadas en la selección de los responsables de ejecutarlas.

Los eslabones más débiles

Llama la atención los errores en la cúpula del gobierno, pero hay que decir que no hay nada de habitual que en 43 días que va de esta administración hayan tenido que renunciar 18 seremis recién nombrados.

Y si esto es algo bochornoso y todo un récord, es también un exceso que la ministra vocera explique que “la señal que esto da es que estamos tomando decisiones inmediatas” porque se los saca con presteza. Congratularse de las faltas no es usual porque, así como se fueron pronto, llegaron rápido donde nunca debieron estar.

El desempeño en el gabinete es muy desigual y es que entre tanto recién llegado a la primera línea de la administración pública siempre se encuentran sorpresas. Pero, sobre todo, cuando se enfrenta una gran cantidad de problemas reales, no se entiende cuál puede ser el propósito de algunos de los principales ministros de gobierno al incentivar discusiones artificiales y a dedicarse a comentarlas.

Esta es la primera vez que un ministro de Hacienda tiene que sacar adelante un proyecto de ley relevado por el gobierno, mientras él parte restándole relevancia a su aprobación.

Es inexplicable que Quiroz declare que “el Gobierno no se juega su éxito con este proyecto. Es una reforma muy importante, con mucho impacto en el crecimiento, pero estamos preparados para trabajar ya sea que ganemos o que no tengamos esta reforma”. Es algo que no tiene ninguna utilidad y una evaluación no compartida.

Lo más sorprendente es que estas declaraciones le siguen a la primera cadena nacional de Kast, donde el Presidente quiso “romperla” sin conseguirlo del todo. Lo ha repetido después, como cuando dice que este proyecto “puede marcar un antes y un después para el desarrollo de nuestra patria”. Alguien debiera explicarle, quizá el mismo Quiroz, que se está esforzando en exceso.

Es normal que los ministros tengan diferencias respecto de temas específicos, como en el caso del límite a la gratuidad universitaria. Pero definitivamente lo que no pasa es que, tras llegar a un acuerdo entre los involucrados, el asunto no se dé por zanjado y se siga expresando la diferencia en público. Esto es falta de oficio expresado en una anécdota, pero que para nada se queda en ella. Exhibir con publicidad las diferencias no es costumbre en ningún gobierno. Por lo regular existe un mayor interés en la primera línea por dar el ejemplo.

Lo menos que se puede esperar es que los integrantes del Comité Político compartan un mismo libreto y tengan las mismas prioridades para la gestión.

El foco pasa al ámbito político

El gobierno de Kast no ha quedado a la deriva una vez que sus planes originales se mostraron impracticables. Si al principio se eligió una estrategia, ahora lo que queda es sólo una vía despejada y es la que se está siguiendo.

Las mejores noticias no han provenido de los sectores que fueron determinantes para el éxito electoral, sino que se han afianzado en el área política. Es la capacidad de negociación mostrada por la dupla Alvarado-García la que ha dotado al Ejecutivo de manos expertas. Son los que sostienen con amabilidad y bajo perfil a sus colegas cuando fallan o tropiezan.

Este es un gobierno que opera sin vocera y esto ya se ha normalizado. Si Sedini habla se aguarda una segunda intervención para estar seguros de lo que ocurrirá, mientras los otros miembros del Comité Político se encargan de cubrir los flancos que va dejando abiertos. Cada ministerio vocea lo suyo y así están las cosas.

Lo tradicional había sido un ministro de Hacienda asistido por sus pares de Segpres e Interior. En esta ocasión, Quiroz es integrado al ciclo de conversaciones una vez que la dupla política ha vuelto a abrir las puertas que Hacienda había dificultado. Sólo con Quiroz las negociaciones no habrían discurrido con soltura.

Las cosas funcionan de otra forma, para otros propósitos y con unos cuantos alambritos sujetando el conjunto. “Y sin embargo se mueve” como diría Galileo. Los ajustes en el funcionamiento en el Ejecutivo se están realizando. Los errores no han sido pocos, pero no hay que perderse: el gobierno tropieza mucho, pero va avanzando. Sin méritos propios que ofrecer a la oposición no le irá mejor que hasta ahora, de los errores ajenos no vive nadie.

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1 Comment

  1. Bueno, para los slogan, versos, rimas y títulos power point, la izquierda no falla, es su fortaleza……..

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