El miércoles pasado, 10 de abril, cerca de las 22 horas, el teniente Emmanuel Sánchez Soto, protegiendo a su familia y a vecinos de Quinta Normal, se enfrentó a cinco delincuentes que estaban cometiendo un delito. El teniente, que estaba de franco y venía saliendo de un acto religioso junto a su esposa e hijito de 3 años quiso detenerlos, ante lo cual éstos comenzaron a dispararle. Él repelió el ataque, pero recibió cuatro impactos de bala que le causaron la muerte.
En la mañana del jueves 11, el Fiscal Regional Metropolitano confirmó que se detuvo a tres de los delincuentes vinculados al asesinato del nuevo mártir de Carabineros. Uno escapó y un cuarto logró ser abatido por el teniente Sánchez. Se trata de Julio César González Vargas, quien ingresó a Chile ilegalmente y tenía orden de expulsión desde 2020, siendo la PDI quien debía ejecutar esa disposición, pero ésta no se realizó porque según afirman, no tenía domicilio conocido. Todos son venezolanos.
Este caso, como tantos otros crímenes cometidos por delincuentes extranjeros, tiene una razón de ser en la irresponsable actitud de la izquierda frente al tema de la inmigración. Esto partió con Bachelet y la llegada de miles de haitianos con contratos falsos. ¿Y que decía el Presidente Boric siendo diputado? El 28 de noviembre de 2016 tuiteaba: «Uno de los problemas en Chile es que hay muchos chilenos. Bienvenidos inmigrantes!». El 27 de febrero de 2018, a las 4:46 pm tuiteó: «Que alegría la llegada de migrantes a Chile. Ojalá sigan llegando y los tratemos con respeto y cariño. Bienvenidos!». Y ese mismo día a las 6:16 pm tuiteó: «Nop. No tengo problemas con inmigrantes sin papeles. Creo que debemos acogerlos, darles oportunidades y tratarlos como los iguales que son».
Pero ahora, el discurso es distinto. Al igual que ha ocurrido frente a otros crímenes violentos, el Presidente condenó el asesinato del teniente Sánchez, con frases grandilocuentes: “En Chile no vamos a permitir la impunidad. A los viles delincuentes que cometan estos delitos los vamos a atrapar, los vamos a juzgar, los vamos a encerrar”. “Deben saber que no van a quedar impunes, que no vamos a cejar en la lucha contra la delincuencia, que no nos amedrentan ni por ningún segundo y que son más las fuerzas que nos dan como Estado a nuestras policías, al Gobierno, pero a toda la sociedad para seguir persiguiendo con fuerza la delincuencia que no nos va a ganar esta batalla”.
Ojalá sus discursos tuvieran algún efecto en encerrar a los delincuentes, pero la realidad dice otra cosa. Analizando sólo el número de asesinatos de Carabineros, tenemos un grave incremento de los casos desde 2019 hasta hoy. En 2019 no hubo ninguno que lamentar; en 2020 ocurrieron dos; en 2021 uno; en 2022 tres; en 2023 tres y este año el del teniente Sánchez, con lo que se llega a la triste cifra de 7 casos en dos años. Cinco efectivos murieron baleados, uno por un fierrazo en la cabeza y uno atropellado intencionalmente por un venezolano.
Es decir, desde que asumió el Presidente Boric, el número de asesinatos de Carabineros se ha incrementado en un 130% en relación a los ocurridos entre 2019 y 2021, lo que es una clara demostración de la incapacidad e inoperancia del actual gobierno para combatir al crimen organizado.
La institución de Carabineros sufre una vez más por la muerte de uno de sus mártires. Todo esto mientras el Alto Mando de la Institución está ad-portas de ser formalizado por la Fiscalía el próximo 7 de mayo en el 7° Juzgado de Garantía presidido por el controvertido juez Urrutia, lo cual mantiene vigente la incertidumbre sobre el futuro del General Yáñez.
Y si llegase a ocurrir que por razones más bien políticas, el Director General resultara condenado por lo que lo acusan los fiscales Chong y Armendáriz ¿alguien cree posible que frente a futuras manifestaciones de violencia callejera, Carabineros se va a exponer a actuar, con el temor de sufrir las peores consecuencias laborales, personales y familiares?
Estamos sufriendo la peor crisis de inseguridad que se tenga registro en Chile. Frente a este escenario, las elecciones de este año y el próximo son la gran oportunidad para poder retornar a la senda del desarrollo, lo cual exige que toda la oposición actúe muy unida, con generosidad, sin egoísmos, dejando atrás los intereses personales o los legítimos deseos de una mayor cuota de poder de los partidos, porque lo que está en juego es el futuro de Chile.
Si esto no se entiende por parte de la oposición, serán los responsables del mayor retroceso histórico que Chile pueda experimentar, al darle la oportunidad a las fracasadas ideas que hoy nos gobiernan, de continuar avanzando.

muy buena columna Don Jaime
Excelente!