En el quehacer de ministros y parlamentarios se entrecruzan dos mundos: el técnico y el político. El primero suele ser el lado fuerte de la derecha y débil de la izquierda, mientras, con el segundo sucede justo al revés. Esta es la razón por la que la derecha suele salir electa para resolver crisis y emergencias. Una vez que los platos están llenos y los hogares seguros -producto de que no sólo de pan vive el hombre- , empieza a cobrar relevancia la seducción de los relatos. Es entonces cuando se elige a la izquierda con promesas grandilocuentes como abrir las grandes alamedas, condonar el CAE, comprar gas a precio justo o liberarse de la maldición de un modelo perverso sostenido por más de treinta años por políticos y empresarios abusadores. Y, como nadie sabe valorar lo que tiene hasta que lo pierde, azuzados por opinólogos y periodistas al servicio de la subversión, salen las masas enfurecidas a exigir la tan anhelada justicia social.

Ese es el ciclo sin fin que afecta a Chile en la actualidad. Por eso nos vamos de un extremo al otro, elección tras elección. Así como al fallecido ex Presidente Piñera le tocó remediar parte de lo que Bachelet echó a perder, ahora es el turno del Presidente Kast. Él debe hacerse cargo de la ruina en que quedó el país tras dos procesos constituyentes que introdujeron una inestabilidad endémica a nuestro tejido institucional. ¡Ni hablar del manejo de las finanzas fiscales, la crisis de seguridad provocada exprofeso con políticas a favor de la inmigración ilegal o del deterioro valórico que nos aqueja! Analicemos, en este contexto, la situación del actual ministro de Justicia, Fernando Rabat. ¿Qué señal política estaría dando el presidente al país si, como algunos quieren, le pidiera su renuncia?

A nuestro juicio pedir la renuncia al ministro daría tres señales claras. 1.- Que el Presidente está en contra del Estado de Derecho; 2.- Daría la razón a acusaciones destempladas como las del diputado Jaime Bassa; 3.- Sentaría a la extrema izquierda mentirosa, depravada y golpista en el podio de la moral. Profundicemos.

En lo que respecta a la rebaja de condenas, el ministro tomó una decisión técnica y ajustada a derecho. Aclaremos. El Ministerio de Justicia funciona como un órgano de control formal y de trámite final. La evaluación del comportamiento del recluso y el análisis del riesgo de reincidencia corresponden legalmente a una comisión técnica especializada donde se revisan los informes de Gendarmería. Esa es la razón por la que el ministro no posee facultades legales directas para ponderar la gravedad o el mérito específico del condenado al momento de firmar. Por otra parte, Rabat sostiene que la reforma legal aprobada en febrero de 2022 (que excluyó a los agresores sexuales de menores de los beneficios de reducción de penas) no se puede aplicar de forma retroactiva a delitos cometidos con anterioridad a su vigencia. Finalmente, el ministro acató la doctrina fijada por la Corte Suprema al resolver recursos de amparo. De hecho, en la mayoría de los casos previos, las cortes fallaron de manera uniforme ordenando la rebaja de penas bajo el criterio de que se debían respetar las condiciones vigentes previas a 2022. En suma, si se trata de evaluar la gestión de Rabat, su criterio técnico y profesional no puede ponerse en duda. De ahí que pedirle la renuncia sería equivalente a declararse en contra del imperio del Estado de Derecho.

Quienes sí debiesen ser objeto de una acusación constitucional son los jueces de la Corte Suprema que sistemáticamente otorgaron beneficios carcelarios a pederastas. Por otra parte, el universo total de reos por delitos sexuales contra menores que accedieron a este beneficio durante el gobierno de Boric asciende a 276 personas. ¿Por qué nadie encendió las alarmas entonces? ¿Hasta cuándo con la hipocresía y el doble estándar? Mi consejo: señor Presidente refuerce la Segpres con Marcela Cubillos de ministra y exija a TVN que aborde estos temas con la objetividad profesional que corresponde para que la ciudadanía esté bien informada. No puede ser que los vociferantes sigan manipulando a la opinión pública con mentiras que se traducen en el debilitamiento de nuestra democracia.

¿Hablemos de vociferantes?

Su guaripola en el caso que comentamos ha sido el diputado Bassa quien señaló que la rebaja de penas no es un error, sino la prueba de la existencia de una red de pedofilia internacional. En el colmo del paroxismo vinculó al ministro Rabat con figuras como Paul Schäfer, Epstein y Donald Trump. Así es la izquierda deconstruida posmoderna. Entiende la política como una microfísica del poder que produce realidades, saberes y sujetos. Por eso no tienen la más mínima noción de la realidad o de criterios de verdad y mentira. Ellos son los que construyen, con su palabra, la verdad. Por supuesto, la derecha todavía no se entera de estas dimensiones de la psicopolítica. En suma: el Presidente no puede pedirle la renuncia a su ministro, puesto que ello implicaría aceptar la construcción del sujeto que la izquierda quiere hacer de él, afectando a todo el sector. Hablamos de “ese sujeto”, miembro de una red de pederastas de la que formaría parte el gobierno, que el diputado Bassa con su discurso intentó construir.

Finalmente, si la izquierda lograra botar al ministro ganaría por partida doble: debilitar al gobierno (estrategia que ya usó con el ex Presidente Piñera antes de darle el golpe) y limpiar su propia imagen. Ellos que con su Presidente avalaron ¡pensión de gracia a un criminal condenado por producción de pornografía infantil!, avanzaron todo tipo de aberraciones y perversiones bajo la excusa de educar o de evaluar el estado de salud de los niños y promovieron, en varias ocasiones, actos públicos aberrantes con menores presentes. Ellos, los amigos de Podemos, partido político español, cuya ministra de la igualdad, Irene Montero, defiende el derecho de los niños a escoger el adulto con el que deseen tener relaciones sexuales quieren volver a sentarse en el podio y dictarnos clases de moral. El día que lo logren, el péndulo volverá a estar de su lado y todos sabemos que la llegada de otro gobierno de izquierda no sería la tumba del neoliberalismo sino de toda posibilidad de recuperación y progreso.

PhD en Filosofía y en Ciencia Política

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2 Comments

  1. Señor diputado don Jaime Andrés Bassa Mercado: «Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?».
    Adolfo Paúl Latorre

  2. Muy de acuerdo con Senadora y muy de acuerdo con su propuesta referido a Marcela Cubillos, como decía Medel, ella tiene chispeza que les falta a varios inocentes en el Gobierno…………..

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