AGENCIAUNO

Estando el Presidente Boric en México, la VP Carolina Tohá, ante el paro de los camioneros, declaró: “no es aceptable, no lo vamos a tolerar”, e informó que el Gobierno había tomado la decisión de invocar la Ley de Seguridad Interior del Estado (LSE). Y efectivamente, el jueves se presentaron 13 querellas y habían redactado 27 contra los que mantienen el paro.

El Presidente Boric lo anunció desde México, siendo aprobado en general por quienes se han visto afectados por esta acción, que está generando problemas de circulación, de abastecimiento de alimentos y combustible y dificultando exportaciones sensibles como las cerezas y otros productos de temporada.

Esta medida me recuerda la que tomó en 2002 el ex Presidente Lagos contra el paro de los microbuseros, y tal vez Carolina Tohá, hija política del ex mandatario, le comentó al Presidente aquel episodio y la aceptación que tuvo en la ciudadanía, haciendo que Gabriel Boric optara por la misma decisión.

¿Será un nuevo giro del Presidente? La pregunta es válida, pues en 2019, siendo diputado, twitteaba: “Amenazar con aplicar la LSE criminalizando a tod@s quienes protestan en vez de entender el problema de fondo y dialogar para buscar soluciones es un ejemplo de manual para profundizar una crisis. Muy mal el Presidente Piñera”. Pero ahora es él quien no entiende el problema de fondo, el de la seguridad, profundizando la crisis al amenazar a los camioneros con trenes, en lugar de dialogar para buscar una solución.

Ese tweet de 2019 se condice con el hecho que en enero de 2021, diputados del FA y el PC, entre ellos el ministro Jackson, presentaron un proyecto para derogar la LSE, entre otras. Y vale recordar que un día antes de asumir el actual gobierno, anunciaban el retiro inmediato de 139 querellas por LSE presentadas contra violentistas de octubre, lo que 5 días después ya habían cumplido. 

Es más, en la última semana de abril de 2022, el gobierno se querelló por LSE contra los camioneros que decidieron protestar en el sur, bloqueando parcialmente las carreteras al igual que ahora, pero curiosamente no lo hicieron ni contra Héctor Llaitul cuando llamó a levantarse en armas, ni contra los que le dispararon a la ministra Siches en Temucuicui, ni contra los que atacan a los camioneros en las carreteras y les queman sus camiones, ni contra los terroristas que asolan la Macrozona.

Bienvenido sea este nuevo giro si es real y no tan solo un acto desesperado, porque si, más allá del discurso, el gobierno empieza a imponer seriamente orden y seguridad, tendrá el apoyo de la ciudadanía. El tema está en que no solo actúe contra quienes están bloqueando los caminos, sino que aplique todo el rigor de la ley contra los narcos, el crimen organizado, el terrorismo en la Macrozona Sur, contra los que agreden a Carabineros, contra los inmigrantes ilegales, contra la delincuencia y contra todos los que utilicen la violencia como medio de acción política, como ocurre hoy en los colegios. 

Si la cruda realidad le ha hecho tomar conciencia al Presidente que las ideas que profesaba son inadecuadas para solucionar los problemas del país y por eso decidió reconocer que hay terrorismo e implementar medidas en las que no creía, quizás dude también de erradicar el modelo más exitoso de nuestra historia, se desista de crear un monopolio estatal para las pensiones y decida gobernar con las mejores ideas disponibles y probadas, renunciando a aquellas que han fracasado mundialmente, para poner de vuelta a Chile en una senda de progreso y desarrollo. 

Soñar no cuesta nada, pero el peso de la guitarra genera esperanza.

*Jaime Jankelevich es bioquímico y consultor.

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