Este jueves 8 de enero el Presidente electo José Antonio Kast asistió al encuentro de Icare. Ante casi 200 personas del mundo empresarial -y con la presencia del Presidente Eduardo Frei RT- el líder republicano de refirió a “Las prioridades para Chile”, en el marco de un planteamiento más amplio y en un discurso que fue más largo de lo que había sido habitual.
Me parece que las palabras del nuevo gobernante tienen especial valor para sus colaboradores y para quienes lo apoyaron en la primera o la segunda vuelta. No obstante, también tienen relevancia para la población en general e incluso para los líderes y partidos de oposición.
En la reunión de Icare, Kast enfatizó algunos ejes que conviene recordar: es necesario decir la verdad a las personas y no engañarlas con promesas que después no se cumplen; es preciso enfrentar con decisión y de manera oportuna la crisis social, o las “urgencias sociales”, como se les llama también: en primer lugar, la seguridad; también el objetivo del pleno empleo, para superar la situación actual; el drama de la salud, los problemas en la educación y otros tantos males que afligen a los chilenos en su realidad cotidiana.
En un momento relevante del discurso, Kast planteó con convicción: “La pregunta no es si existe esta oportunidad histórica para nuestras generaciones. La pregunta es si tendremos el coraje, la disciplina y la ambición para aprovecharla. Creemos que no hay atajos, magia ni discursos que reemplacen la cruda realidad de los números”. Ahí radica una de las bases fundamentales del pensamiento del nuevo gobernante, muy lejano a las utopías y refundaciones que han acompañado al país en los últimos años y muy orientado hacia una observación clara de la realidad y al aprovechamiento de las posibilidades reales de Chile. Eso no significa carecer de sueños, sino de que ellos deben ajustarse a las posibilidades reales del país y a la decisión y consistencia de los gobernantes. Asimismo, deben coordinarse con diversos problemas estructurales de la sociedad, que deben ser revertidos para avanzar realmente en la dirección correcta.
Medio en broma, medio en serio, José Antonio Kast se refirió a tres características personales que no son bien vistas por la ciudadanía. En primer lugar, sin ser empresario, es un orgulloso hijo de empresarios. Y comentó que desde pequeños a los hermanos les tocó ayudar a sus padres, por lo que ya tiene la costumbre de vivir donde trabaja, cómo ocurrirá a partir de marzo cuando se traslade a vivir a La Moneda. En segundo lugar, mencionó que él es un político, que no escondía esa obvia definición adoptada hace muchos años, aunque la actividad no sea la más prestigiosa, como muestran muchas encuestas. En tercer término, recordó que es abogado, aunque ha ejercido poco. Podríamos haber agregado un cuarto elemento, no profesional, pero que sí se trata de una definición personal: es un hombre católico, cuyas convicciones muchas veces le han valido críticas políticas y personales. Son algunos datos, que de alguna manera han definido el liderazgo e ideas del próximo Presidente de la República.
No obstante, me parece que la clave del gobierno liderado por José Antonio Kast no radicará en sus características profesionales o en sus creencias, todo lo cual sólo será parte del telón de fondo de su acción al mando del país. Me parece que la cuestión clave radicará en el carácter (el liderazgo y la personalidad del Presidente) y en el estilo político que imprimirá para sus cuatro años en La Moneda, en cuya definición se irán desarrollando los más diversos temas. Por cierto, esto se refiere tanto a su trabajo personal como al de sus colaboradores más cercanos, lo que debe representar no sólo la definición de la línea política, sino la coherencia necesaria para avanzar en el camino definido.
En este sentido, hubo algunas señales importantes y que es necesario considerar. Una de ellas está relacionada con la mención de una reunión empresarial que se desarrollará en Arica, y que Kast refirió especialmente en su discurso. Esto abre de inmediato un tema que debería ser un sello de la administración: el gobierno en todo Chile. Para ello, el nuevo Presidente tiene mucho avanzado, considerando que era el candidato que más había recorrido el país en los últimos años, quien más comunas había visitado y quien conocía personalmente tanto el territorio como a la gente. Ha llegado la hora de demostrarlo desde el Ejecutivo, precisamente porque ha sido parte del modo de hacer política del vencedor en las elecciones de diciembre.
Hay un segundo tema crucial, que Kast sacó a relucir en su reflexión, con una clara interpelación al mundo empresarial, pero que perfectamente podría aplicarse al Presidente de la República y a sus subalternos en los más diversos niveles. En algún momento -casi al finalizar su discurso- el Presidente electo se refirió a la necesidad de que los empresarios conocieran bien a Chile en terreno, que conozcan los consultorios donde se atienden sus trabajadores, que visiten los lugares donde no hay agua potable, o que carecen de plazas para jugar o no tienen caminos pavimentados. Conocer esa realidad permite comprender mejor los sufrimientos de la gente, así como tener un mayor sentido de urgencia para resolver los múltiples problemas que todavía existen en Chile, y que muchas veces las autoridades sencillamente no ven. Se trata de darle un tono humano a la economía y a la vida social, lo que incluso permitió que Kast recordara lo que hacía su padre, “don Miguel”, para pagar la primera cuota de la casa que adquiría la gente que trabajaba con él.
El tema no es solo personal, o histórico, o económico-social. La reflexión es profundamente política, y podría constituir uno de los ejes más relevantes de la nueva administración. Por lo mismo, podría ser un factor decisivo para el éxito de José Antonio Kast en La Moneda, o podría representar un fracaso, en caso de no ser asumido con determinación y transversalmente. Lo vimos esta semana en la visita de la vocera Mara Sedini, y del arquitecto Iván Poduje, en Bajos de Mena, de Jorge Quiroz en repetidas reuniones con las pymes desde hace meses, y de otros personeros en diferentes instancias. En la misma línea debemos mencionar la acción de la Primera Dama Pía Adriasola, que en poco tiempo ha dado sentido a esa función pública. La clave es que todo esto se convierta en un estilo gubernamental y no sólo en hitos, para lo cual hay cuatro años por delante.
Como suele ocurrir, tras el discurso de Kast han existido discrepancias y críticas. El Presidente Boric y sus ministros se manifiestan sensibles a unas críticas que les parecen excesivas, destacan algunos logros puntuales y dejan fuera del análisis los múltiples problemas pendientes. Veremos qué ocurre a partir de marzo, cuando la izquierda esté nuevamente en la oposición y quizá agudice sus críticas, exija soluciones inmediatas, denuncie los errores del gobierno u ocupe las calles en las protestas. Ya veremos.
Por mientras, vale la pena anotar, el Presidente Kast sigue afinando el mensaje y los equipos, indica un camino que se puede seguir y señala prioridades que no pueden postergarse por desidia, desconocimiento o falta de capacidad.

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El panorama es auspicioso, gracias