En el Internado Nacional Barros Arana, un “estudiante” encapuchado roció con bencina al profesor encargado de la convivencia al interior del establecimiento; en el Liceo Lastarria otro “estudiante” se quemó con su propia bomba molotov y dos resultaron con heridas cortantes causadas por los vidrios que rompieron en una mampara del establecimiento.  Lamentablemente no se ha logrado identificar a dichos jóvenes pues como actúan con overoles blancos y encapuchados, no se consigue saber quiénes son.

Lo ocurrido durante la semana nos trae escalofriantes recuerdos de lo sucedido en el octubrismo, pues las acciones violentas son idénticas a las presenciadas durante el gobierno del Presidente Piñera. Todos recordarán a los “estudiantes” del Instituto Nacional en overoles blancos subidos arriba del techo del establecimiento arrojando bombas molotov a Carabineros; al “estudiante” que roció con bencina a una apoderada en la esquina de Alameda con San Diego, a metros del Instituto  amenazándola con un encendedor. Fueron los mismos que partieron a bloquear el funcionamiento del Metro, saltándose los torniquetes y tirando televisores a las líneas.

Han pasado casi seis años desde ese violento octubre de 2019 y aunque pareciera que estamos regresando al pasado, lo más probable es que estemos observando el futuro, porque la izquierda no se va a quedar tranquila si quien asume la Presidencia en marzo de 2026 es Matthei o Kast.

Se vio esta semana como inventaron una falsa polémica por una frase de Kast relativa a que el Congreso no es tan relevante para gobernar. Le adjudicaron haber dicho que iba a gobernar por decreto cuando nunca lo dijo  y que le restaba importancia al Poder Legislativo, lo que tampoco dijo. Lo que pretendió expresar fue que se puede gobernar con las leyes existentes y con medidas administrativas que permitan avanzar. Y Evelyn Matthei también propone en los primeros cien días tomar todas las medidas administrativas que puedan para poder mejorar la vida de los chilenos, lo que no implica en ningún caso, negar la importancia del Congreso.

Pero que Kast vaya punteando en las encuestas es intolerable para la izquierda, partiendo por el gobierno, pues el ministro Elizalde y la vocera Vallejo lo salieron a criticar duramente por lo que no dijo, lo que es inaceptable, pues en lugar de ocuparse de gobernar y hacer lo que deben,  dedicaron su tiempo  a hacer intervencionismo electoral, lo que es ilegal y está estrictamente prohibido por la Ley 18700.

Mientras, Jeannette Jara reniega de todo lo que prometió siendo candidata del PC a la primaria de la izquierda. Hoy no piensa nacionalizar el cobre y el litio; los $750 mil de sueldo vital por ningún motivo; eso de mejorar la economía aumentando la demanda interna fue un error y “si las AFP se pueden terminar o no, va a depender mucho de la correlación de fuerzas”. Pero el summum de todo esto es que hoy es socialdemócrata. Además tiene mala memoria, porque no recordaba que estuvo a favor del tercer retiro;  ¿Ella? ¡No! ¡Cuándo! Y tampoco recuerda si fue temporera cosechando frutillas de rodillas en el suelo o colgada de una escalera sacando cerezas del árbol. ¿Será tan difícil recordar algo tan diferente?

Todas las contradicciones y falsedades recientes de Jara refuerzan la presunción que Matthei o José Antonio Kast será el próximo presidente, lo que explica el incesante esfuerzo que desde el propio Boric hacia abajo están haciendo para que toda la izquierda vaya unida en una sola lista parlamentaria, pues de lograrlo, podrían obtener la mayoría que buscan para dificultarle la gobernabilidad al próximo gobierno, ejerciendo una oposición durísima, tal como lo fue con el Presidente Piñera.

Vuelvo al inicio de esta columna. Los malos recuerdos de los actos vandálicos de los estudiantes durante el octubrismo que se repiten hoy en las comunas de Santiago y Providencia ostensiblemente demuestran que detrás de esos violentistas hay una organización de adultos que los adoctrinan, los preparan para ejercer violencia y caos  y seguramente  les financian los overoles blancos y los elementos para preparar bombas molotov que emplean contra Carabineros, vehículos, colegios, etc.

Esto queda claro en el artículo que publicó El Líbero sobre la reactivación de talleres “antirrepresión” organizado por la “Coordinadora por la derogación de la Ley Naín Retamal”, realizado el 2 de agosto en el Espacio Laura Allende, lugar que la Presidenta Bachelet le cedió por decreto a la Fundación Miguel Enríquez  -fundador del MIR-  por 30 años, tres días antes de terminar su segundo mandato y que se transformó en un centro octubrista. La invitación al taller decía todos son bienvenidos menos los pacos. 

Y el gobierno, fuera de los discursos irrelevantes, parece no tener interés en prevenir una nueva ola de violencia, pues no hace nada  para identificar a los instigadores, financistas y apoyadores en terreno de esos “estudiantes”. ¿Entrenándose para el 2026? Es lo más probable.

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3 Comments

  1. Así es. Bueno, entrenemos todos, los que quieren destruir y los que tienen obligación de proteger, y obvio, los estamentos políticos en todos sus niveles ….y ahí vemos……

  2. importante es que la sociedad en su conjunto entrene en repudiar y en no justificar los actos de estos delincuentes caricaturizados de estudiantes y que muchos ampararon. esperemos hayamos aprendido algo.

  3. Lo que hay que hacer es una investigación de verdad y llegar a los cabecillas de estos menores y desarticularlos. ¿Cómo va a ser tan difícil?

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