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El inicio del final

Ya entramos en tierra derecha camino de la elección presidencial y parlamentaria. Los errores que se cometan empezarán a pesar más porque el tiempo para enmendarlos también se acota. Todavía sin tener que enfrentar el debate directo con los adversarios, igual se pueden cometer errores.

Para saber cómo se desempeña cada bando hay que ponerse de acuerdo en la vara con la que los mediremos. Existe una regla que, de puro sencilla, resulta reveladora: actúa bien todo aquel que consigue aglutinar a quienes lo respaldan y dividir a sus adversarios. Y, al revés, se entenderá que tropieza aquel que consiga desconcertar a los propios y unir a sus contrarios.

Sin que nadie pueda decirlo explícitamente, el truco consiste en minimizar los puntos débiles propios e invitar a los contendores a que tropiecen sin ninguna necesidad. No es física nuclear avanzada, pero funciona bastante bien.

En el caso de la oposición, lo que se intenta es superar, sin caídas mayores, la incómoda etapa en que se tiene una candidata que aún no asume oficialmente su papel. Se quiere evitar alguna intervención que la involucre en problemas innecesarios. Como sabemos esto no ha sido del todo posible.

El ejemplo más reciente, ha sido la declaración de Evelyn Matthei de que la reforma previsional podía “traer consecuencias graves no buscadas”. Fue algo que sucedió hace dos semanas y aún no se entrega una aclaración satisfactoria, en un tema que se encuentra en un avanzado estado de negociación.

En realidad, fueron sus palabras las que tuvieron “consecuencias graves no buscadas” porque los que quedaron en la estacada fueron los senadores de derecha que llevaban el tema por largo tiempo y avanzaban hacia el acuerdo.

En el caso del oficialismo, que carece de candidato y parte ya con esta desventaja, lo peor que le puede ocurrir es que sus bancadas o incluso sus partidos entren en polémicas abiertas con decisiones que tome un gobierno al que se supone deben apoyar. Una cosa es entrar a la competencia atrasado y otra iniciar un retroceso.

El caso más evidente, se expresa en las disímiles reacciones que se han observado en la citada reforma previsional. Las diferencias de opinión se han ventilado en público, incluso y en forma inusitada, en el Partido Comunista, hoy en plena competencia interna por la conducción partidaria.

De manera que está demostrado que cada candidatura tiene la capacidad de cometer errores innecesarios y potencialmente peligrosos para sus pretensiones.

¿Como le ha ido a cada cual con sus respectivas dificultades?

El final del principio

En la derecha, la fuente de los errores ha venido de la candidata, pero dispone de una coalición que la protege y que ha evitado un conflicto público que perfectamente se pudo haber dado después de su intervención.

Candidata y senadores prefirieron guardar silencio, evitando una escalada de recriminaciones. Lo que quiere decir que se le dio un tratamiento político a la desavenencia. La candidata, pues, se mantiene en gira por el país con lo cual vuelve a estar en un ambiente protegido, partiendo desde abajo, es decir, desde las zapatillas.

Se ha superado un episodio, pero se pueden presentar otros puesto que la dificultad representada se debió a una duda presentada por Matthei en tiempo despejado y sin presiones y aun así se produjo. Ser la última en entrar en una polémica, no resolverla y poner elementos de duda adicionales no es probablemente una actitud a la que quiera darle continuidad.

La derecha está enfrentando sus crisis dentro de instancias ya conformadas, con predominio de los actores políticos y con tratamiento regular.

En el oficialismo se cumple aquello de que para el que tiene un martillo todos los problemas son clavos. Las desavenencias políticas son tratadas como si fueran problemas comunicacionales y se les aplica este tipo de tratamiento que es la especialidad de La Moneda. Pero como el origen del problema no es comunicacional, no se soluciona nada y se agravan las diferencias originales por falta de tratamiento apropiado.

Es una confesión de debilidad colectiva. Las diferencias en la reforma previsional o en la reforma electoral son políticas. Es aquí donde está el déficit. Cuando se presentan diferencias estratégicas, son los actores que dan conducción al gobierno y sus representantes en el Parlamento los que deben reunirse y dirimir. Este es el camino que se ha evitado todo este tiempo.

No sólo de competir vive el moderado

En el oficialismo no hay una instancia resolutora de conflictos que esté operando. Al revés, son las diferencias las que han ido ganando terreno y se expresan no sólo en la coalición sino a nivel de los partidos.

Esto quiere decir que se tiene la certeza de que las reuniones tipo cónclave pueden darse, pero que humo blanco no saldrá de las tratativas. De allí que se haga uso de operaciones comunicacionales para encauzar las diferencias mostrando un poder de convocatoria presidencial que sus aliados no tienen. Es el Mandatario el que aparece en eventos muy formateados producidos para dar una señal mediática.

El tratamiento parece preliminarmente como el apropiado puesto que Boric puede interpretar la voluntad de su coalición para implementar una reforma de su gusto, puede emplazar a la derecha para que entregue su apoyo y sintonizar con su base de apoyo. Pero el procedimiento que se hace del asunto es inadecuado.

El gobierno entra en su recta final habiendo acumulado discursos en ambientes controlados, pero las instancias políticas de deliberación no pueden ser suplidas mediante este subterfugio. La receta por aplicar es justo la contraria a la seguida hasta ahora: consensuar puertas a dentro y negociar sin agresiones puertas a fuera.

El 2025 no será un año para esperas o dudas, sino para resoluciones. No hay tiempo disponible para distracciones. Nadie querrá presentarse a la etapa dura de la campaña presidencial con fama de irresoluto, por eso es que entendimiento en previsión tiene que haber. Explicar un acuerdo es más fácil que darle continuidad a una demora de dos décadas.

No se puede seguir derrochando un tiempo que puede ser empleado en mayores logros, acotados, pero viables, lo que es válido para ambos bandos.

En esta oportunidad, las opciones presidenciales más perfiladas serán las moderadas en ambas alas del espectro y eso significa que afianzan sus posiciones en base a mostrar que el diálogo puede ser fructífero. No sólo de competir viven los moderados.

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1 Comment

  1. Pienso que lo más importante es quien represente y sea creíble en solucionar los problemas de los chilenos, el diálogo y los acuerdos son un medio, no un fin en sí mismo. Seguridad, veamos quien propone cerrar fronteras del VERBO cerrar, fortalecer policías, garantizar su protección legal, expulsar extranjeros ilegales, revertir prioridad de atención en salud y educación a los extranjeros ilegales. Aprobar Ruf. Salud, terminar listas de espera, boucher de atención donde estimen. Educación, boucher de atención, derogar ley Bachellet 2. Economía, derogar leyes permisologia y elaborar nuevas coherentes, bajar impuestos empresas y personas. Reorganizar administración pública. Aplicar nuevo presupuesto desde BASE CARO. Veamos quienes tienen mejores y claras propuestas e irradian confianza que las aplicarán con fuerza y liderazgo.

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