Se van como llegaron. Sin ninguna responsabilidad. Llegaron luego de remecer los cimientos de Chile, sacudiendo sus instituciones para promover retiros inconstitucionales, atropellando la función y el respeto por Carabineros y denunciando la desigualdad y los privilegios.
Se van con “leyes de amarre” para apitutar a los compañeres con altos sueldos (rechazada por el Congreso), pero igual están llenando cargos de planta desocupados a última hora, y el Presidente sale de La Moneda con una jugosa pensión vitalicia y gastos de oficina hasta su muerte, como si a los 40 años no pudiera trabajar más para ganarse la vida, en igualdad con todos los chilenos.
La puesta en escena de esta semana fue memorable. Seguro que no será la última. Como ahora están preocupados de rellenar “el legado”, querían incorporar la sala cuna universal, ley a la que siempre se opusieron cuando la planteó la derecha. De hecho, se trata de una iniciativa de Sebastián Piñera. Y el Frente Amplio, el PC y el Socialismo Democrático la votaron en contra cuando se aprobó en general en la sala del Senado en abril de 2024. Esta administración le puso urgencia simple hasta el pasado 13 de enero, a dos meses de dejar el gobierno, vacaciones mediante, y la aceleró a discusión inmediata el lunes pasado. Es decir, se le convirtió en prioridad sólo el día anterior a que la comisión de Educación entrara en receso legislativo. Pero el proyecto está aún en el primer trámite constitucional, le falta mucho para ser aprobado, empezando porque tiene que ser despachado a la sala para su discusión en particular y esta semana el Congreso inició el receso legislativo hasta marzo.
Pero, ¡oh, sorpresa! Cinco ministros, la candidata presidencial del oficialismo y el mismísimo Presidente hicieron ronda en los medios para denunciar al presidente de la comisión de Educación, el senador Gustavo Sanhueza, y la UDI, de una actitud “irresponsable y muy mezquina” (vocera Camila Vallejo) para impedir que fuera puesto en tabla. “Priva a una gran cantidad de mujeres del derecho a sala cuna, afectando su participación laboral y autonomía económica”, (ministro del Trabajo Giorgio Boccardo”), “una derrota para Chile… después de 20 años de debate”, (ministra Segpres, Macarena Lobos). Se sumaron la ministra de la Mujer y Jeannette Jara. Además, el titular de Educación, Nicolás Cataldo, quien apuntó a la mezquindad de la oposición de no darle el triunfo legislativo al gobierno saliente. La guinda de la torta la coronó Gabriel Boric: “La UDI impidió que este proyecto se viera”, acusando al senador de haber viajado, “debiendo estar en Chile”.
En resumen, ellos son inocentes por no haber legislado el derecho a la sala cuna universal en medio de la crisis de natalidad, que la hace aún más apremiante. Pero el proyecto no los urgió durante cuatro años porque nunca les gustó y por eso votaron en contra de legislarlo. Y como explicó en radio Agricultura, el aludido presidente de la comisión de Educación, a la iniciativa le quedaba un largo trámite porque había aún muchas diferencias con la izquierda.
Como ha ocurrido con prácticamente todos los proyectos del gobierno que irrogan gastos para el Estado (que ellos cubren aumentando el déficit fiscal), nunca presentaron el informe financiero para conocer la cuantía del aporte del fisco si es que la nueva cotización, que gravará a todos los trabajadores -no sólo a las mujeres- no alcanza a financiar la sala cuna. El gobierno ni siquiera tiene cuantificada la demanda de sala cuna y por supuesto, tampoco transó el sesgo contra los privados. Los establecimientos tendrían que ser sin fines de lucro y los padres no podrían tampoco aportar un copago.
Algo parecido ocurre con los otros proyectos que han querido colgar en su legado, como el que reemplaza al CAE por el FES. El Ejecutivo ha estado disponible a bajar gran parte de sus malas propuestas, que agravarán el desfinanciamiento que ha producido la gratuidad a las universidades, pero sigue siendo una mala propuesta y una nueva carga para el Estado que entregan a la próxima administración como pájaro desplumado.
Se van como llegaron. Descalificadores e indignados. Como el diputado Boric, dedo del medio parado y puño en alto, cuando desde la indignación moral acusaba a Carabineros de asesinato y al Presidente Piñera amenazaba con llevarlo a los tribunales.
Y cuando, durante cuatro años, tuvieron la responsabilidad la rehuyeron. Dictaron estado de emergencia permanente en la Macrozona Sur sin atreverse a solucionar la crisis de seguridad; en el norte expulsaron muy pocos ilegales, pero hicieron una parafernalia comunicacional, y en materia de crecimiento, aceptaron que éste es importante, pero llenaron el aparato de la permisología de ambientalistas contrarios al desarrollo.
Pudieron establecer la sala cuna universal. Tuvieron cuatro años para acordarlo con la derecha que siempre defendió ese derecho, pero se lo farrearon y ahora la acusan de sacrificar a las mujeres.
Adivine cómo sigue la historia…

Bueno, la historia continuará según la diseñen , implementen y controlen las personas de nuestro sector, así de simple, o de complejo……….
Desvergonzados.